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Cuando por equis o zeta las hay en la ciudad cada quien señala números de participantes según sus conveniencias. Si marchan el obispo Ramón Castro Castro o el rector de la UAEM, Alejandro Vera Jiménez, los que no quieren al gobernador Graco Ramírez dicen que fueron un titipuchal, y los que con él simpatizan, que caminaron muy poquitos. Volvió a suceder este domingo con la marcha por la unidad a la cual convocó el presidente del PRD estatal, Rodrigo Gayosso Cepeda. Las imágenes muestran miles de personas caminando hacia el Zócalo. ¿Cuántas? ¿Cinco mil, diez mil, quince mil? Nadie las contó una por una pero ante la evidencia de que de cualquier manera se vieron muchas, las críticas por los “acarreados”. Y sí: no todos pero sí muchos de Cuernavaca y el interior del estado en donde el PRD tiene presencia, pero otros muchos de manera voluntaria por ser militantes del sol azteca que trabajan o no en el Gobierno del Estado y en ayuntamientos. Lo hacen todos los partidos políticos, y más en etapas que son gobierno, el PRI y el PAN cuando lo fueron y el PRD hoy que lo es. Para eso de enseñar el músculo también fue la caminata amarilla del domingo. Nada entonces por qué extrañarse. Cuando vuelva a marchar el Obispo se repetirán los dimes y diretes, unos a favor y otros en contra… NATURAL: si el gobernador fuera priista el PRI no estaría en la miseria. Una multa de más de nueve millones de pesos por parte del Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana, que data de 2014, y la rebaja de la prerrogativa mensual mantienen en la inopia al comité directivo estatal del tricolor. Por eso, dice Rodolfo Becerril Straffon, “hemos hecho trabajos muy lastimosos de despedir al personal, porque el dinero no alcanza”, y  asimismo “reducir el monto de los apoyos que le damos a nuestra gente, desde el salario del presidente (o sea él) hasta el respaldo a los sectores que nos han ayudado a reducir los apoyos que recibían”. Pero aun estando el PRI en la pobreza extrema, no pocos se mueven para sustituir a Becerril: Lizbeth Hernández Lecona, Francisco Moreno, Matías Nazario Morales, Jaime Sánchez Vélez, Víctor Hugo Manzo Godínez, Rafael Reyes, etc. No es el dinero maldito que nada vale lo que los motiva, son las candidaturas del 2018, sobre todo de gobernador pero también de diputados locales y federales, alcaldes, síndicos y regidores… SENTADOS para no cansarse, los diputados del Congreso Estatal continúan esperando al alcalde Cuauhtémoc Blanco a fin de que platiquen sobre el refinanciamiento del Ayuntamiento de Cuernavaca. Los plantó el  lunes 14 de marzo por “causa de fuerza mayor”: estaba crudo porque el domingo se había colocado una papalina para festejar el triunfo de su equipo, el América sobre el Guadalajara. Y como sigue sin “pelarlos”, la presidenta de la Junta de Política y de Gobierno del Legislativo, Hortensia Figueroa, le pone las peras a veinte: si desea que le sea aprobado el refinanciamiento debe acudir personalmente a la sede de Matamoros. Pero, ¿de cuánto es la “droga” que le heredó el ex edil Jorge Morales Barud? Hortensia tiene la información, así que cita el monto exacto: mil 600 millones de pesos; en febrero el ex futbolista profesional dijo que mil 413 millones y, entonces secretario de Morales, en agosto de 2015 Enrique Paredes Sotelo mencionó mil 200 millones de pesos en el acto de la Instalación de las comisiones de enlace del proceso de entrega-recepción. Sin embargo, la precisión parece ser lo de menos, y lo lamentable para Cuernavaca, que los diputados están más interesados por resolver la crisis financiera que “El Cuau”. ¿Pues quién se cree que es? ¿Pelé, Maradona, Messi? Si del deporte de las patadas se tratara, no les llega ni a los talones… Y en el contexto de la administración pública, la contradicción. La Comuna citadina se queja de que tiene todo menos dinero, pero según el secretario Roberto Yáñez Moreno ya han causado baja 401 trabajadores. Pero éste que es uno de los titiriteros del alcalde no especifica si renunciaron voluntariamente o fueron despedidos, caso este último que presupone liquidaciones económicas, y si no, denuncias laborales por ceses injustificados que andando los meses generarán laudos que se sumarán a otros por despidos de anteriores administraciones con costos millonarios no para el Ayuntamiento sino para los impuestos de los cuernavacenes. El  cuento de nunca acabar, de funcionarios municipales irresponsables en la inmediatez del ahora y heredar los problemas a los siguientes ediles… ME LEEN MAÑANA. 

Por:  José Manuel Pérez Durán  /  [email protected]