Cada noventa minutos, Cuernavaca suma un caso de cólera virus. Muchísimos si consideramos que a nivel nacional se detecta un caso cada 41 segundos, y que mientras en la capital morelense viven unas cuatrocientas mil personas el país tiene 125 millones de habitantes. No por nada se ve preocupado y ocupado el alcalde Antonio Villalobos. Subrayada la rapidez vertiginosa de los contagios por el Comité Municipal de Contingencia Covid-19, el fin de la semana anterior reportó poco más de 800 casos confirmados, cerca de 270 sospechosos y casi 110 defunciones.

Una tragedia a la que, si se agregan 29 defunciones por alcohol con metanol en Axochiapan y Jonacatepec, nada peor puede suceder…. De todos modos, cuidado con la llegada de huracanes, ciclones o tormentas tropicales.

Fenómenos meteorológicos de los que por estos días Protección Civil (PC) pronostica 37 durante la temporada de lluvias que ya se asoma en el panorama de valles, colinas y barrancas de Morelos. Subrayados 34 puntos de riesgo en asentamientos humanos de los municipios de Yautepec, Puente de Ixtla, Amacuzac, Tla quiltenango, Tlaltizapán, Zacatepec y Jojutla, ante el riesgo que esto representa PC lamenta que sólo 14 de los 36 ayuntamientos entregaron planes de contingencia por lluvias… Cuando llueve en Cuernavaca parece que caen sapos del cielo, a los diluvios estamos acostumbrados, sabemos que aquí regularmente llueve de noche, que brilla el sol de día y que las historias suelen repetirse.

Es cuando tras el chaparrón que se prolonga hasta la madrugada, PC reporta afectaciones; que, auxiliados por los bomberos, en alguna colonia la crecida arrastró a personas y animales pero por fortuna raras veces hay pérdidas humanas. En Los Altos muchos aún se acuerdan de cuando veintidós años atrás el río Yautepec fue noticia nacional, y que en 2013 se desbordó el Amacuzac. Con diferencias apenas notables, de 2009 a 2013 se registraron severos daños por inundaciones.

La más grande inundación databa de 1998, cuando el nivel del río Yautepec sobrepasó dos metros y los perjuicios fueron graves, aunque no al grado de once años después, en agosto de 2009, que el caudal rebasó los diez metros sobre las orillas del cauce. El del 14 y 15 de septiembre de 2013 se consideró como un “desbordamiento histórico” del río Amacuzac: dejó en seis comunidades de ese municipio, del de Puente de Ixtla y Jojutla a decenas de familias sin hogar, pérdidas de ganado, cultivos y múltiples averías en caminos y carreteras.

Cajones y Huajintlán (Amacuzac), El Coco y El Estudiante (Puente de Ixtla) y Tehuixtla, Chisco Río Seco y Vicente Aranda (Jojutla) fueron golpeadas por el agua. El reporte de daños incluyó el puente La Fundición que enlaza las comunidades de Tilzapotla, La Tigra y El Zapote, en la sierra de Huautla. Otro: el desastre se acumuló en cinco horas. De las 11 de la noche del martes 25 a las 4 de la mañana del miércoles 26 de agosto de 2009 la intensa lluvia y el torrente acumulado desde Los Altos de Yautepec provocaron una “crecida histórica”, alcanzando 10.80 metros.

En 300 minutos pasaron como caballos desbocados 108 mil litros (o 108 metros cúbicos) por segundo. Incontenible, la corriente inundó dos mil casas, el Mercado Municipal, cientos de comercios en el centro del pueblo así como una veintena de escuelas. Mientras en el centro el aluvión alcanzó quince calles cubiertas por 60 centímetros de lodo, nueve colonias se per!laron al desastre: Santa Lucía, Flores Magón, Itzamatitlán, Jacarandas, Ixtlahuacán, Felipe Neri, Centro Rancho, San Juan y Cuauhtémoc... La frase coloquial de entonces se reedita hoy: “nomás falta que nos mié un perro”… (Me leen después)

 

JOSÉ MANUEL PÉREZ DURÁN

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