En 2018 que Alejandro Vera Jiménez deje la Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), deberán pasar diez años más para que sea saldada la deuda que heredará a cualquiera de los tres candidatos a su relevo: Iván Martínez Duncker Ramírez, Lorena Noyola Piña y Gustavo Urquiza Beltrán, respectivamente, director del Centro de Investigación en Dinámica Celular, directora de la Facultad de Diseño y secretario académico de la propia casa de estudios que, dicho sea de paso, este día comenzarán sus comparecencias para que expongan proyectos de trabajo. En junio de 2014, Vera adquirió un crédito de 600 millones de pesos con el Banco Interacciones que terminaría de pagar el 13 de marzo de 2018, un día antes de dejar el puesto. Pero año y medio después, ajustó la deuda a 450 millones y posteriormente solicitó la ampliación del pago, reducir la mensualidad y la tasa de interés para pasar de 36 meses a diez años y acabar de pagar en 2028. Hoy día y desde hace tres años, la UAEM tiene comprometido como garantía de pago el 2.5% del subsidio estatal por once más. Tortuoso el presente de la UAEM, tanto que no le alcanza para pagar la totalidad de los salarios a trabajadores en activo, pensionados y jubilados, y ominoso su futuro económico, el hecho es que jamás había registrado una situación siquiera parecida. Sin embargo, el presunto responsable difícilmente será sancionado; todo lo contrario: andando el tiempo disfrutará de una pensión alta, vitalicia, justa en términos de antigüedad y edad, pero inmoral por las afectaciones que heredará a la actual y a la siguiente generación de la comunidad universitaria. Mientras tanto, alguien debe ayudar a la Universidad, y no el Rector precisamente: es el secretario non del gobierno de Graco Ramírez, el doctor Matías Quiroz Medina, quien confirma que si bien es cierto que las condiciones financieras de la UAEM no permiten una ampliación presupuestal, y menos ahora que es prioritaria la reconstrucción por el terremoto de septiembre, sí es posible buscar apoyo en la Secretaría de Educación Pública y en otras instancias federales. Vera, pues, administra mal, y otros tratan de enmendar los yerros de quien por decir lo menos pasará a la historia como uno de los rectores más controvertidos... DE los 174 millones de pesos que el Ayuntamiento capitalino y el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca adeudan al Instituto de Crédito para los Trabajadores del Gobierno del Estado (ICTSGEM), 20 millones corresponden a lo que no ha pagado la Comuna en lo que va de la administración de Cuauhtémoc Blanco Bravo. Pero éste “resuelve” el problema evadiéndolo, mandando anteayer con cajas destempladas al abogado litigante que para tratar este asunto lo abordó en el Palacio de Gobierno. “Es una provocación”, se quejó. Distinto el tono de cuando expresó que “se siente bonito” estar en la también llamada Casa Morelos, probablemente también le pareció que, pergeñado aquí la primera semana de septiembre pasado, este comentario lo estaba “provocando”: un pensionado del Ayuntamiento adquirió un Golf 2015 con un préstamo del ICTSGEM. Se comprometió a pagar 167 mil pesos, así que cada mes le vinieron descontando $ 2,668.00. Pero de pronto fue requerido por el ICTSGEM: ahora debía 207 mil 236 pesos porque el Ayuntamiento no hizo 57 pagos, y como sólo por intereses moratorios le reclamaban $ 5,136, el requerimiento lo urgía a que en un plazo de tres días hábiles contados a partir de la fecha en que recibió el documento acudiera al Departamento de Cobranza Administrativa de la Subdirección Jurídica “a cumplir con la obligación de pago que adquirió a la firma del contrato-pagaré respectivo”. Y en seguida la amenaza vana, de que si no pagaba “se procederá de inmediato a aplicar los descuentos correspondientes a la nómina de su aval”. Burdo el recurso de si pega, es chicle, lo utiliza el ICTSGEM a sabiendas de que el deudor no es la persona requerida sino el Ayuntamiento que descontó los pagos pero no los entregó al mismo órgano prestamista. De este caso tiene copia el columnista, pero hay más en la misma situación. No deben, pero les cobran, temerosos tal vez los directivos del ICTSGEM de “molestar” al alcalde Blanco que, instalado en la mansión de Tabachines cuya renta supuesta o realmente le paga la Comuna, ni suda ni se acongoja. Y el enigma político-social: llegado el caso de que el ex futbolista se postule como candidato a gobernador, ¿votarán por él los cuernavacences que padecen falta de agua potable, baches, basura?.. ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

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