El 10 de abril de 1996 un grupo del movimiento opuesto al proyecto del Club de Golf Tepozteco fue topado por elementos de la Policía Preventiva Estatal, en Tlaltizapán. Pretendían entregarle una carta al entonces presidente Ernesto Zedillo, se armó la gresca, uno o más policías dispararon, una bala mató al comunero Marcos Olmedo Gutiérrez y fue detenido el director de la corporación, Juan Manuel Ariño. Aquel sí fue un acto de represión. Los tepoztecos protestaron, continuaron su lucha hasta que lograron derribar el dicho proyecto, pero no chillaron, jamás mintieron. Los hombres no lloriquean, no dicen falsedades… Dos décadas atrás, corría la mitad del sexenio 1970-76 del gobernador Felipe Rivera Crespo cuando la CTM rompió el desfile del uno de mayo. Los cetemistas catapultaron una pala mecánica contra el contingente de la Federación Auténtica del Trabajo (FAT), integrada por obreros de sindicatos independientes, entre ellos los de la planta de Nissan Mexicana en la Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca (CIVAC). Dirigidos por Jesús Adame Giles, el dirigente del sindicato cetemista de albañiles, catapultaron una pala mecánica para disolver a los trabajadores independientes enfrente del restaurant La Universal. Hubo lesionados, entre muchos otros Rafael Velarde Díaz, el líder de los sindicalistas de la factoría de Industria Automotriz de Cuernavaca (IACSA) que estaba ubicada enfrente de la actual Plaza Galerías. Los obreros denunciaron la acción represiva, pero no lloriquearon. Los hombres no chillan... En la misma época trascendió que al frente de un centenar de esquiroles una madrugada el propio Adame rompió la huelga que, encabezados por Rafael Velarde, mantenían los trabajadores de IACSA en la planta del costado del libramiento de la autopista. Al columnista lo preparaban doctores y enfermeras para una operación en la clínica del IMSS del boulevard Juárez (no había otra), y una afanadora le avisó que en el segundo nivel estaban varios obreros encamados. Velarde tenía un brazo enyesado, fracturado por los golpeadores. Narró cómo los hombres de Adame llegaron a la planta de IACSA brincando la barda perimetral, blandiendo machetes y palos para disolver la huelga. Me acabó de contar sin haber soltado ni una lágrima: “Así estuvo la onda, vale”… Qué diferencia con Javier Sicilia. “Me duele mucho”, se quejaba anteanoche en el telenoticiero de Denise Maerker. Se decía víctima de represión en el desalojo del Palacio de Gobierno, e hizo su narrativa: que policías antimotines con cascos y escudos lo habían lastimado. Pero no lo aquejaba lesión alguna; si la tenía no pudo presumir como “trofeo de guerra” la radiografía que horas antes le fue sacada en la Cruz Roja y que, “tuiteada” por el gobernador Graco Ramírez antes de la puesta en escena televisiva de Sicilia, lo comprobó sin daño alguno. Los hombres no fingen dolores… De esto se trata, de poner las cosas en su exacta dimensión, de que la verdad prive sobre la mentira. Ejemplo: si el obispo Ramón Castro Castro siguiera marchando con el llamado Frente Amplio Morelense (FAM), se volvería a pronunciar contra el matrimonio entre personas del  mismo sexo, pero no condenaría casos de sacerdotes pederastas como el de  Carlos López Valdés, quien, acusado de violar un infante en 1994, el pasado fin de semana fue detenido en Jiutepec por policías federales que cumplieron una orden de aprehensión. Y nada diría tampoco Ramón Castro en la Catedral sobre que él mismo está acusado de proteger a sacerdotes presuntamente pederastas cuando fue obispo de Campeche entre 2006 y 2013. Callaría que el misionero violado Luis Felipe Yzquierdo Cundafe, entonces adolescente y actualmente radicado en Santiago de Chile, asegura que el después obispo de Cuernavaca encubrió a un grupo de curas que atacaban sexualmente a menores… De estas cosas no hablan a sus seguidores el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Alejandro Vera Jiménez, ni su “gurú” Sicilia; tampoco de que sus aliados, los concesionarios de rutas, se hallan en las protestas del FAM por intereses personales, no de los usuarios. Pero mientras tanto seguirá el “show” del rector universitario y del poeta metido a activista político. Y como desde la noche del domingo en la tele y la radio todo es Juan Gabriel, capaz de que su estrategia mediática los lleve a pedir un minuto de silencio en memoria del divo de Juárez para salir en los medios de México y el mundo. Pues sí: sólo los hombres verdaderos son serios, auténticos, veraces, verticales; no lloran, no mienten… ME LEEN MAÑANA.  

 

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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