Reiniciado en el Instituto Morelense de Procedimientos Electorales y Participación Ciudadana (Impepac) el proceso versus Cuauhtémoc Blanco Bravo por la presunta firma del contrato de siete millones de pesos con el Partido Social Demócrata para que fuera candidato a gobernador de Morelos, ello no lo tira automáticamente pero sí lo tambalea. Y pendiente la resolución de hasta siete carpetas de investigación así como una denuncia en la  Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), por haber tramitado la credencial de elector con documentos falsos, jurídicamente Blanco no está aún perdido pero moral y éticamente ni siquiera debería ser considerado aspirante a la gubernatura, siendo como es público y notorio que ni nació en Morelos ni aquí vivió durante los cinco años anteriores a las elecciones de 2015 como manda la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Más aún: salvado eventualmente por el presunto apoyo del ex secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien, si ya no está en el gabinete del presidente Enrique Peña Nieto alguna influencia podría conservar para seguir echándole una mano al popular ex futbolista, el quid de la cuestión sería una “travesura” del susodicho Osorio respaldando a un opositor al régimen peñanietista. Sin embargo, al ser múltiples las aristas del caso de Cuauhtémoc Blanco no terminan en el Impepac. Divididos los consejeros dizque ciudadanos en dos bloques, uno según notas periodísticas  integrado por la consejera presidenta Ana Isabel León Trueba, Xitlali Gómez Terán y Ubléster Damián Bermúdez y otro conformado por los consejeros Ixel Mendoza Aragón, Isabel Guadarrama Bustamante, Javier Arias Casas y Enrique Pérez Rodríguez, la polémica se extendió al lavado de manos del vocal ejecutivo del Instituto Nacional Electoral (INE), Pablo Sergio Aispuro Cárdenas, quien metió su cuchara en una sopa que no le fue servida, negando la obviedad de que él haya comenzado el procedimiento ordinario sancionador del Impepac en contra del alcalde de Cuernavaca. Iniciado el viernes el registro de candidatos a gobernador, las hostilidades están tibias y pasará un par de semanas para que comiencen a calentarse. Rodrigo Gayosso Cepeda, de la coalición PRD-PSD, hace como que no aparece pero si lo buscan lo encuentran. Jorge Meade Ocaranza, del PRI, no hiede pero como que sí huele a PRD. Inocuo el perfil del abanderado del PAN-MC para gobernador, la nominación de Víctor Caballero Solano fue para que su amigo el ex gobernador Marco Adame Castillo agarre el fuero de diputado federal plurinominal. Del PRD histórico por el cual fue diputado federal en 1988-91, la candidatura de Mario Rojas Alba por el Partido Humanista es una de esas que  no gana n pero le ponen sabor al caldo, mientras en el Partido Verde la eliminación de la ex presidenta del Tribunal Superior de Justicia, Nadia Lara Chávez, por haberse portado mal con el jefe, acompaña a otro rebelde, el ex rector de las UAEM, Alejandro Vera Jiménez, que fue eliminado como candidato de Nueva Alianza. Anunciado horas antes del despunte del fin de semana y efectuado el mediodía de ayer el registro de Cuauhtémoc Blanco por la coalición de Morena, el PES y el PT, la película apenas comienza. Pero más allá de la política, ¿cómo tapar con un dedo el solezote de la verdad? “El Cuauh” nació en el barrio de Tepito, pero su familia se mudó en su niñez a la colonia Tlatilco de la Ciudad de México. Para el fútbol en 1989 lo descubrió el promotor Antonio “La Coca” González cuando jugaba representando a la delegación Azcapotzalco en el Torneo de las Delegaciones del entonces Distrito Federal. Debutó con el América el 5 de diciembre de 1992, frente al León en el estadio Nou Camp. Registrados sus doce goles en eliminatorias para la Copa del Mundo, 33 de sus 38 anotaciones fueron en torneos internacionales dentro de un representativo nacional en el que es el octavo jugador con más partidos disputados en selección nacional (120), pero con la segunda trayectoria más larga de la historia. Entre su primer y último partido de selección trascurrieron 19 años, 3 meses y 27 días. Destaca a nivel internacional de clubes como el mayor goleador mexicano en competiciones sudamericanas con 26 tantos, incluyendo los distintos selectivos Pre-Libertadores. Todo esto y más fuera de Morelos, dedicado en cuerpo y alma al deporte de las patadas, metido circunstancialmente en la política, distante el desenlace central e inciertos los resultados generales de las elecciones del 1 de julio próximo que a tantos quita el sueño… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán

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