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Diputado federal por Morelos y aspirante a ser el candidato del PRI a gobernador en 2018, Matías Nazario Morales consiguió “bajar” a Cuernavaca recursos federales por 23 millones 912 mil 642 pesos para obras de rescate, mantenimiento y restauración Integral de la Catedral. La inversión fue anunciada este domingo en la propia la sede de la Diócesis de Morelos, para efectos políticos, ratificado el triunvirato de oposición al Gobierno Estatal formado por el mismo legislador, el obispo Ramón Castro Castro, quien aprovechó el evento para anunciar otra marcha por la paz, y el alcalde Cuauhtémoc Blanco Bravo. Pero más allá de las discrepancias políticas, al ser la Catedral un monumento histórico que data del siglo XVI su restauración será bien recibida por los cuernavacences, y si de la gente se trata, a Matías le aplaudirían que lograra otra “lana” para que el Ayuntamiento tape los baches. Digamos que, estando bien parado con el secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Juan Díaz De la Torre, lo puede hacer. Estigmatizada nuestra ciudad como “Cuernabaches”, ganado a pulso el mote vergonzante por culpa de sucesivas administraciones municipales, los hoyancos nunca han sido un tema menor para la población. Viene de muchos años atrás. Entonces presidente municipal, a fines de los setenta el desaparecido José Castillo Pombo emprendió un programa de repavimentación. La novedad fue una máquina que quemaba el chapopote y al instante era aplanado por otra. Los trabajos eran baratos y rápidos, una maravilla, pero el reasfaltado duró lo mismo que un suspiro. Multiplicados en las temporadas de lluvias, millones de hoyos siguieron abriéndose en toda la ciudad, no así en avenidas con pisos de concreto como Emiliano Zapata y Teopanzolco, esta última hasta hoy día la mejor de todas, por bien hecha y resistente. Debieron transcurrir dos décadas para que los pobladores atestiguaran el reasfaltado de un buen número de arterias. El primer alcalde panista Sergio Estrada lo estaba haciendo, y peatones y automovilistas reconociéndoselo. Lo que no sabían era que la cesión del impuesto predial por parte del Gobierno del Estado a los ayuntamientos le significaron recursos extraordinarios con los que no contó su antecesor, el también desaparecido priista Alfonso Sandoval Camuñas, y que la reparación era superficial, maquillada, pues abajo las redes de drenaje y agua potable seguían agujeradas. Pero de todos modos eso, la construcción del Pasaje Lido, del Puente Azul más el fenómeno Fox en 2000 catapultaron a Estrada a la gubernatura. Después nada en materia de obras relevantes, a no ser la reconstrucción de la avenida Morelos Sur, la edificación del recinto Ferial de Acapantzingo, la remodelación de camellones y el distribuidor vial de Buena Vista, apreciables pero caras, por fiadas. Considerado un fiasco por la sociedad y sus propios compañeros de partido, el PRI, el ahora asimismo aspirante a la gubernatura, Jorge Morales, se pasó tres años repitiendo la cantaleta de que “no hay dinero”, quejándose de que era víctima del fuego enemigo del PRD, que los abonos de la deuda que heredó de su antecesor, Manuel Martínez, no le dejaban sino para pagar la nómina de la Comuna. Convertida Cuernavaca en una de las ciudades capital más desastrosas de México, fue infestada por los baches, la suciedad y las mentiras. La remodelación de la calle tradicional del comercio, Guerrero, así como Ricardo Linares corrieron a cargo del gobernador Graco Ramírez. Dadas las circunstancias, hastiados de los políticos y los partidos tradicionales, mucha gente votó por Cuauhtémoc Blanco en las elecciones de 2015. La misma que hasta ahora no se explica de dónde sacó el dinero para las repavimentaciones de Palmira Domingo Diez, Gualupita y otras calles en enero de 2016, si sabido era y es que nueve de cada diez ayuntamientos estaban y continúan estando en la chilla, agobiados por el legado de deudas bancarias, a proveedores y laudos laborales. Parodiando al “Cuau”, no pocos cuernavacenses expresaron: “está cabrón el misterio”, increíble la “explicación” de que los reasfaltados fueron “donaciones” de trece empresas cuando nadie da nada a cambio de nada. Hoy día, que se vaya o se quede Cuauhtémoc en la alcaldía es irrelevante en términos sociales. Lo que verdaderamente importa es Cuernavaca, injustamente abandonada, atestada de baches, repleta de basura, poseedora del récord vergonzante de poseer el mercado de abasto más sucio de México… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]