Se supone que la Secretaría de la Reforma Agraria o una institución similar ya han señalado los límites y las reservas territoriales de los municipios indígenas de Xoxocotla, Coatetelco, Tetelcingo y Hueyapan. También, que el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática ya levantó nuevos censos de población, y que hizo otro (¿el Instituto Nacional de Antropología e Historia?) de carácter originario e indígena. O que poco les falta para que terminen de hacerlo, fijado para ello el plazo de abril a fin de que sean nombrados los consejos municipales en tanto son electos los alcaldes, síndicos y regidores… ¿hasta los comicios de 2018? Lo cual no impide que los cuatro pueblos que serán separados de Puente de Ixtla, Miacatlán, Cuautla y Tetela del Volcán vivan días de futurismo político, movilizados los delegados y ayudantes municipales como candidatos naturales al cargo de presidente de los dichos consejos. Cosa que es natural… pero incluso antes de que los nuevos municipios entren en funciones ya avizoran problemas económicos. Empezarán de cero, sin instalaciones ni equipos adecuados; se establecerán provisionalmente en escuelas, domicilios particulares, ayudantías o casas ejidales, pero pasarán años para que construyan sus palacios municipales. Deducen que comenzarán a funcionar con recursos de las participaciones federales que les sean quitados a los ayuntamientos de cuyos municipios serán escindidos, y ello ya quita el sueño a las respectivas alcaldías pues de por sí están quebrados financieramente hablando. Digamos que tal es el costo de la democracia, y que andando el tiempo serán anecdóticas las condiciones de precariedad como arrancaron los municipios indígenas. Que conste en actas...  LOS VEMOS sobre todo las noches de fines de semana. Surcan el aire, luminosos, coloridos, caídas las chispas a tierra. Son un espectáculo que gusta a chicos y grandes, de modo que padres irresponsables los compran a sus niños. Bonitos, si no fuera porque a veces producen incendios forestales y con más en épocas de sequía. En esta materia, Morelos fue muy activo en 2016. En abril de ese año la entidad ya había registrado 26 incendios con daños a 194.76 hectáreas de arbustos, hierbas y hojarasca, principalmente. La mayoría de siniestros ocurrió en Huitzilac, con 85.30 hectáreas quemadas, seguido por Tepoztlán con 48.71, Xochitepec con 36.55, Totolapan con 19.30 y Temixco con 3 hectáreas. En esa ocasión, un globo de Cantoya había sido la causa del incendio en Tepoztlán, marcado por otro de dimensiones colosales que ocurrió en los primeros días de marzo de 2014. Alrededor de las 13:40 horas del martes 4, las autoridades conocieron de un incendio forestal en la cañada del paraje Paso del Aire. De inmediato, unos veinte brigadistas de la Comisión Nacional Forestal y treinta 30 voluntarios, entre ellos Miguel Ángel David Rodríguez Bello, regidor de Protección Civil y Medio Ambiente del Ayuntamiento tepozteco, así como personal de Protección Civil Municipal acudieron a sofocar el incendio. En forma sorpresiva el fuego alcanzó a cuatro de los voluntarios, al regidor, quien murió en el lugar al igual que Rafael Cortés Jiménez, en tanto que dos brigadistas más resultaron heridos. Los sobrevivientes fueron trasladados en helicóptero a Cuernavaca para ser atendidos en el hospital general “José G. Parres”. Autoridades estatales sostuvieron que el incendio fue provocado y dos lugareños fueron detenidos por este hecho para ser investigadas. El Comité Estatal de Incendios Forestales señaló que se fincarían responsabilidades a los presuntos responsables, mientras que habitantes de Tepoztlán se reunieron para fijar una postura sobre el acontecimiento, según una fuente confiable. Aquella vez el incendio llegó a escasos dos kilómetros o menos de la zona urbana de Tepoztlán, el humo intoxicó a decenas de personas y se extendió hasta los linderos de los municipios de Jiutepec y Yautepec. Sin embargo, ahí quedó el asunto… A quienes vivimos en Cuernavaca el tema nos parecería baladí: el llamado del secretario de Desarrollo Sustentable, Topiltzin Contreras, a turistas y lugareños para que no quemen globos de Cantoya en fiestas de bodas y por otros motivos como se ha vuelto costumbre. Pero más que un exhorto, ya que suelen causar incendios forestales, de hecho deberían ser prohibidos por el gobierno federal, si este es el caso mediante reformas de los legisladores a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos. De lo contrario, este tema quedará solamente en buenas intenciones… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]