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¿Y los permisionarios qué hicieron?, pregunto a la empleada de la tienda de ropa de playa, cerca de la glorieta de La Diana. “Su marcha”, contesta más interesada en la prenda que intenta vender que en el Acabús. “Pero no les hicieron caso”, repone vagamente. Se refiere a los concesionarios de los “camiones urbanos”, llamados popularmente así en el puerto de la bahía de Santa Lucía los similares de las “rutas” de la zona conurbada de Cuernavaca. No lo dice pero los dueños de los camiones trompudos realizaron no una sino varias marchas, oponiéndose al Acabús que finalmente entró en  funcionamiento el 31 de mayo pasado, y del que, pagada la playera, ahora sí se explaya. Lo prefiere, dice, “porque tiene aire (acondicionado) y llega más rápido”. Explica: Lo toma en la avenida Costera hacia el centro, y ahí trasborda hasta la colonia Progreso; por los dos viajes paga diez pesos, pero si necesita hacer un tercero paga la misma tarifa. Se nota que el Acabús le cambió la vida. “Ya no aguantaba el calor en los urbanos”, dice señalando con el índice a uno que pasa jugando “carreritas” con otro, disputándose los pasajeros a los que, igual que las “rutas” de Cuernavaca, levantan a  media cuadra y no sólo en las esquinas. El Acabús mueve diariamente 130 mil usuarios, tiene 135 unidades (29 articulados, 47 tipo “padrón” y 59 convencionales), cubre  derroteros en la zona suburbana (otras y las colonias  Zapata, Renacimiento, Sector 6, Arroyo Seco y La Venta), y en  el área urbana  la avenida Miguel Alemán, Universidad, Garita, Primero de Mayo, Florida, Niños Héroes, Durango y las praderas de Costa Azul. Los turistas ven el Acabús apenas entrando al puerto, desplazándose por el carril confinado del boulevard remodelado en los que se meten taxistas y automovilistas particulares que evaden por momentos el trafico apretado. Es la avenida Vicente Guerrero, de comercios y talleres hacinados, donde por cierto en abril de 2011 fueron incendiados un tianguis, un cine y un supermercado por grupos rivales de sicarios enfrentados a tiros; bordeada por colonias populares cuyos habitantes usan el Acabús para trasladarse al centro. “Por diez pesos”, insiste la vendedora de la tienda casi pegada a La Diana, “y además con aire”, comenta sonriente pues los acapulqueños le dan un valor especial al clima. De “los urbanos” habla como en tiempo pasado, aunque no han desaparecido ya que siguen funcionando en la Costera, la avenida Cuauhtémoc y más rumbos donde opera o no el Acabús; tienen pasaje suficiente porque, dice el chofer del camión trompudo con quien conversa brevemente al columnista, “para todos sale el sol”. Grosso modo, tal es la historia del llamado Sistema de Trasporte Masivo Rápido en el puerto dorado del Pacífico que en Cuernavaca va a la mitad. Opuestos los concesionarios de la autodenominada Federación Auténtica del Transporte que aglutina varias rutas, manejan la versión de que el Morebús dejará sin empleo a 40 mil personas, lo cual es una gran mentira pues entre permisionarios y choferes tanta gente no depende de la dicha agrupación. Y repiten que el Morebús los sacará del negocio, lo que tampoco es cierto pues la reforma a la Ley del Transporte privilegia a los concesionarios de rutas a fin de que formen parte del Morebús, para lo cual sólo deberán constituirse en empresas como ya lo han hecho otros permisionarios “ruteros”. El hecho de que el proyecto del Morebús no transgrede el derecho constitucional al trabajo, explica que fue sobreseída la mayoría de los amparos que en las últimas semanas interpusieron los concesionarios que están en  contra del también llamado Sistema de Transporte Masivo Integrado. Una vez notificada la Secretaría de Movilidad y Transporte por la autoridad federal sobre los amparos sobreseídos, el titular de esta dependencia estatal, Jorge Messeguer Guillén, informó que se realiza el estudio topográfico para definir el reencarpetamiento de 52 kilómetros por los que circulará el Morebús, principalmente la ruta que irá del norte de la ciudad hasta la altura de la colonia Progreso, pasando por las avenidas Universidad, Heroico Colegio Militar, Domingo Diez, Teopanzolco, Plan de Ayala y el boulevard Cuauhnáhuac. Asegura Messeguer: el Morebús empezará a rodar el uno de enero del año próximo, y las personas con discapacidad, los adultos mayores y los estudiantes tendrán descuento en la tarifa del pasaje. Algo, digo yo, que jamás han respetado los choferes de las rutas. Y que andando el tiempo el Morebús quedará como la marca del gobierno de Graco Ramírez. Ya lo verá el lector…ME LEEN MAÑANA.

 

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]