Las impugnaciones a la candidatura a gobernador de Cuauhtémoc Blanco Bravo estaban más cantadas que “Las Mañanitas” de Pedro Infante. Si no lo hicieron ya, el PRI, PRD y PVEM refutarán el registro del ex futbolista ante el Tribunal Estatal Electoral, con qué otro motivo más que el requisito residencial. De sobra se ha dicho que, de acuerdo a la Constitución Política del Estado de Morelos, todo aquel que aspire a ser gobernador de esta entidad debió haber sido parido o radicado aquí los cinco años anteriores al día de la elección. Claramente no es el caso de Cuauhtémoc, y sí obvia la falsedad del tiempo del contrato de arrendamiento que exhibe, de la mansión de Tabachines. Pero si una cosa es la ley y otra la justicia, sólo así se explican casos como este, aparentemente sin pies ni cabeza, ausentes la lógica y la decencia, como cosas de locos en la cuenta regresiva que debe terminar en cero pero nadie garantiza que así suceda… Y porque la campaña del candidato presidencial priista José Antonio Meade Kuribreña no levanta ni con el globo de Cantoya, se les ocurrió traerlo el 10 de este mes, en el 99 aniversario del asesinato de Emiliano Zapata. Tan a más demagoga la política del neoliberalismo, sus “asesores de imagen” son capaces de vestirlo de charro, cruzarle el pecho con las cananas y meterle el revólver en la cintura. Sin embargo, de algo sirvió el anuncio de la venida de “Pepe Toño”: para que Marisela Velázquez Sánchez se ratifique como priista de hueso colorado y coordinadora de la campaña del propio Meade en Morelos, en una jugada que empezó con el rollo de que “Mari” coqueteaba con Morena… No ganar la elección 2018 de presidente municipal de Cuernavaca, sino ser el primer candidato independiente en registrarse será el logro de José Luis Urióstegui Salgado. Según se vienen dando las cosas en Morena, por este partido Urióstegui habría sido un candidato combativo. Pues sí, pero el hubiera no existe… Hace tres años o cualquier parecido con la actualidad es mera coincidencia: A la zona cañera la tienen caliente las temperaturas infernales. Treinta y seis grados en la hoya de Jojutla, ausente la brisita tibia, no fresca,  que no comenzará a soplar sino hasta por allá de julio cuando caigan las primeras lluvias; pegados los trapos a los cuerpos empapados por el sudor en Tlaquiltenango, a cuyo municipio pertenece la comunidad más calurosa de Morelos, Xicatlacotla, un pueblo pequeño en donde los lugareños todavía pescan el bagre bigotón para el caldo que se toma hirviendo, o no es de bagre… Y Zacatepec, también con los termómetros a punto de reventar y más aún por la política electoral mezclada con la tristeza de sus vecinos de Jojutla, los damnificados del terremoto de septiembre a los que ya olvidamos en Cuernavaca, que tarde o temprano recuperarán las pérdida materiales pero las humanas cuándo. Aquello es un hervidero porque muchos son los candidatos a las alcaldías, las diputaciones, las regidurías, las sindicaturas. “Lo que sea y como sea”, admiten por lo bajito, “con tal de agarrar el hueso de tres años”. De política y más política es el panorama, de Tres Marías a Amacuzac, de Axochiapan a Tepalcingo, surcados los valles de Cuernavaca y de Amilpas, indiferentes el Popo y el Izta a cuanto sucede abajo pues tantas veces ha ocurrido sin que pase nada. Dicen que la historia suele repetirse, y reeditarse en este caso la atmósfera de las elecciones de 2015. Un pésimo alcalde, y las lenguas viperinas que ponen la pimienta de la broma en la política pueblerina; enojados todavía los 244 ejidatarios que tuvieron que ver con la venta del ingenio, el estadio “Coruco” Díaz y las tierras que les fueron expropiadas a sus abuelos sin que hasta la fecha los nietos y bisnietos hayan sido indemnizados. De eso hace ochenta años y no se trata de cualquier cosa: cien hectáreas de tierra ejidal que tomó el presidente Lázaro Cárdenas para construir otras y las instalaciones del molino de azúcar, incluidos el primer estadio futbolero “Coruco” Díaz” en el mismo solar en que el gobernador Graco Ramírez hizo el segundo. Ordenada por el Tribunal Agrario, se debió efectuar la “asamblea dura” para el cambio del presidente del Comisariado Ejidal, lo mismo dio, para que saliera por la buena o se fuera por la mala,  buscando una negociación y a ver si por fin la justicia llegaba a los despojados de un millón de metros cuadrados. De lo que hacía meses venían hablando era de una montaña de billetes. Y en esas siguen… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán

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