Una de dos: si existió el contrato por el que a cambio del pago de  siete millones de pesos Cuauhtémoc Blanco Bravo fuera el candidato del Partido Social Demócrata (PSD) a la presidencia municipal de Cuernavaca, pero que ahora el ex diputado local y ex secretario del Ayuntamiento citadino, Roberto Carlos Yáñez Moreno, sale con que “lo perdió”, es porque en una de esas éste habría conseguido un acuerdo monetario con el propio alcalde y su apoderado José Manuel Sanz. O que si el contrato no fue escrito y por lo tanto no lo firmó Cuauhtémoc, sino sólo de palabra como suelen ser los tratos de mafiosos por debajo de la mesa, de cualquier los dueños del PSD, Roberto y su hermano Julio así como Eduardo Bordonave, habrían sido “indemnizados” con esa suma o más de dinero, para que pare el escándalo y este caso no siga afectando la imagen política del propio ex futbolista profesional. Elemental y acaso simplona, la deducción cae en el terreno de la sospecha social, habida cuenta la reputación de malandros de la política que tienen los Yáñez así como el alguna vez candidato a gobernador del PSD, Bordonave, y debido a la afirmación reciente del encargado de despacho de la Secretaría de Asuntos Jurídicos de la Comuna, José de Jesús Guizar Nájera, en el sentido de que, denunciado por el “Cuau” en la Fiscalía General del Estado (FGE), Roberto manifestó a los elementos de la Policía de Investigación Criminal haber “extraviado” el  contrato que exhibió en el tevenoticiero que conduce Denise Maerker, el 25 de agosto pasado. De manera casi simultánea, el español por nacimiento José Manuel Sanz fue acusado de haber perdido la nacionalidad mexicana, con la que se naturalizó en octubre de 1982, pues diecinueve años después habría tramitado y obtenido un pasaporte estadounidense. Difundida en la primera semana de agosto anterior la copia de otro documento fechado el 2 del mismo mes, firmado por un sujeto llamado Alberto Correa Morales y sellado por la Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE) a la cual anexó copia del pasaporte 522638159 expedido el 24 de octubre de 2011por el Gobierno de los Estados Unidos que acredita a Sanz como ciudadano estadounidense, éste no respondió de forma personal sino por medio de un comunicado de prensa del Ayuntamiento, retando “a los responsables de exhibir dicha documentación o quienes se sientan agraviados con su nacionalidad a que realicen la denuncia correspondiente ante las autoridades competentes”. El rompimiento de Cuauhtémoc y Sanz con los carnales Yáñez viene de julio, destituido primero Roberto del cargo de secretario general de la Comuna y cesados pocos días después  Israel Yúdico Herrera, de Desarrollo Social; Jorge Sánchez Becerril, de Infraestructura, Obras y Servicios Públicos Municipales; Jesús Jiménez Abad, de Asuntos Jurídicos, y Jaime Rosas Jiménez, de Comunicación Social, todos ellos gente de los Yáñez. Pero Cuauhtémoc siguió lanzando golpes. Vía el  entonces encargado de la oficina de Asuntos Jurídicos del Ayuntamiento, Guillermo Arroyo Cruz, la última semana de julio Blanco Bravo estaba llevando a la FGE una denuncia de hechos al parecer delictivos contra el director del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca, Alessandro Innocenzi Silenzi y los hermanos  Roberto y Julio Yáñez Moreno. Radicada la denuncia bajo el número SC01/6493/2016, advirtió un presunto fraude por cincuenta millones de pesos mediante la venta de medidores de agua perpetrado por las empresas Gabinete de Cobranza Especializada y Consultoría e Ingeniería en Optimización del Agua, S.A. de C.V., presuntamente vinculadas a los Yáñez. Sobre este asunto la FGE nada ha informado a medios de comunicación; se supone que la investigación continúa, y del tema de que Sanz habría perdido o no la ciudadanía mexicana por naturalización al obtener un pasaporte de Estados Unidos, es la hora en que la SRE no ha contestado si el documento gabacho es falso o auténtico. Y como de hecho hasta la fecha nada ha declarado Sanz a este respecto a la prensa, ello podría deberse a que ha estado demasiado ocupado, primero reponiéndose del lamentable accidente de tránsito que sufrió la tarde del 8 de agosto en la carretera federal México-Cuernavaca, y luego corrigiéndole la plana a Cuauhtémoc con los Yáñez, a quienes  a lo mejor persuadió de que “perdieran” el contrato escandaloso. Quién lo puede saber. Pero lo que sí, que tantos dimes y diretes apestan a dinero, dinero y más dinero… ME LEEN MAÑANA.

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