Si en las épocas viejas, cuando los ayuntamientos eran más o menos solventes y los alcaldes no andaban amparados contra los pagos de laudos, pues eran inusuales las demandas de empleados municipales despedidos y muy poco a nada invirtieron en el mantenimiento de las redes de agua potable, menos lo hacen ahora que dos de cada tres comunas zozobran en la mar turbulenta de la crisis financiera. Y esto que está más claro que el agua misma, es sin embargo ignorado por una gran parte de la población, sobre todo los jóvenes que no presenciaron aquellos “buenos tiempos” que lo fueron en múltiples sentidos, incluida la seguridad. Tubos de barro cocido subsisten después de medio siglo en pueblos y ciudades de Morelos, carcomidos, agujerados y a veces mezclada el agua que beben las personas con la negra de los drenajes. Secretario ejecutivo de la Comisión Estatal del Agua, Juan Carlos Valencia Vargas no lo expone de esta manera cruda, pero esto lo deduce el hecho innegable de que en “la inmensa mayoría de los municipios” las redes de agua potable tienen una antigüedad de 30 a 40 años y algunos de hasta de medio siglo, debido a que no se les ha dado mantenimiento y la innovación ha sido imposible no por falta de voluntad, sino de billetes. Reprochable la morosidad del Ayuntamiento de Cuernavaca, lo es porque de acuerdo a la declaración de Valencia, de los treinta y tres que tenían adeudos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) dieciséis gestionaron convenios con la propia paraestatal y han venido pagando abonos de forma constante; pero no así el equipo encabezado por el ex futbolista Cuauhtémoc Blanco. Una condición de moroso que lo confirma como administrador fallido, natural en su condición de ídolo deportivo que metía goles a granel y por eso ganó la elección de alcalde; pagada su novatez en los conocimientos de la administración pública por los miles de habitantes de colonias populares en donde las llaves del agua llevan más de tres semanas secas. Defraudados los votantes que por él sufragaron en las elecciones de 2015, incapaz de hallarle una solución de fondo al problema de la escasez del líquido vital, al “Cuau” le molesta este asunto. “¿Qué avances hay en el tema del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca?”, le preguntaron reporteros de medios de comunicación. Hastiado, el alcalde de Cuernavaca respondió: “¿Otra vez?”. Se hallaba en esos días yendo a la Ciudad de México, intentando una tregua con la CFE ante los cortes del fluido eléctrico en los pozos que bombean el agua; ignorante de que, manejada la CFE como empresa privada por obra y gracia de la reforma energética del modelo neoliberal del gobierno de Enrique Peña Nieto, su respuesta sería: “si no pagas te corto la luz, aunque seas famoso”. No será con eventos mediáticos como el Ayuntamiento citadino le encontrará la cuadratura al círculo, convocado un cabildo abierto para el miércoles 31 de este mes que sólo servirá para que los protagonistas de siempre propongan cuestiones tal vez “novedosas” pero no susceptibles de llevar a cabo. Temas hay a pasto, no solamente el de la escasez acuífera; también calles oscuras por falta de alumbrado artificial, baches, basura, anarquía de los anuncios espectaculares, irregularidad de antros del vicio, presunta corrupción de inspectores municipales que extorsionan en una suerte de “derecho de piso” a comerciantes y empresarios. Con sus excepciones, los proponentes irán a ese cabildo en “la unidad deportiva” de la colonia Flores Magón a tomarse la foto para salir en los periódicos, y según acostumbran, se apoderarán del micrófono haciendo intervenciones maratónicas, engoladas las voces de los discursos acartonados que ahuyentan al público con tal de “lucirse”. Mientras tanto, el problema continúa. Docenas de pozos sin luz “por exceso de pago” significan mucha gente sin agua, miles de personas que pueblan lo mismo colonias populares que clasemedieras. Indiferente el edil Blanco a las penurias de tanta gente, luego de casi un mes no ha llegado a ningún acuerdo de pago con la CFE. Preocupado por su futuro político, el sábado 6 del presente marchó al lado del obispo Ramón Castro, quien al no ser precisamente un santo no le hizo el milagro de que le fuera perdonada la deuda. Si al flamante asesor del “Cuau”, Jorge Meade Jr., se le ocurrió la idea del cabildo abierto, expone a su patrón al linchamiento popular si para entones siguen tantos cuernacences sin agua… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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