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En buti países hay la segunda vuelta electoral. De América: Argentina, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Bolivia, El Salvador, etc., etc., y en el otro lado del mundo: Egipto, Francia, Rusia, Turquía, Marruecos, Argelia, Georgia, Macedonia, Madagascar, Senegal, Siria, Irán Bielorrusia, Costa de Marfil, Kazajistán. Macedonia, Liberia, Gabón y muchos más. Con algunas variantes y de acuerdo a características diferentes, es una regla que en términos generales se aplica cuando los candidatos a cargos públicos ganan la elección con menos del cincuenta por ciento de los votos emitidos. Legitima a los legisladores y da gobernabilidad a los presidentes que superan la segunda vuelta, también llamada balotaje. Pero este avance de la democracia, que en innumerables naciones es más viejo que la costumbre de dormir acostado, no existe en México. Por ejemplo: si en nuestro sistema electoral hubiera esta segunda ronda de elecciones, habría sido imposible que en 2006 Felipe Calderón se robara la Presidencia de la República con la diferencia, claramente inventada, del 0.58% de los votos ante el triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Probablemente en esto pensaban los asistentes a la inauguración de la 89 Convención del Consejo Consultivo de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión, anteayer en Xochitepec, donde el gobernador Graco Ramírez propuso que la segunda vuelta sea incluida en el sistema electoral de México. Presentes también los gobernadores Rafael Moreno Valle, de Puebla, y  Aristóteles Sandoval, de Jalisco, Graco resumió que la segunda vuelta es indispensable para construir gobiernos fuertes, ya que si una fuerza política llega al poder con una mínima diferencia se compromete la gobernabilidad. Y Graco, que recién se confirmó como aspirante a la candidatura del PRD para presidente de la República Mexicana, también se pronunció por acabar con el “espoteo” en la radio y la televisión que satura a la ciudadanía; propuso que, en lugar del “spot que maquilla personajes con técnicas de mercadotecnia”, se privilegie el debate que ofrezca alternativas reales para sacar adelante al país. Sin embargo, puesto por Graco el guante de la segunda vuelta nadie lo recogió. Moreno Valle, quien pretende ser el candidato presidencial del PAN en 2018, se simuló desentendido. Dirían en la Argentina: hizo como el perro que patea la olla… Y SI en el nivel bajo de los procesos electorales se trata, ¿qué paso con los “chapulines” del año pasado? Los del PRI que apoyaron a candidatos de otros partidos se fueron, pero nomás un ratito. Calcularon mal en busca del “hueso” y, desparpajados, algunos regresarán para las elecciones de 2018 pretendiendo candidaturas por otros o el partido al que ayer le hicieron “fuchi”. En la lista de trapecistas de la que se dijo fue enviada a la Comisión de Justicia Partidaria del PRI hubo más pero no estuvieron todos: Neftalí Tajonar, ex alcalde; Roberto Arteaga, dirigente cenopista;  Everardo Villa, secretario de Gestión Social de la CNOP, y Héctor Almanza Esquivias, ex dirigente del Movimiento Territorial, los cuatro de Cuautla. Faltaron Jorge Meade González, Gustavo Petriciolli Morales y Víctor Rubio Herrera que se fueron a la campaña del entonces candidato perredista a la alcaldía citadina, Jorge Messeguer Guillén. Del PRD se sumaron a la causa de la abanderada priista a la alcaldía capitalina, Marisela Velázquez Sánchez, el ex candidato a la presidencia municipal de Cuernavaca, José Luis Urióstegui, y el en eso días diputado local Carlos de la Rosa. Se equivocaron, perdieron y esta es la hora en la que siguen en la banca. Pero los que entienden a la política como el juego de brincar de partido en partido repetirán los saltos en 2018. A eso le puede apostar el lector con la seguridad de que no perderá. Unos fracasados y otros exitosos hasta que les llega la hora, como fue el caso de Fernando Martínez Cué, de los más chapulines entre los chapulines, dos veces diputado panista, una candidato a gobernador por el PRD, síndico y al cabo candidato “priista” perdedor a diputado federal en la pasada elección. Esta vez muchos de los brincos serán al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), para eso buscado ya el senador y posible candidato a gobernador, Rabindranath Salazar Osorio, quien una de dos: o procura ser muy cuidadoso y acepta solamente a liderazgos reales que sean garantía de votos, o de plano pone este letrero en el partido de López Obrador: “se recibe cascajo”… ME LEEN EL DOMINGO.

 

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]