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Los llamados líderes del transporte amenazan: paralizarán todo el estado. O a lo mejor “sólo” Cuernavaca. Obstruirán calles y avenidas. ¿Cuándo? El 16 de este mes, o sea, de mañana martes en quince días. La fecha, porque “ya se empieza a manejar que hay una convocatoria para el 16 de agosto”, dice Dagoberto Rivera Jaimes, presidente de la Federación Auténtica del Transporte. Se refiere a la convocatoria de licitud a empresas que decidan participar en el  proyecto del Morebús, de la cual no estarán excluidos los concesionarios de “rutas” y taxis pero se niegan a entrar. Dicen muchas cosas. Que el sábado se reunieron para definir sus estrategias versus el Morebús cuya instauración recién aprobaron los diputados del Congreso Estatal en las reformas a la Ley del Transporte; que sus acciones serán “sorpresivas y contundentes”. Dagoberto: que el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Alejandro Vera Jiménez, estará presente en las movilizaciones de los transportistas, lo cual no sería ciertamente sorpresivo. Alejandro Morales Merino, presidente del Frente Transportista Urbano de Cuautla: que la reforma a la dicha ley los excluye y abre la puerta al sector privado, lo que no es cierto pues la convocatoria los incluiría.  Y el propio Morales: que el Metrobús hará que se pierdan más de 60 mil empleos directos y 30 mil indirectos, lo que tampoco es así pues el Morebús solamente funcionará en Cuernavaca, no en todo el estado. Lo único que parece inminente es que colapsarán la circulación vehicular en la capital, a lo peor en otros y en los demás municipios de la zona conurbada del valle de Cuernavaca. También, que le darán un golpe al gobierno de Graco Ramírez, pero a quienes verdaderamente afectarán será a los usuarios de rutas y taxis, a automovilistas, choferes de camiones de carga y autobuses de pasajeros, a peatones, comerciantes y trabajadores, a hombres y mujeres, chicos y grandes. Le pegarán arteramente a miles, a terceros que son ajenos a su protesta; cometerán el delito de obstrucción al libre tránsito de personas y automotores, todo ello en medio de la impunidad, igual que los antorchistas, locales y foráneos, que una semana sí y otra también se apoderan del Zócalo y desquician la ciudad. Pero entre las verdades y mentiras que alegan los transportistas, ninguno dice nada del servicio que prestan. Si de modelos recientes en lugar de carcachas fuera la mayoría de rutas y taxis, los usuarios verían escépticos el Morebús, y los autodenominados líderes del transporte no estarían amenazando con causarles daño a los cuernavacences. Si modernos, cómodos, seguros y conducidos por operadores educados, capacitados y atentos con el pasaje fueran los taxis, microbuses y combis, los usuarios los preferirían, los que tienen coche lo dejarían en casa, se ahorrarían lo de la gasolina y la movilidad vehicular no sería tan endiabladamente complicada en una ciudad como la nuestra donde el promedio de unidades automotores es de una por cada tres personas. Todo este lío por el Morebús, del que tanto se ha dicho pero el grueso de la población ignora tras cinco años de que fue anunciado el proyecto y una inversión por fin autorizada. Es el sistema de autobús de tránsito rápido que hay en la Ciudad de México desde junio de 2005, con una extensión de 125 kilómetros y 208 estaciones. Igualmente en el puerto de Acapulco, echado a rodar el Acabús el uno de mayo pasado; en Guadalajara, Monterrey, Pachuca, Puebla y en otras localidades. Son camiones de tres tipos, los articulados de dos vagones con capacidad de 160  pasajeros, los biarticulados de tres para 240 y los de un vagón donde caben 90 usuarios. Unos verdaderos armatostes que circulan en carriles confiados de arterias amplias, como Insurgentes de la capital mexicana o la avenida 9 de Julio, en Buenos Aires, Argentina, según los porteños, la más ancha del mundo porque en la calzada central tiene 16 carriles y hasta 22 en el tramo de Carlos Pellegrini y Cerrito. Que en términos de comodidad, rapidez y seguridad los autobuzotes del Morebús satisfagan a los usuarios sólo lo constataremos cuando ya estén rodando en Domingo Diez, Teopanzolco y Plan de Ayala. Un sistema de transporte que merece y necesita la gente de Cuernavaca, pero ante el cual llevan meses resistiéndose las mentalidades obtusas y los intereses personales… ¿No hay un operador político capaz de conjurar los amagos de los transportistas?.. ME LEEN MAÑANA.

 

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]