La búsqueda del cargo de alcalde o lo que parece ser lo mismo: sacarse la rifa del tigre. Pero, miserables los Ayuntamiento de la capital y el resto de municipios, ¿por qué son tan codiciados? Los presidentes municipales sufren, se angustian, pasan noches en vela, padecen estrés, desempeñan un puesto que la inseguridad tornó peligroso y sin embargo muchos lo pretenden. ¿Por espíritu de servicio o ambición económica? Con la excepción que confirma la regla, la palabra es codicia. El botón de muestra: secretario del Trabajo, Francisco Santillán Arredondo advierte que el siguiente ayuntamiento de Cuernavaca heredará unos 350 laudos por un monto de entre 15 y 20 millones de pesos. Y otra vez “el coco” que a fuerza de repetirse ya no asusta a nadie; que trece presidentes municipales están en la inminencia de ser destituidos, entre otros los de Cuernavaca, Xochitepec, Cuautla, Temoac, Tetela del Volcán, Tlaltizapán y Tlaquiltenango. Pero tantas veces se ha dicho lo mismo, que a los alcaldes difícilmente puede pasarles como en el cuento del lobo que amenazaba venir y nunca llegaba hasta que un mal día apareció y se comió al incrédulo? De la manera que sea, son de llamar la atención tantos políticos dispuestos a “sacrificarse” luchando por ser alcaldes, insisto: sin más interés que “servir a la patria”…  ¿PEATONAL o vehicular? Tal es la encrucijada en el Zócalo. De hecho, el entorno de la Plaza de Armas hace meses que es semi peatonal, dejado sólo un carril para la circulación vehicular excesivamente estrecho, “toreados los automóviles por los caminantes en Salazar, la bajada de Galeana y la cuesta de Rayón. Ensanchadas las banquetas, quedó muy poco espacio para la circulación de automóviles particulares, cerrada a taxis y rutas la calle que subía del boulevard Juárez por las obras de remozamiento que la convirtieron en “zona de proximidad”. Sin embargo se ve bien, ausentes los taxis a no ser que lleven pasaje y las rutas que ya no estorban en la calle Guerrero, hermoseadas las banquetas con árboles plantados más o menos maduros y bancas en la acera del edificio Vita Luz. Pero ese es otro rollo, y el asunto de hoy, que en términos generales uno muy distinto al de hace quince años es el corazón del centro histórico de la ciudad, remodeladas paulatinamente a partir del inicio de este siglo las calles Nezahualcóyotl, Hidalgo y Comonfort así como los callejones de Correos y Del Cubo, y meses atrás el tramo de Guerrero entre el edificio Bella Vista y el pasaje Tajonar hasta Degollado. Aquí yace el punto de la discusión, divididas las opiniones entre que siga peatonal o reabierta al tránsito de vehículos. Relativa la representatividad de la llamada Unión de Comerciantes de la Calle Guerrero, pues no representa a todos los establecimientos ahí establecidos y nada tiene que ver con las tiendas que atraen al mayor flujo de personas (Woolworth, Coppel, Telas La Parisina, Almacenes García, etc.), está en pro de la peatonalización pero su posicionamiento no es coincidente con las manifestaciones de la mayoría. Quizá una mesa de diálogo termine con el debate, convocada no por el Ayuntamiento, pues las obras, en curso o no, son del Gobierno del Estado, con la participación de la mencionada agrupación y de alguna otra aunque en los hechos resultan membretes solamente, los locatarios de las plazas Lido y Degollado, los propietarios de edificios y algún experto en ingeniería vial. Incluidas las obras en Lerdo de Tejada pero no así de No Reelección, que es el negrito en el arroz del centro, el tema parecería trivial pero no ya que nos concierne a docenas de miles de cuernavacenses… Y a la historia que ya ha contado el atrilero pero la ocasión valida reeditarla, la de la Plaza de Armas que en 1950 modificó el presidente municipal Luis Flores Sobral, el entonces llamado Jardín Morelos. Retiró las bancas metálicas (varias subsisten en el Jardín Juárez) y en su lugar fue empotrado un círculo de asientos de cemento. Con el transcurso de los años, el predio registró otras modificaciones hasta quedar como el Jardín de los Héroes, representados en un laberinto de estatuas el generalísimo Morelos, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Jaime Nunó y Francisco Bocanegra. Mucho antes, el predio había visto de frente al Mercado Colón que desapareció el 15 de septiembre de 1910, al cumplirse el centenario del inicio de la guerra de Independencia de México y ser puesto en servicio el Mercado Municipal (o Del Reloj)… ME LEEN DESPUÉS.

Por: José Manuel Pérez Durán

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