En la irreverencia reside su gracia: de la ironía mexicana no se escapa nadie, vaya, ni el presidente de la República ni el mismísimo Papa. Cuando los curas renuncian al sacerdocio, se dice que no colgaron la sotana, que nomás se la arremangaron. Algunos son intrascendentes, otros resultan odiosos, unos más queridos y populares, de modo que sus andanzas suelen convertirse en anécdotas. Por allá de los sesenta hubo uno en Acapulco. Mito o realidad, debió existir pues era muy mentado, o a lo mejor sucedió que sólo vivió en la imaginación colectiva pero la repetición de la leyenda lo trocó en realidad. Jovencito, el columnista era un ayudante de linotipo en la imprenta del periódico “La Verdad”, en la calle 5 de Mayo, a tiro de piedra del baldío de la costera Miguel Alemán donde subsistían las ruinas de lo que hasta pocos años antes había sido el hotel Las Hamacas que colapsó en el terremoto de 1957. Famoso en Acapulco y sus alrededores, de la laguna de Coyuca a la de Tres Palos, de La Quebrada a Renacimiento, conocido en persona o por decires los porteños contaban que el cura aquel gustaba del trago y la música, así que en las noches de calor bochornoso en las cantinas del centro se volvió costumbre que quienes lo veían empinando el codo al compás de una canción de Agustín Ramírez lo animaban gritando: “¡Ajúmale, padre Parra!”. De hecho, ese grito pasó a ser una arenga para ocasiones festivas, de tomar un trago o entonar una chilena. También afirmaban que una vez el señor Obispo ordenó que cambiaran de parroquia al padre Parra, por fiestero, pero era tan apreciado por sus feligreses que éstos se opusieron con todas sus fuerzas, hubo contraorden, el sacerdote continuó oficiando en el mismo templo donde llevaba años y desde luego festejó apurando unas cervezas, pero ahora con cierta discreción. Entonces no se valían los candidatos independientes, sin partido, pues; pero si se hubieran valido y postulado el sacerdote Parra a la alcaldía de Acapulco seguramente habría ganado la elección. Registrados hasta el lunes en el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac) cinco aspirantes a candidatos independientes, resultan pocos en comparación a otros estados, entre ellos el ex sacerdote Antonio Sandoval Tajonar, para gobernador, así como el ex diputado perredista Mario Rojas Alba y Luis Hernández Coronado. Difícilmente, por no decir imposible, ninguno conseguirá ganar la elección del 1 de julio de 2018, y antes es probable que tampoco logren recabar las aproximadamente 21 mil firmas de apoyo correspondientes al 2% de la lista nominal estatal de electores, para lo cual tienen hasta este día, a no ser que el Impepac haya ampliado el plazo que abrió el 8 de octubre. Sin embargo, al menos lo habrán intentado, y quedado para la historia como los primeros candidatos independientes al cargo de gobernador, lo mismo que los apuntados como aspirantes a diputado local, Emmanuel León y Vélez Castillo, y para alcalde de Cuernavaca, Luis Anguiano Torre, quienes respectivamente deberán haber juntado el 2% y el 3% de firmas de respaldo de los electores anotados en el primer distrito y en la capital. Urdida la legislación de este tema para el monopolio de los partidos políticos, no obstante ello el gobernador de Nuevo León y pretendiente a candidato independiente a la Presidencia de la República, Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, aventaja en la recolección de firmas a Margarita Zavala Gómez del Campo, 615,533 contra 312,713 al cierre de ayer para un total de 866 mil 593  del padrón electoral de 17 entidades, un número que no estaría alcanzado la esposa del ex presidente Felipe Calderón ni con las firmas de los 121 mil muertos (la cifra es del Instituto Nacional de Estadística y Geografía) que costó la guerra fallida al narcotráfico perpetrada por su marido. Sin embargo, de otra cosa muy diferente se estaría hablando en Morelos si, por ejemplo, el candidato ciudadano a gobernador fuera el difunto Joan Sebastian (José Manuel Figueroa), el cantautor guerrerense de origen, cuernavacense de corazón y éste sí un hombre tan popular como  estimado en gran parte del territorio estatal. Cierto: el hubiera no existe; pero lo que sí, que los candidatos independientes están planeados por la mafia del sistema político mexicano no para que ganen, sino para que fracturen el voto, en el caso de la elección presidencial contra Andrés Manuel López Obrador. Tal es el papel que juegan “El Bronco” y la ex panista Zavala. Obvio… ME LEEN EL DOMINGO.

Por: José Manuel Pérez Durán

[email protected]