Don Ramón Castro Castro habla de la inseguridad pública que asola a Morelos. Como ciudadano a ello tiene derecho. Se inmiscuye en política, conspirando con aspirantes a gobernador, a lo que no tiene derecho pues viola la Constitución. Pero, aunque polémico y hablantín, a la feligresía católica de Morelos no le habla de al menos dos temas. Uno, sobre curas pederastas porque en un caso específico se vio involucrado cuando fue obispo de Campeche, entre 2006 y 2013. Trascendió aquí que por un exhorto fechado el 4 de diciembre de 2015 proveniente del Juzgado Tercero de Primera Instancia de lo Civil del Primer Distrito Judicial del estado peninsular, Castro podría ser llamado a comparecer en la Fiscalía General de Morelos. (Hasta hoy se ignora si el fiscal Javier Pérez Durón lo ha llamó o no a declarar). Se supo así que, emitido el exhorto por la secretaria de acuerdos del dicho juzgado, Sagrario Guadalupe González, se desprendió del expediente del juicio ordinario civil de daño moral y psicológico promovido por un señor de nombre Luis Felipe Yzquierdo Cundafe en contra de un grupo de sacerdotes que aseguró abusaron sexualmente de él en 2007. Entonces acusó de haberlos encubierto al después obispo de la diócesis de Cuernavaca. Finalmente emigrado a Santiago de Chile, Luis Felipe denunció que fue violado durante dos años por curas a los que protegió Castro Castro, en la Parroquia de la Divina Providencia, la Casa Parroquial de Hecelchakán y la Casa Parroquial del Sagrado Corazón de Jesús. En esos días la víctima tenía 16 años y era misionero. Declaró que el grupo de sacerdotes que lo violaban lo intoxicaban con bebidas alcohólicas, y que eran tan insoportables los abusos de los que era víctima que en tres ocasiones intentó suicidarse ingiriendo pastillas o pretendiendo ahorcarse. Desesperado, decidió acercarse al obispo Castro, pero en lugar de que éste actuara en contra de los presuntos violadores, su “solución” fue cambiar de parroquia a Luis Felipe y ofrecerle dinero para que guardara silencio. En enero de 2010 que Ramón Castro contactó a Luis Felipe, lo amenazó con meterlo a la cárcel por haber denunciado a los presuntos sacerdotes pederastas, de modo que el joven acudió al arzobispo primado de México, Norberto Rivera, y al obispo de Tabasco, de donde es originario, Gerardo de Jesús. Pero ello causó el enojo de Castro, quien le envió un correo electrónico diciéndole: “¿Sabes qué? Yo ya no soy de Campeche, así que ya no me toca a mí, sino al obispo Francisco González”… Y dos: el robo de una pieza de arte sacro en el santuario del Señor de Tepalcingo, de gran valor tanto estimativo como económico pues medía aproximadamente un metro de alto y tenía incrustados rubíes y esmeraldas. Sucedió en julio de 2015 y el caso fue denunciado en la Procuraduría General de la República (PGR) por el lugareño Jesús de la Rosa Cortés, quien responsabilizó a los sacerdotes José de Jesús Cruz Martínez y Roberto Dirzo Aceves, al vicario episcopal Jesús Longar Estrada y al Obispo. A este último por ser “el responsable de la iglesia católica en Morelos”. Pero de este asunto tampoco habla Castro. Se supone que ha estado al tanto de la investigación de la PGR sobre el o los ladrones que robaron la pieza de oro y piedras preciosas, empero al contrario de los temas políticos que lo ocupan no ha realizado un acto de presión pública que presione para la recuperación del objeto cuyo precio en el mercado negro de arte sacro puede ser de varios millones de pesos… Pasivo o activo cuando le conviene, contra el Obispo anunció este lunes el secretario Matías Quiroz Medina que el Gobierno Estatal presentará quejas en la Nunciatura, la Conferencia Episcopal y la Secretaría de Gobernación, “por su activismo religioso político y los agravios a las instituciones”. Precisó lo que se sabe de sobra pero Castro no respeta, que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que los ministros no deben asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna. Tampoco pueden oponerse a las leyes del país o a sus instituciones en reuniones públicas, en actos del culto, de propaganda ni en publicaciones de carácter religioso. Sin embargo, una cosa es lo que mandata la ley y otra la realidad de los hechos y la impunidad cuyo manto cubre en este país a delincuentes comunes o de cuello blanco. El obispo de Cuernavaca puede violar la Carta Magna de México y no pasa nada… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...