Aunque puesta la mecha por la oposición de una parte de los pobladores de Tepoztlán a la ampliación de la autopista La Pera-Cuautla en tierras comunales, sería exagerado decir que este municipio es un polvorín que ya estalló… pero no que eso puede suceder. El conflicto escaló a un nivel de riesgo mayor, la mañana de este miércoles. Según la declaración de Roberto Robles Quiroz, quien es citado como líder de los opositores, un grupo de presuntos golpeadores del Sindicato Libertad, Trabajadores de Transporte vinculado con la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y del Nuevo Grupo Sindical los iba a desalojar del plantón que sostienen desde el 21 de mayo en la entrada del pueblo, cerca de la única gasolinería que hay en “Tepoz”, luego de que el 18 y el 19 maquinistas de la empresa exprofeso contratada por la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT) derribaron 2 mil 700 árboles. La crónica se deduce por las aseveraciones de Robles: Encabezado el comando de choque por el ex alcalde Gabino Ríos Cedillo, choferes de camiones llegan al campamento. Eran las 8.00 horas. Los intrusos comienzan a rodear a los manifestantes, que optan por retirarse del lugar llevándose algunas pertenencias y, desmantelado el campamento por los transportistas, los lugareños marchan por la avenida principal hasta llegar al Palacio Municipal. Se plantan en los pasillos y en el kiosco del parque de enfrente, junto al mercado. Insisten en la suspensión de la ampliación carretera; argumentan que la SCT no tiene permiso de la asamblea de comuneros para realizar las obras. Llegan un camión y una camioneta con los presuntos golpeadores, son unos cincuenta y al frente el priista Ríos que insultan a los manifestantes. Hombres, mujeres y personas de la tercera edad exigen la presencia del alcalde Lauro Salazar. Tocan las campanas del ex convento de la Natividad. Aparece más gente y, asustados, los choferes salen huyendo del centro del pueblo. Salazar baja de su oficina del Palacio Municipal; ofrece a los inconformes dialogar con el Gobierno del Estado y la SCT, al tiempo de reiterarles que su administración no ha dado el permiso ambiental para el proyecto del ensanchamiento de la autopista. Termina el incidente, mas persisten la indignación de los tepoztecos contrarios al proyecto de la SCT así como el temor de dueños de restaurantes, hoteles y el comercio en general porque el conflicto aleje al turismo. El conocimiento puntual de esta situación le concierne al Gobierno del Estado, por el simple hecho de que Tepoztlán es uno de los treinta y tres municipios de Morelos; pero el problema es de la SCT y de Caminos y Puentes Federales (Capufe), incapaces hasta hoy de hallarle una solución los titulares de ambas dependencias federales, Gerardo Ruiz Esparza y Benito Neme Sastré que, instalados en el confort de sus oficinas, difícilmente vendrán a una mesa de diálogo para negociar una solución en el justo medio, subrayando la importancia de la ecología pero a partir de que la del ensanchamiento a cuatro carriles de la autopista es una obra necesaria para la seguridad de miles de automovilistas y operadores de vehículos de carga y de pasajeros. Los tepoztecos son tenaces, obstinados, pero saben que les conviene el ensanchamiento de la “pista” pues les llevaría más turistas. Tepoztlán, donde los usos y costumbres de la colectividad han privilegiado el comercio para los oriundos y/o los adoptados, y prohibido los supermercados, las tiendas de conveniencia y demás franquicias que en las dos últimas décadas desplazaron a negocios familiares en casi todo el territorio estatal. Tepoztlán, el pueblo mágico con sus barrios de San Miguel, San Sebastián, Los Reyes, San Pedro, Santa Cruz, La Santísima Trinidad, Santo Domingo y San José, distintos entre sí y a la vez parecidos, orgullosos todos de su cultura ancestral. Tepoztlán, la comunidad que se maneja con códigos encriptados para los ajenos, habituada a los movimientos de resistencia como el proyecto del club de golf de mediados de los noventa al que mataron y sepultaron. O la recuperación de nueve hectáreas de tierra ejidal en el predio de la Quinta Piedra en donde Guillermo de Jesús Occeli, el ex cuñado del entonces presidente Carlos Salinas, se construía una mansión y después de un litigio que duró varios años les confirmó el Tribunal Federal Agrario. Pero todo esto no está en la mentalidad de Esparza y Neme, fríos, tecnócratas, esperando indiferentes a que el gobernador Graco Ramírez les corrija la plana… ME LEEN EL DOMINGO.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

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