Cuando era requisito de la Constitución Política del Estado de Morelos que los candidatos a gobernador, presidentes municipales y diputados locales deberían ser nativos de esta entidad, los fuereños burlaban esa disposición haciéndose “morelenses” con actas de nacimiento extemporáneas de municipios del interior. Entonces omnipotente el PRI, minúsculo el PAN, de oposición relativa o de plano comparsas los demás partidos, el poder era de los priistas, así que los candidatos foráneos conseguían fácilmente las dichosas actas. Fue de esta manera que hubo gobernadores oriundos de Guerrero, del estado mexiquense y de otras partes de la República, y lo mismo pasó con algún diputado a la Legislatura de aquí que provino de Tamaulipas, o con un alcalde de Cuernavaca emigrado de la tierra guerrerense. Unos fallecidos ya y otros que aún están vivitos y coleando, estos últimos conforman la generación de morelenses no nativos de aquí que actualmente son funcionarios de dependencias federales y locales… y entre los cuales hay varios que aspiran a ser gobernador en 2018. Cambiado posteriormente para el caso de los presidentes municipales el requisito constitucional de la oriundez morelense por el de la residencia a los foráneos de diez años, como es sabido Cuauhtémoc Blanco Bravo burló esta disposición legal mediante un contrato de arrendamiento de una casa de Cuernavaca en donde jamás vivió y obtuvo de la anterior administración municipal la constancia de residencia con la que el Partido Social Demócrata lo registró como su candidato a la alcaldía cuernavacence en el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana. Pero la novela apenas empezaba, demandada primero la revocación del mandato del edil fuereño por la mayoría de los regidores del cabildo citadino, luego iniciado en el Congreso Estatal el juicio político por la misma causa (que Cuauhtémoc falseó el requisito constitucional de la residencial) y emprendida por el propio edil la farsa de una huelga de hambre en la Catedral que levantó la mañana de este domingo por la entrada de la controversia constitucional a la cual recurrieron sus abogados. Sin embargo, al continuar ambos procesos en su contra esta historia continuara hasta que la Suprema Corte de Justicia de la Nación emita fallos definitivos sobre los dos asuntos De esto se trata: si las determinaciones de la SCJN resultan favorables a Cuauhtémoc, habrá quedado muerto y sepultado el requisito de la Constitución morelense con respecto a la residencia permanente de una década para los presidentes municipales y, sentando el precedente, en las elecciones de 2018 se reeditarán los candidatos espurios como el ex futbolista profesional. Arropado en la Catedral por el obispo Ramón Castro y Castro, el rector de la UAEM, Alejandro Vera Jiménez, el ex candidato de partidos distintos a varios puestos Raúl Iragorri Montoya, el ex gobernador panista Sergio Estrada Cajigal, el “líder” rutero Dagoberto Rivera y más protagónicos desesperados, escenificaron la pastorela del agua y el aceite mezclados en el festín de fotos mediáticas por obra y gracia de la fama del “Cuau”… SUCEDIÓ la mañana del 18 de diciembre de 1988, hace treinta y cuatro años. Entonces de 40 de edad, José Ramón García Gómez abordó en Cuautla su Volkswagen negro con placas de Quintana Roo y se dirigió a la ciudad de Puebla. Un comunicado de la Procuraduría General de la República documentaría los últimos momentos en que fue visto José Ramón cuando fue interceptado enfrente del crucero de Agua Hedionda por varios sujetos a bordo de dos vehículos. Detenido por elementos de la Policía Judicial Federal, el comandante de la Judicial de Morelos, Apolo Bernabé Ríos, fue acusado de los delitos de privación ilegal de la libertad en su modalidad de secuestro, abuso de autoridad, falsedad en informes dados a una autoridad y asociación delictuosa, pero no de la desaparición de José Ramón. sino de los homicidios de Pablo Beltrán Mixi, Jacinto Baranda y Timoteo Estudillo Piña así como del delito de lesiones y abuso de autoridad en perjuicio de Martín Piña Mejía, todos ellos vecinos de Temoac, de donde Ríos era originario. Tras pasar veintiún años preso, Apolo Bernabé moriría en diciembre de 2012, llevándose a la tumba el secreto de si fue el responsable directo de la desaparición de José Ramón, pero sentenciado por la vox pópuli, que rara vez se equivoca, como quien “levantó” al activista de izquierda José Ramón en uno de los numerosos casos de desapariciones forzadas durante el gobierno de Carlos Salinas… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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