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Enrique Ochoa Reza no dice nada nuevo cuando asegura que el PRI buscará una alianza con el Partido Encuentro Social (PES). Quizá porque manotea mucho para decir poco le llaman “Clavillazo”. De lo que habla es de un pegote más cantado que “Las Mañanitas” de Pedro Infante, añadido a los partidos Verde y Nueva Alianza en la coalición encabezada por el del propio de Enrique Peña Nieto para la elección presidencial de 2018. Anunció, y redundó, el viernes antigüito: “discutiremos en la asamblea nacional los elementos que nos permitirán conformar coaliciones de gobierno a partir de lo que ya permite la Constitución para establecer a nivel federal coaliciones de gobierno”. (La asamblea total 22 del PRI, el 12 de agosto). Y como para que los priistas de base no sospechen de la imposición del PES desde la Secretaría de Gobernación y ni por asomo piensen mal de Miguel Ángel Osorio Chong, tamizó que si el viernes “tuvimos un encuentro muy positivo con la dirigencia de Nueva Alianza”, hará lo mismo con las dirigencias del Verde y del” pecesito”. O lo que es lo mismo: buscarle chichis a la culebra después de la coalición PRI, Panal, Verde y PES para la elección de gobernador del estado de México, en junio anterior… y la posibilidad de que la repitan para la elección de gobernador de Morelos y más entidades en 2018. Con lo cual llegado el caso concordarían los priistas-priistas, de hueso colorado, pues, que pretenden la candidatura, pero no con que el externo Cuauhtémoc Blanco Bravo fuera el candidato. Forastero no solamente en el sentido de la territorialidad y la nacencia, también partidista, bisoña en “El Cuau” su afiliación al PES, distinta y ajena a la militancia vieja y/o regular en el PRI de Matías Nazario Morales, Juan Salgado Brito, Jorge Meade Ocaranza, Guillermo del Valle Reyes, David Jiménez González, Marisela Velázquez Sánchez, Samuel Palma, Lisbeth Arjona Lecona, Samuel Palma César, Rosalina Mazari Espín… O cerrar la puerta al oportunismo del aspirante sin trayectoria partidista, con la propuesta y aprobación en la dicha asamblea nacional del candado de diez años mínimo de militancia como uno de los requisitos a los candidatos a presidente de la República Mexicana, a senadores, a gobernadores y alcaldes, dejadas a las militancias noveles de cinco años las candidaturas a diputados locales, regidores y síndicos. Algo así por el estilo… y a propósito de la coalición PRD-PAN, la resistencia de cuadros panistas de carne y hueso, o la aceptación a la alianza pero siempre y cuando el candidato provenga del PAN, para este particular, Javier Bolaños Aguilar, vale decir: con la ventaja de los panistas de que ellos no tienen un “Clavillazo” que les complique las cosas más de la cuenta… EL titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Gerardo Ruiz Esparza, ofende la inteligencia de la gente de Cuernavaca. Ahora resulta que “no se enteró” de que el Paso Exprés estaba siendo hecho con las patas porque no se lo informó el en esos días todavía director del Centro SCT-Morelos, José Luis Alarcón Ezeta. Les ordenó a los directores de centros de esta dependencia federal “cumplir con su encomienda y vigilar el cumplimiento de facultades de autoridades estatales y municipales”, porque de no hacerlo, como fue el caso de Alarcón, implicó su destitución “por no informar a sus superiores sobre importantes riesgos”.  O sea: para “el señor secretario” no existieron las quejas de vecinos del Paso Exprés, reiteradas, ruidosas, por las afectaciones de que estaban y siguen siendo víctimas. “No supo” de los bloqueos a la dicha vialidad, pese a que fueron multi difundidos por la prensa local y nacional, escrita y electrónica. Y sólo se enteró de que algo andaba mal en el Paso Mortal la mañana del 12 de julio cuando se abrió el socavón de cinco metros de profundidad que engulló las vidas de Juan Mena López y Juan Mena Romero, el padre y el hijo que iban a laborar en el Jetta blanco de la imagen miles de veces publicada. Reconoció por fin fallas, anomalías y omisiones en la construcción del Paso Exprés, el viernes; confirmó la construcción de un nuevo puente de 48 metros de longitud y una sección transversal de 36 metros en la zona del socavón, y señaló que el peritaje independiente arrojó responsabilidades preliminares de funcionarios públicos y de las empresas del consorcio constructor Aldesa-Epccor que, reputadas no precisamente como ejemplos de honradez acrisolada, tardaron dos días para responder que su personal nomás obedeció lo que estaba en el proyecto de la SCT. Pero de que Ruiz Esparza renuncie, ni hablar… ME LEEN MAÑANA.

Por José Manuel Pérez Durán

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