De la presentación del paquete económico 2017, en el plano nacional la nota fue que lo entregó el nuevo secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, quien apenas en la víspera había sustituido a Luis Videgaray, que a su vez tuvo que renunciar tras haber invitado a que viniera Donald Trump para que se entrevistara con el presidente Enrique Peña Nieto. Dada la bofetada a los mexicanos, la candidata demócrata Hillary Clinton rechazó la invitación a venir a México, para no hacerle el caldo gordo a Trump, el rufián acertadamente calificado en redes sociales como xenófobo, kukuxklán, nazi. A nivel local, la novedad fue que Meade entregó el presupuesto de ingresos y egresos a un diputado federal por Morelos, el panista Javier Edmundo Bolaños Aguilar, que el 23 de agosto había sido propuesto por sus compañeros de bancada para presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados. Bolaños se estaba confirmando como el probable candidato del PAN a gobernador de Morelos, y en este sentido subsiste esta percepción en medios políticos. Pero más allá de lo anecdótico, la noticia es que el paquete económico prevé recortes presupuestales a la salud, el campo y la educación, lo cual es gravísimo para el país. Como partido político, el primero en reaccionar ha sido el PRD. Realizada este fin de semana en Cuernavaca la  Convención Nacional Municipalista del Partido de la Revolución Democrática, el gobernador Graco Ramírez propuso crear un frente común entre gobiernos estatales y municipales perredistas para defender el presupuesto 2017, porque “al ser el próximo año uno clave (hacia las elecciones de 2018) hay que entregar resultados con trasparencia y buenas cuentas, sin opacidad en el manejo de los recursos”, así que los gobernadores perredistas irán juntos “en la negociación del presupuesto con los diputados y senadores para que atiendan la propuesta que se haga conjuntamente”. Sigo citando textual: “El gobierno federal”, dijo Graco, “tiene que plantearse no reducir educación, salud e infraestructura; el Ejecutivo federal ahora debe plantearse la reducción de gastos personales, giras; deben hacer como lo hemos hecho nosotros: reducir el número de la nómina de trabajadores de confianza y un sinnúmero de direcciones, coordinación de asesores que no deberían seguir cobrando. Hay que hacer un ahorro. En Morelos tenemos congelados los ingresos de los funcionarios, no hemos aumentado las percepciones nuestras, pero sí las de los trabajadores por encima de la inflación”. De su lado, Javier Bolaños indicó que, con motivo de la Glosa de IV Informe de Gobierno, las comparecencias de secretarios de Estado no deben reeditar los debates simples y los señalamientos sin sentido, sino servir “para conocer realmente qué está ocurriendo en el país”. Lo que sucede no está en la política, está en la realidad. Aquí estas muestras injustamente contrastantes: Mientras el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social sostiene que 63.8 millones de mexicanos están en situación de pobreza, pues sus ingresos no les alcanza para satisfactores básicos, los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ni sudan ni se acongojan. Se embolsan salarios mensuales de medio millón de pesos, disfrutan prestaciones privilegiadas como pagos de gastos médicos, vacaciones, vuelos de avión y muchas más, y al contrario de las áreas clave para el sostenimiento del país, es decir, la salud, la educación y el campo, no les será reducido el presupuesto. Si como postula Graco de ahorrar se trata, eso no está en los planes de Peña Nieto. No venderá el avión que costó 218 millones de dólares, el Boeing 787-8 Dreamliner que le heredó Felipe Calderón, la aeronave del lujo insultante que como dice Andrés Manuel López Obrador no tiene ni Obama. Para este año, la Oficina de la Presidencia de la República tuvo un presupuesto de más de mil 922 millones 652 mil pesos, para gastar sin candados de comprobación, y no se sabe si el paquete 2017 le haya asignado menos dinero. El año pasado, la Cámara de Diputados no le disminuyó el presupuesto a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena); al contrario: para el 2016 se lo aumentó 1.4% en relación al 2015. No así a salud, uno de los sectores que registró un mayor recorte ya que sólo contó con 132 mil 216 millones. Próximos los típicos estira y afloja en la Cámara de Diputados, lo justo y necesario es que le quiten una lana a la SCJN, otra a la Sedena, una más a la oficina del presidente Peña y que esa bolsa se la asignen al campo, salud y educación… ME LEEN MAÑANA.

Por:  José Manuel Pérez Durán

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