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Los que manejan un partido político capaz de falsear las condiciones de un candidato no pueden ser sino desaseados, en este caso los hermanos Roberto Carlos y Julio Yáñez Moreno así como el dirigente del PSDS, Eduardo Bordonabe. Postulando en 2015 a Cuauhtémoc Blanco para la elección de presidente municipal de Cuernavaca, simularon el requisito constitucional de la residencia por al menos diez años del propio ex futbolista profesional en la ciudad que luego gobernaría. Según se desprendió de una denuncia radicada en la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales, la maniobra consistió en un contrato de arrendamiento que “domicilió” a Bravo en una casa de Roberto Yáñez ubicada en el número 10 de la calle Coyotepec. Y como la falsedad es hermana de la mentira, el engaño continuó. Atrapado en la crisis financiera en la que se halla la mayoría de los municipios de Morelos y de hecho de gran parte del país, el Ayuntamiento presidido por Cuauhtémoc pudo emprender el programa de reencarpetamiento de calles que fue naturalmente bienvenido por la población. Hacía tantos años que no habían visto algo así, que las personas comunes de Cuernavaca no se preguntaron cómo era posible una inversión de varias docenas de  millones de pesos. “Son por donaciones de empresas”, reaccionó al fin el secretario de  la Comuna, Roberto Yáñez, escueto, sin decir nombres, saliendo al paso de Cuauhtémoc quien en este asunto hasta la fecha no ha sido específico. La idea del desaseo estaba sembrada, los regidores hicieron como que la virgen les hablaba y no ha sido hasta ahora cuando la regidora priista Karla Jaramillo Sánchez le puso el cascabel al gato que se sospecha de la cochinada, precisado el dato de que los contratos de donaciones (ocho con diferentes fechas) de la empresa CONSORMARJ S.A de C.V. son por lo menos irregulares debido a que no los firmó el alcalde, el único que para ello tiene facultades legales, sino Roberto Carlos Yáñez Moreno y Jorge Humberto Sánchez Becerril, aquél con rango de secretario y éste con el solo carácter de encargado de la Secretaría de Infraestructura Urbana Obras y Servicios Públicos. Peor aún: al ser posible que los contratos sean declarados nulos, la dicha empresa puede reclamar el pago de las obras, en lo cual, infiere el columnista, se esconde la transa de que pactaron documentos “chafas” para que, en el momento de que sean nulificados, la “donación” se convierta en un negocio que les dé dinero a todos. Pese a la ignorancia que evidenció cuando agradeció a Benito Juárez permitirle estar en la escuela primaria que lleva el nombre del Benemérito de las Américas, Cuauhtémoc no puede ser tan cándido como para no sospechar de los documentos irregulares que, además, entrañan consecuencias de carácter fiscal. Y aquí resulta inevitable citar una parte del tecnicismo de la especie de denuncia que la regidora Jaramillo dirigió a la Contraloría municipal con copias al presidente municipal Cuauhtémoc Blanco y al secretario de Asuntos Jurídicos del propio Ayuntamiento, Jesús Abad Jiménez: Los artículos 79 y 86 del Impuesto Sobre la Renta, relativos a las obligaciones fiscales; y los 29 y 29 A del Código fiscal de la Federación que indican que las donaciones están entre los supuestos de obligatoriedad para emitir comprobantes fiscales, de modo que “los que amparen donativos deducibles en términos de la Ley del Impuesto Sobre la Renta deberán señalar expresamente tal situación y contener el número y fecha del oficio de constancia de la autorización para recibir dichos donativos”. En esta situación, abunda Jaramillo, “el Ayuntamiento está obligado a expedir el comprobante fiscal correspondiente a las empresas donantes por el monto de la cantidad donada, obligación que se ha incumplido, sobre todo porque los contratos de donación no especifican el importe de lo donado”. Conclusión: el desaseo administrativo que no resulta extraño en una pandilla que como la que contrató para que fuera el candidato del PSD al ahora alcalde lo hizo mintiendo sobre que Cuauhtémoc residía aquí cuando era público y notorio que habitualmente vivía en la Ciudad de México. Con otra: en 2018 los presidentes municipales podrán ser reelegibles en el cargo, entre ellos Cuauhtémoc. Y más todavía: para el mismo 2018 es el proyecto de gobernador de los mismos que lo llevaron a la alcaldía de Cuernavaca. Es cuando en la política de la transa todo puede suceder… ME LEEN MAÑANA.

Atril
José Manuel Pérez Durán

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