En Tabachines, Vista Hermosa, Reforma, Limoneros o Lomas de Cocoyoc las familias habitan mansiones de lujo, las  señoras compiten por las camionetas de alta gama, visten ropa de marca, suelen llamar “nacos” a los pobres. Se autodenominan “gente bien”, de un nicho aparte para el que no existen los pobres de la colonia Lagunillas ni de las comunidades indígenas de Xoxocotla o Cuentepec. Diríase que los y las de ese mundo ausente no tienen la culpa de haber nacido o haberse vuelto ricos; les perturba saber que la mitad de los morelenses viven en situación de pobreza, es decir, 842,000 personas del total de la población de un millón setecientos mil. La pobreza se respira en Cuernavaca, Cuautla, Jojutla, Jiutepec, Temixco. Se notan más limpiaparabrisas que antes, niños vendiendo chucherías, chicas cirqueras, muchachos acróbatas, ancianos limosneros, danzantes “aztecas”, músicos callejeros que son de aquí o llegan de estados vecinos a la recolección de monedas. Se ha vuelto recurrente la imagen desgarradora de la señora de condición paupérrima que llega a la farmacia. Pregunta cuánto cuesta la receta para curar a su pariente que padece tal o cual enfermedad. La clienta espera lo peor, sabedora de que los precios de los medicamentos están por las nubes, y confirma su temor cuando la empleada checa en la computadora y le dice que dos medicamentos, sólo dos, valen tres mil pesos, así que se retira sin surtir la receta. O esta otra: una madre soltera que ha perdido el empleo y lleva semanas sin encontrar trabajo está en el mostrador del negocio de préstamos. Necesita dinero para llevar comida a su casa y tiene para empeñar una cadenita de oro de 14 kilates que conserva como su más preciado tesoro pues años atrás se la regaló su mamá, comprada naturalmente en abonos. Espera conseguir lo suficiente para comprar la despensa, pero debe aceptar doscientos pesos por una prenda que vale cinco veces más… Creciente la zanja de la desigualad nacional, no lo decimos los periodistas o los políticos, lo documenta el Consejo Nacional de Evaluación de Política de Desarrollo Social  cuyo último informe de Medición de la Pobreza en México 2014 ratificó que en ocho entidades federativas aumentó el porcentaje de pobreza y pobreza extrema, entre ellos Morelos. Una realidad ante la cual nadie podemos cerrar los ojos, ni la sociedad y menos el gobierno; un tema de importancia capital pues afecta a muchos pero pasa desapercibido a los menos, quizá porque los menos ni se hallan en situación de pobreza. Empujada por el gobernador Graco Ramírez la parte que le toca a Morelos en la Cruzada Nacional contra el Hambre, primero se reunió con los delegados de dependencias federales, priistas y más de treinta. Quienes ahí estuvieron coinciden en que les habló muy claro. Les dijo algo así como que ustedes le rinden al Presidente (Enrique Peña Nieto) y de hecho todos nosotros, pues presidente es de la República, pero en el combate a la pobreza no hay colores partidarios y ello es responsabilidad de los tres órdenes de gobierno. A algunos delegados no les gustaron las palabras de Graco pero tuvieron que aguantarse, evidente algún rostro de contrariedad en las imágenes captadas en el encuentro de la residencia oficial de Reforma. Después sostuvo reuniones con presidentes municipales en Jiutepec, Xochitepec y Zapata, en esta última localidad, el miércoles de la semana pasada. Participaron el alcalde anfitrión y los de Tlaltizapán, Zacatepec, Jojutla, Tlaquiltenango, Amacuzac, Coatlán del Río, Tetecala, Mazatepec y Miacatlán. Señaló Graco que antes de julio se puede lograr la cobertura del cien por ciento en cuatro de los seis indicadores que marca la Cruzada Nacional contra el Hambre; que es posible llegar a la meta de la cobertura al cien por ciento en pensión a adultos mayores de 65, seguro médico a estudiantes de educación media superior, seguridad social para toda la población que no tiene IMSS ni ISSSTE y seguro de vida a las jefas de familia. O sea, dentro del plazo corto de  solamente cuatro meses. Pasarán rápido pero se podrá si todos asumen el reto, no nomás el Gobernador; también los delegados federales y los presidentes municipales, cada quien en los espacios de sus competencias. Recursos hay para los municipios en el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social  y Banobras en materia de servicios básicos de la vivienda, obras de agua potable, drenaje y electrificación... ME LEEN MAÑANA. 

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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