Xoxocotla, Cuentepec, Coatetelco y Tetelcingo se radicalizarían. Si el jueves pasado el Congreso del Estado no emitía los decretos que materializaran la erección de los cuatro municipios indígenas, bloquearían carreteras, causarían caos en el tránsito de vehículos y de personas. Eso dijeron los ayudantes municipales que el martes antepasado irrumpieron en la Casa Cataluña, donde sesionaban los diputados. Fue un ultimátum reconsiderado, pese a llevar meses esperando la concreción de los municipios indígenas que tres años atrás encaminó un decreto por iniciativa del gobernador Graco Ramírez. Y de hecho seguirán aguardando, puede que hasta el siguiente sexenio. El terremoto del 19 de septiembre alteró muchas cosas en México y en Morelos, entre otras, la separación de estas comunidades de los municipios de Puente de Ixtla, Temixco, Miacatlán y Cuautla. Porque no sólo se trata de la culminación de un proceso político, social y legislativo; también de dinero en una época como la actual cuando la reconstrucción por el gran sismo es de la máxima prioridad. Presidente de la Junta Política y de Gobierno del Congreso Estatal, Julio Espín Navarrete lo pone de esta manera: no se concreta la municipalización de las cuatro comunidades indígenas debido a la falta de presupuesto para garantizarles autonomía. Ex alcalde de Puente de Ixtla, Espín conoce bien al menos el tema de Xoxocotla, paradójica, contradictoria pero cierta la expresión de “parecidos pero distintos” los casos de Cuentepec, Coatetelco y Tetelcingo. Antes que municipios y ayuntamientos, primero se deberían crear los consejos hacia lo municipal, motivo por el cual habría que “meterle recursos para concretar la municipalización”. Algo que por ahora es simplemente imposible. Puesto por el columnista en estos términos antes del temblor, fue obvio que algunos de los señores legisladores fingieron demencia: cuando las comunidades indígenas de Xoxocotla, Cuentepec, Coatetelco y Tetelcingo se conviertan en municipios, Morelos tendrá ya no 33 sino 37, creado hace cuatro décadas el último, Temoac, que entonces se separó de Zacualpan de Amilpas. Así que la creación de cuatro municipios no es un tema menor, presentada para ello la iniciativa en septiembre de 2014 por el gobernador Ramírez con opiniones a favor y en contra. Lo que hizo natural que desde meses atrás los cuatro pueblos vivan días de intensidad política, movilizados los delegados y ayudantes municipales como candidatos naturales al cargo de presidente de los consejos que antecederán a la elección de ayuntamientos. Las comunas empezarán de cero, sin instalaciones ni equipos adecuados; se establecerán provisionalmente en escuelas, domicilios particulares, ayudantías o casas ejidales, y pasarán años para que construyan sus propios inmuebles. Funcionarán con recursos de las participaciones federales que les sean descontados a las comunas de cuyos municipios se escindan, y ello ya quita el sueño a las respectivas alcaldías que de por sí están quebradas financieramente hablando. Cuatro días antes del Día de la Raza y los municipios indígenas que no cuajan, con 29 votos a favor hace tres años el Congreso del Estado aprobó cambios al artículo 40 constitucional para crear las comunas indígenas. La mayoría de los diputados desquitaron “las dietas”, y mostraron su apoyo con el argumento de que “el reconocimiento a los pueblos originales permitirá mantener las raíces del estado de Morelos”. Coincidieron en que tradicionalmente a los pueblos y comunidades indígenas se les ha dado un tratamiento desigual, al ser considerados como minorías, y que no obstante los derechos reconocidos no cuentan con la capacidad de impactar en las decisiones que afectan a sus comunidades. Pero eso fue tres años atrás. Después los agarraron la hueva y el futurismo. Beatriz Vicera Alatriste siguió el camino de Espín. Calculó algo así: “me salgo del PRI y me metió al PRD para hacer cómodo mi presente económico y asegurar mi futuro político”. Igual que en su momento lo hizo con Marisela Sánchez Cortés, servil, inclinaría la cerviz ante Rodrigo Gayosso Cepeda. Y le funcionó: la hicieron presidenta de la mesa directiva. Pero no contó con que Morena se aproximaría tan poderoso, y que si en el grupo de Rodrigo hay pretendientes a diputados federales plurinominales con peso político, lo único que podría serle seguro es la ignominia de dejar de vivir del presupuesto. Superficiales, incultas, las mentalidades de este calibre no captan la sustancia de asuntos trascendentes como el de los municipios autóctonos… ME LEEN MAÑANA.