En un acto realizado a control remoto desde el costado oriente del edificio principal del hospital del Seguro Social en la avenida Plan de Ayala, el 5 de abril que el presidente Enrique Peña Nieto inauguró el Paso Exprés el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Gerardo Ruiz Esparza, alardeó: gracias al Paso Exprés los capitalinos harán sólo poco más de tres horas a Acapulco. Pero no mencionó que durante la ejecución de los trabajos de ampliación de carriles hubo docenas de muertes en accidentes vehiculares. Desde el inicio se hizo evidente la pésima manufactura de la obra, lo que comprobó el socavón que se abrió la madrugada de este miércoles en el carril lateral norte-sur a la altura de Chipitlán. Publicada en periódicos, radioemisoras y televisoras la nota de la oquedad que engulló un automóvil y mató a dos hombres le dio la vuelta al mundo. Si no se hubiera hecho el “escándalo”, probablemente el secretario Ruiz no habría venido a Cuernavaca. Se apersonó junto al socavón y, cuestionado por los reporteros, les echó la culpa a las lluvias. Postuló: “las venidas de agua de la montaña, ocho metros de agua no es cualquier cosa, inundan cualquier ciudad”. Pero incluso convertido en “meteorólogo”, ignora que en Cuernavaca el agua que baja de las montañas del norte se desliza hacia el sur por las barrancas, el drenaje pluvial natural de la ciudad. También responsabilizó a un drenaje de agua potable… que el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de la ciudad rechazaría exista en el punto del agujerote. Y sobre las víctimas, padre e hijo, a quienes las excusas del secretario de Comunicaciones y Transportes no regresarán la vida. Tampoco la incongruencia del comunicado de las empresas Epccory Aldesa, señalando que el accidente se debió a la erosión del drenaje que pasa por abajo del Paso “y no pertenece al proyecto” (de la obra), en tanto Esparza afirmó que el seguro del viajero de la carretera es de 500 mil pesos pero la empresa ofreció 500 mil adicionales para los familiares de las dos personas que perdieron la vida. Crónica de una desgracia anunciada, lo fue por los avisos documentados de la ayudantía de Chipitlán y de otras instancias que El Diario publicó ayer (“tratamos de prevenir esto con oficios hacia SCT y nunca nos hicieron caso, les advertimos que habría una tragedia y ahí están las consecuencias, no hay vuelta atrás”, declaró Mario Meneses Pozos, ayudante municipal de Chipitlán), así como las críticas periodísticas a la ampliación de carriles, por lo mal hechas que saltaron a la vista desde el inicio mismo de los trabajos y hasta su culminación oficial; persistentes algunos defectos graves por peligrosos, como el puente de la avenida Palmira que les quedó angosto pues era para tenderlo en otro lugar, y además sin muros de protección en los costados para evitar el infortunio de un peatón descuidado que se precipite hasta el piso del Paso Exprés y sea arrollado por los automóviles. O las afectaciones a las viviendas que quedaron colgadas del precipicio. Que la investigación prometida por Gerardo Esparza lleve a la destitución del director del Centro Morelos SCT, José Luis Alarcón Ezeta, no repararía tantos daños causados. De parte del señor Secretario, eso sería salir del paso en el Paso de la Muerte… PRÁCTICAMENTE acéfala la Presidencia Municipal de Temixco por la enfermedad de la alcaldesa Irma Camacho, quien no puede hacer pie en su oficina, la ingobernabilidad se muestre en múltiples sentidos. Un caso entre muchos: en el fraccionamiento Lomas de Cuernavaca el uso del suelo es residencial. En esa parte de Temixco que empieza en Las Guacamayas y termina donde comienza Lomas de Jiutepec, no hay establecimientos comerciales, no debe haberlos, excepto el comedor del convento de las monjas clarisas, que ahí lleva años, y un par de escuelas de nivel superior. Pero esto en la supuesta normatividad, no así una quinta en el número 88 de la calle Tulipanes donde, rentada a grupos de jóvenes chilangos por su dueña o dueño un fin de semana sí y otro también, escenifican fiestas maratónicas que en medio de la música estruendosa arrancan las noches de viernes y suelen prolongarse hasta las tardes de domingos, cuando los fiesteros por fin se retiran a la Ciudad de México. Inútiles las quejas de los colonos al administrador del fraccionamiento quien, si se dice atado de manos entonces para qué sirve, lo son también los telefonemas al Ayuntamiento de Temixco, que si no manda la patrulla es porque puede que la o el propietario de la casa ruidosa se esté “mochando” … ME LEEN EL DOMINGO.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]