La de ayer podrá quedar registrada en la historia política de Morelos como la fecha en la que el Congreso Estatal bloqueó la pretensión de ser gobernador del alcalde de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco Bravo. Esto, si como toda indicaba la mañana de este miércoles el Legislativo local aprobaría horas más tarde el paquete de reformas electorales que aumenta de cinco a doce años de residencia en esta entidad el requisito constitucional para poder ser gobernador, lo cual no cumplirá el ex futbolista profesional en las elecciones de 2018. Y la del martes, como el día en que, anunciando en una rueda de prensa realizada en la Ciudad de México su afiliación al Partido Encuentro Social, Cuauhtémoc “destapaba” su propósito de contender por la gubernatura, mientras en Cuernavaca el presidente del PRD estatal, Rodrigo Gayosso Cepeda, declaraba que aspira a un puesto de elección popular y ratificaba las reformas electorales impulsadas por el propio partido del azteca. Además, el bloque de enmiendas disminuye de dieciocho a doce el número de diputados de elección directa y de doce a ocho los plurinominales, lo que a partir de 2018 significará un ahorro en salarios al Congreso, así como la redistribución del número de regidores según la cantidad de habitantes de los municipios. Asimismo, señala la edad mínima de 21 y tres años de residencia a los legisladores, y 25 años de edad a los alcaldes y siete años de residencia. Pero además, la diferencia tanto política como social, de llamar al pan, pan y al vino, vino, de que Rodrigo ha vivido aquí la mitad de su vida en tanto Cuauhtémoc no residió de manera permanente en Cuernavaca sino hasta que en 2015 falseó su residencia en la capital morelense, cuando el Partido Social Demócrata, con cuyos dueños rompería después, lo registró como candidato a presidente municipal. Sin embargo, habituado a lidiar en tribunales y llegado el momento de que el organismo electoral de Morelos le niegue el registro de candidato a gobernador, Cuauhtémoc podría reclamar al derecho de la Constitución federal a ser gobernador, pero no el derecho moral de gobernar un estado que le es prácticamente ajeno... ORIGINARIO del pueblo de Tlalpan, donde nació el 20 de octubre de 1907, el joven Sergio Méndez fue enviado a estudiar por el Episcopado Mexicano a la Universidad Pontificia de Roma, y ahí permaneció once años hasta que el 28 de octubre de 1934 se ordenó sacerdote y tituló doctor en historia de la iglesia católica. Obispo de Cuernavaca a partir del 30 de abril de 1952, creó e impulsó en la Catedral la misa panamericana, oficiada en español y con música de mariachis, lo cual fue posible luego del Concilio Vaticano II que inició el Papa Juan XXIII y concluyó Pablo VI, ya en la década de los setenta. Tuvo una vida agitada y una muerte tranquila y aparentemente rápida. Se acostó a dormir la noche del miércoles 5 de febrero de 1992 y al día siguiente un paro cardíaco le dio el boleto del viaje sin retorno. A sus 84 años reflejaba un estado de salud excelente. Todo en él era vitalidad y preocupación por los grandes problemas de México y el mundo. El lunes anterior a su partida física asistió a una reunión de amigos en la casa de Rosario Revueltas, hija del escritor José. La convivencia tuvo lugar por el rumbo de Las Quintas, transcurrió de las siete a las diez de la noche y la conversación se centró en la situación de Cuba, los derechos humanos, la democracia y el bloqueo económico impuesto a la isla caribeña por el gobierno de Estados Unidos. Méndez Arceo había formado parte de la organización “Va por Cuba” que recientemente había hecho una colecta a fin de reunir fondos y enviar petróleo a la isla. La cuenta mancomunada en el banco Serfín la firmaron don Sergio y el intelectual guatemalteco Luis Cardoso. Reunieron lo suficiente para comprar diez mil barriles, pero Pemex negó la venta aduciendo que por costos de flete y otros la cuota mínima que vendía era cien mil barriles… A don Sergio los viejos de Cuernavaca lo recordamos humilde y solidario como fue con los desposeídos, viéndolo conducir no un Cadillac lujoso, sino un modesto Rambler azul. Enemigo de la ostentación, don Sergio jamás se habría mandado hacer una cancha de tenis en el seminario de Ocotepec, como recién trascendió lo hizo el obispo Ramón Castro Castro. Siendo como era, en lugar de buscar su confort les habría regalado mesas de futbolito a los niños pobres de Cuernavaca. En verdad que sí… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

TAGS EN ESTA NOTA:



Loading...