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Avizorado con pesimismo el año próximo por el apretón de cinturón en el presupuesto de egresos de la federación que impactará las finanzas de los gobiernos estatales, el Paquete Económico del Gobierno de Morelos no viene del todo mal. Digamos globalmente que casi igual que el de 2016 a punto de terminar, con un cinco por ciento más que equivaldría a los incrementos de salarios de la planta burocrática, insumos y servicios que se habrían calculado en la elaboración del documento. Parte de la numerología redonda en millones: total del paquete, 21,516; para el Poder Ejecutivo, 3’212; el Legislativo, 468,500 y el Judicial, 572,669. La Universidad Autónoma del Estado de Morelos tendrá mil 500, y el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana, 85 mil, Destinados poco menos de once mil millones al rubro de políticas sociales, destaca el apoyo a estudiantes que recibirán uniformes gratuitos por 45 millones de pesos así como el programa de la beca salario con otros 450 millones de recursos federales recientemente confirmados por el presidente de la Cámara de Diputados, Javier Bolaños Aguilar. Y la conclusión presupuestaria del ni tan bien ni tan mal, insistente sin embargo la versión extraoficial de que muy pronto el año austero en términos del gasto generaría el despido de una cantidad indeterminada de trabajadores de confianza de los tres poderes, parecido al ajuste que el Ejecutivo realizó a fines de 2014, y también la posibilidad de que a los funcionarios de primero y segundo nivel les sean rebajados los salarios. Pero ver para creer… Año el que nos embiste con una carga de pesimismo documentado, ya que la aplicación de aumentos a impuestos por parte de los tres niveles de gobierno sería un crimen a la economía popular cuyo cinturón hace años que está apretado hasta el último ojillo, de lo que se trata es de sacar agua incluso de las piedras. “Chambeadores”, los diputados del Congreso Estatal sesionaron hasta la madrugada de ayer para, aparte del paquete económico 2017, aprobar el decreto de la privatización de la basura. Pero no la harán los ayuntamientos, sino el Ejecutivo, cedidas a éste mediante comodatos los tiraderos de manera que el propio Ejecutivo pueda concesionar durante treinta años a empresas privadas el aprovechamiento de los desechos en un esquema que la Secretaría de Desarrollo Sustentable señala como “la construcción, instalación, operación o administración de plantas de residuos sólidos urbanos para el tratamiento, transformación, comercialización y disposición de las fracciones valorizables y la separación de los residuos, reutilización y reciclado”. O sea, el negocio que años ha vienen pretendiendo las compañías privadas dedicadas a estos menesteres, tanto o más lucrativo que el alumbrado público cuya privatización muy probablemente les sea autorizada a los presidentes municipales, para que se hagan con una lana… Y si de “bisnes” hablamos, los doce nuevos centros de verificación cuyas concesiones por dos décadas serán entregadas el 30 de este mes. Vencido anteayer el plazo para la entrega de solicitudes en la convocatoria publicada el 2 en el periódico oficial “Tierra y Libertad”, de acuerdo otra vez con la Secretaría de Desarrollo Sustentable los nuevos establecimientos verificadores se insertan en el compromiso de Morelos con las entidades que forman la Megalópolis y la nueva norma ambiental NOM-EM-167-SEMARNAT-2016 para el mejoramiento de la calidad del aire. Pero la otra cara de la moneda son los propietarios de los 42 verificentros que fueron clausurados en julio del año pasado como consecuencia de la crisis ambiental de mayo en el ex Distrito Federal y la Ciudad de México. Dieciocho meses durante los cuales los dueños quedaron sin ingresos y sus trabajadores perdieron los empleos. Por eso las “suspicacias” en torno a la asignación de las nuevas concesiones, y en la población, la duda de que la puesta en funcionamiento de la dicha norma ambiental y los equipos flamantes terminen efectivamente con las chimeneas rodantes que circulan en el territorio estatal porque “ahora sí” no hagan trampas y sólo aprueben la verificación los automotores que no contaminen. Ver para poder creer… ME LEEN MAÑANA.

Atril
José Manuel Pérez Durán
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