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Este lunes será “de locura” en Cuernavaca, así que quienes lo puedan evitar no salgan a la calle. Quince mil antorchistas locales, de Hidalgo, Querétaro, el estado de México y el ex Distrito Federal bloquearán el tránsito de automotores y personas. Marcharán desde Morelos Sur, Plan de Ayala y Tlaltenango para volver a apoderarse de la Plaza de Armas. Anunciada desde el lunes pasado la enésima generación del caos vehicular por la vocera de Antorcha Campesina (AC), Juana Moreno Cervantes, sólo la habrá evitado una negociación de última hora con el secretario de gobierno, Matías Quiroz Medina. Pero si acaso se dio, complicado el acuerdo por las exigencias punto menos imposible de conceder (lotes para viviendas y la construcción de una escuela secundaria en Emiliano Zapata) debido a la falta de recursos oficiales que no fue alcanzado el viernes por el propio funcionario y la presidenta en Morelos de AC, Soledad Solís Córdoba. Que atrás de la posición irreductible de los dirigentes de AC haya o no el propósito de desestabilizar al gobierno, es sólo una sospecha; pero sí que, como siempre ocurre en este tipo de eventos, el derecho a la libre manifestación de solamente un grupo inconforme atropella el derecho al libre tránsito de las mayorías. Semana la anterior de movilizaciones, el mismo viernes maestros y organizaciones sociales protestaron contra la reforma educativa y apoyaron al magisterio disidente de Oaxaca realizando dos marchas en Cuernavaca, haciendo bloqueos intermitentes en las casetas de Oacalco y Alpuyeca y bloqueando la Autopista Siglo XXI en Amayuca. Pero sin que la comparación sea consuelo, en la Ciudad de México están mucho peor. Después de la marcha número 38 del Orgullo LGBTTTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero, travestis e intersexuales) en la que participaron 200 mil gentes caminando del Ángel de la Independencia al Zócalo, temprana la mañana de ayer domingo se avizoraba aún más tumultuosa la marcha convocada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la XXV Acción Global por Ayotzinapa y el partido Movimiento de Regeneración Nacional, de Andrés Manuel López Obrador. En gran parte habida cuenta el manejo errático al problema político de la CNTE por parte de la soberbia del secretario de Educación, Aurelio Nuño, Oaxaca es un polvorín. Bloqueada una veintena de lugares clave del  territorio oaxaqueño, el desabasto de productos básicos llegó a la población; el jueves a ningún acuerdo arribó el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, con delegaciones de la CNTE de varios estados, y sin embargo al fijar otra reunión para hoy la libertad bajo fianza del líder de la sección 22, Rubén Núñez Ginés, insinuó la posibilidad de una negociación que destrabe el conflicto oaxaqueño. Ello no obstante que, imputado del delito de manejo de recursos de procedencia ilícita, Ginés seguirá preso en el penal federal de Hermosillo pero ahora por ilícitos del fuero común menos difíciles de combatir en tribunales… Y en medio de todo esto, la política, siempre la política. A López Obrador todas las encuestas, incluso las oficialistas, le dan ventaja en la carrera presidencial de 2018;  Nuño es presidenciable, o lo es menos luego de las dos últimas semanas en las cuales escaló el problema de la CNT; ganando el PRI la elección de gobernador de Hidalgo, mientras Osorio fortaleció su aspiración por relevar a su jefe Enrique Peña Nieto, aunque no enterrado del todo Manlio Fabio Beltrones vio disminuida la propia; en tanto Miguel Ángel Mancera es visto como como un presunto candidatito del PRD, Graco Ramírez continúa en la jugada. ¿Cómo? Haciendo  política. La reunión de Graco con los integrantes de los poderes Legislativo y Judicial, el jueves en la Casa de Gobierno, fue un mensaje de que en Morelos hay gobernabilidad. ¿Para quién? Para el rector de la UAEM, Alejandro Vera, y para otros que al instante se pusieron el saco. Propuesto  por Graco mediante la reforma al artículo 120 de la Constitución local, el matrimonio entre personas del mismo sexo es una realidad en Morelos. Incluso cuando al cierre del plazo para eso establecido el constituyente formado por los treinta y tres ayuntamientos no lo hubiesen aprobado con la mayoría mínima de diecisiete votos, el matrimonio igualitario es un derecho humano reconocido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de manera tal que en este tema no hay marcha atrás…ME LEEN MAÑANA.

 

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]