De inicio la nota trascendió simplemente así: se robaron al “Zapatita”, la estatua ecuestre –pequeños tanto el jinete como el caballo y por eso el mote grosero, despectivo– que estaba en la Plaza de Armas y luego fue arrumbada en una bodega del Ayuntamiento. Después la precisión: “El Zapatita” se salvó, ya que sujetos armados “sólo” se llevaron las estatuas de Genovevo de la O y de las “Adelitas”, una sedente y otra parada. Las reacciones mundearon, unas de veras preocupadas, las más oportunistas y algunas “políticas”, puesta por un lado la especulación de un “auto robo” del alcalde Cuauhtémoc Blanco y del otro la ineficacia del mando único policial de Alberto Capella Ibarra. Pero de la manera que “haiga sido como haiga sido”, los hechos son el descuido que no las protegió y el atraco, hecha la pregunta de si fueron hurtadas por el presunto encargo de un coleccionista o para venderlas como bronce, mencionado el nombre del autor del conjunto escultórico, Miguel Michel, e ignorado en el alud de del protagonismo mediático que Michel hizo un Zapata similar, ordenado en 2011 por el gobierno de Puebla para colocarlo en Ayoxuxtla con motivo del centenario de la promulgación del Plan de Ayala, a este artista que fallecería suicidado en diciembre de 2015 metiéndose un tiro en la cabeza en su casa de Oaxtepec. Más aún: “El Zapatita” no es el único que puede ser víctima de levantón, asimismo arrumbada la estatua ecuestre de Hernán Cortés en un costado del Rastro de Cuernavaca donde fue descubierta casualmente en septiembre de 2016 por el reportero Máximo Cerdio, del periódico “Conurbados”. Advirtió: La escultura ecuestre de bronce del fundador de Cuernavaca, Hernán Cortés, hecha por el refugiado español Sebastián Aparicio que es única en México, permanece a la intemperie, arrinconada en el patio de un inmueble usado por el Ayuntamiento como depósito de cosas inservibles. En febrero de 2017, el columnista abordó el asunto de la estatua del conquistador de México en una entrega titulada “Ignorancia que ofende a Cuernavaca”. La intención no fue inquietar a mentalidades conservadoras, pero equivocadamente así fue interpretada por un lector cuya opinión, sin embargo, aportó algunos datos específicos sobre la dicha estatua. Afirmó: En 1994 ó 1995, la Gerencia Administrativa de los nuevos dueños del Casino de la Selva permitió que personal que laboró en el Casino, y entre otros ellos yo, nos lleváramos lo que quisiéramos del mobiliario existente, debido a que se iba a demoler en su totalidad. Le sugerí al Gerente que le permitiera (al) Lic. Alfonso Sandoval Camuñas, presidente municipal de Cuernavaca, visitar el lugar, ya que él podría utilizar mucho del material que sería demolido, como butacas del teatro, vigas prefabricadas del helipuerto, etc. (…)  El Casino fue dado en dación de pago a Hacienda por los dueños, y posteriormente entregado en charola de plata a los de Costco. Demolieron todo, arrasaron con todo, vendieron o regalaron todas las estatuas que existían en el Casino, pero la estatua de Hernán Cortés nadie la quiso y quedó relegada a la intemperie en el predio que ocupa actualmente el Museo del Papalote (…) La estatua de Cortés ha rodado de aquí para allá (…) No concuerdo con ninguno de los adoradores o filo simpatizantes del síndrome de Estocolmo, de aceptar a nuestros verdugos en forma de monumento (…) No tenemos por qué acogerlo como héroe fundador de Cuernavaca, porque no la fundó para los tlahuicas o  nativos casi extintos de la región; la construyo para él, con los que sobrevivieron y  que  los necesitaba como esclavos (…) Si los mexicanos somos ignorantes porque no aceptamos una estatua de Cortés, ¿los judíos por no aceptar una (de) Hitler, los japoneses por no aceptar una de Truman, los palestinos por no aceptar una de Roosevelt, Stalin y Churchill;  los disidentes cubanos de Miami por no poner una de Fidel Castro,  a la UNAM por no poner una de Echeverría, ¿también los tacharía de ignorantes?... La respuesta del atrilero fue y es no, contundentemente no, coincidente además con los conceptos del remitente que escribió bajo del nombre de José Luis Castillo Estrada... Y ni qué decir de la estatua del héroe epónimo de Morelos que por décadas saludó a turistas y lugareños en el límite con el Distrito Federal, vandalizada en diciembre de 2012, amputadas por sujetos criminales las patas y decapitado el caballo de bronce sin que hasta hoy día nadie haya ordenado otra que la reponga, porque si en su momento lo exigieron pero pronto recularon y dejaron de hacerlo…ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...