Son jóvenes y valientes, le hacen cosquillas a la muerte y a veces su osadía les cuesta la vida. Una mala caída, una cornada y no lo cuentan. Todos tienen motes, mejor dicho, “nombres artísticos”. Conocido como “El Diablito”, José Isander Vázquez García tenía 20 años en octubre de 2014 cuando montó el primer toro de un jaripeo en Amayuca, impulsado por el premio de diez mil pesos si conseguía mantenerse en el lomo de una de esas bestias que pesan hasta 800 kilos o un poco más. Pero el animal lo derribó, y en uno de los brincos le aplastó la cabeza. Trasladado al Hospital Civil de Cuautla, nada pudieron hacer los médicos para arrebatárselo a la Parca… La monta de toros bravos es un tema cultural en regiones de Morelos, Guerrero, Jalisco, Nayarit, el estado de México y otras entidades. Comprende desde luego los ranchos, indumentarias, costumbres, música, nombres de toros y de montadores, público, emociones y diversión. Pero a diferencia de los toreros exitosos, los montadores no se hacen ricos; la mayoría gana poco por su trabajo, unos cuantos pesos por cada monta. Los de Morelos son famosos, por buenos, y precisamente por eso fueron contratados los ocho que desde el viernes antepasado desaparecieron en suelo guerrerense. Javier Olea Peláez, el fiscal general de la vecina entidad, trazó la ruta que debieron seguir los montadores, el dueño de la camioneta y la presunta pareja de éste. Dedujo: “la ruta que tomaron los montadores para llegar más rápido a la comunidad de Linda Vista, ubicado a 15 horas de la cabecera municipal de San Miguel Totolapan, es por el acceso al municipio de Heliodoro Castillo (Tlacotepec), por la carretera Iguala-Chilpancingo”. ¿Sabían que la región de Tierra Caliente (TC) es una de las más peligrosas de México? Probablemente sí, pero su pasión por montar y la necesidad de ganarse unos pesos pudieron más que la precaución. Los Tequileros es un grupo criminal que mantiene asolada la zona de San Miguel Totolapan. Surgió como uno de los brazos armados del cártel de los Guerreros Unidos, en los límites de la región de TC y el norte de Guerrero. Ahí, le disputan el territorio a la Familia Michoacana, que a su vez es apoyado por el Cártel Jalisco Nueva Generación. Los Tequileros extorsionan a alcaldes y cometen secuestros masivos. En diciembre de 2015, secuestraron a más de veinticinco personas en la comunidad del Salitre, así como a cinco maestros de la escuela secundaria del lugar, y sólo un mes más tarde secuestraron a profesores de San Miguel Totolapan. Fue entonces que, desesperados, los pobladores se armaron, crearon un grupo de autodefensa comunitaria y agarraron a veinte “halcones” de Los Tequileros, entre ellos a la mamá del líder de esos delincuentes, Raybel Jacobo de Almonte, y a la regidora priista María del Carmen Barrera Navarro. Exigieron la liberación con vida de uno de sus vecinos, el ingeniero de nombre Isauro de Paz Duque quien dos días antes había sido “levantado” y cuya esposa Yadira Guillermo García dijo en un video difundido en la internet: “Nosotros tenemos aquí a la mamá del señor llamado El Tequilero; pido un intercambio, a cambio de la vida de mi esposo le entregaremos a su mamá. Así como me entregue a mi esposo así le entregaré a su mamá, pero lo quiero sano y salvo. De lo que nos llegue a pasar a mí y a todo el grupo que aquí se manifiesta responsabilizamos al señor Héctor Astudillo Flores, ya que nunca has hecho nada por este pueblo; se ha hecho de la vista gorda, ya estamos cansados, todo el pueblo está cansado de que se llevan a gente inocente, le pido que regrese sano y salvo”. Sólo así consiguieron que el gobernador Astudillo y el presidente Enrique Peña Nieto voltearan la mirada a San Miguel Totolapan. Entonces, el Grupo de Coordinación Guerrero implementó un operativo especial con más de 200 elementos de las fuerzas federales y estatales para localizar a personas desaparecidas y echarle el guante al líder de Los Tequileros, sin que aparentemente hasta la fecha lo hayan podido ubicarlo. Según declaró el fiscal guererrense Olea Peláez, ayer domingo debió reunirse en Acapulco con su similar de Morelos, Javier Pérez Durón, para intercambiar información sobre los ocho montadores y las dos personas que los acompañaban, de quienes todo indica fueron levantados por alguna célula de Los Tequileros. Este caso ha llenado de pesar el ambiente de la monta de toros, mantiene muy preocupados a los familiares de los desaparecidos, y la exigencia de que la autoridad haga lo que tenga que hacer para resolverlo, pero pronto y bien… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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