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El grupo de autodefensas del pueblo El Chivatero, municipio de Ciudad Ayala, detenidos el viernes y liberados el domingo al cumplirse el plazo legal de 48 horas; la continuación del juicio oral por el asesinato del activista social y miembro de la organización presunta o realmente comunista Frente Popular Revolucionario (FPR),  Gustavo Salgado Delgado, perpetrado el 3 de febrero de 2015, y la falsa o verdadera desaparición de la abogada Adelaida Marcelino Mateos. Todo esto y más en un extraño coctel de hechos actuales y pasados que insinúan la atmósfera de tensión que vive esa comunidad de la región oriente. Uno: Denunciada la desaparición de Adelaida por su madre, la Fiscalía General del Estado abrió la Cédula de Búsqueda, advirtió que una hora después de la detención de las autodefensas del Chivatero (diez adultos y tres adolescentes) en el centro de Cuernavaca, a las 15.11 ella compartió en su Facebook un video de los hechos. Y además señaló: del momento y el lugar de los hechos hay videos y fotografías en las que no existen indicios de que la licenciada Marcelino hubiera sido detenida. Dos: Como “Los Marcelinos” es conocida en el Chivatero la familia con este apellido, cuatro de los cuales están imputados del homicidio de Gustavo Salgado y entre ellos el padre de Adelaida, a quien ésta defiende en el juicio que, pospuesto la semana anterior, ayer debió ser reiniciado con la etapa de la presentación de testigos en la Ciudad Judicial de Cuautla. Ignacio Díaz Montes, dirigente del FPR, puso en  duda la desaparición de la abogada. Dijo: “ellos (Los Marcelinos) van a hacer todo un espectáculo para tratar de llamar la atención”. Pero también habló de que, luego del “último enfrentamiento” entre militantes del FPR y Los Marcelinos, el Ejército Mexicano y la policía de Mando Único tomaron el control del “Chivatero”. Esto, que pasó desapercibido en Cuernavaca, según señaló Díaz ocurrió la noche del lunes antepasado y no fue la primera vez que chocaron el FPR y Los Marcelinos. Una historia que no ha terminado, de la que sólo han trascendido retazos al conocimiento público, aderezada con la alarma que en la sociedad genera la desaparición de personas, de abogados particularmente como los casos recientes de Gustavo García Aragón, desaparecido el 9 de mayo y dos días después hallado asesinado en un paraje despoblado de Jiutepec, y el de Fulgencio Díaz Pelcastre, ultimado a balazos el 20 del mismo mes en Cuautla… QUE se sepa, oficialmente Rodolfo Becerril no ha causado baja del cargo de presidente provisional del PRI estatal. Cosa que contraria a otros y a sus “amigos” Vinicio Limón, el “amnésico”  a quien Becerril regañó por haber desfilado el uno de mayo para promover sus aspiraciones personales a contrapelo de las líneas del otrora partidazo, y a Amado Orihuela Trejo, el ex candidato a gobernador que no ha agarrado chamba ni de velador. Desdeñado históricamente por el PRI nacional y más ahora que, vapuleado por la coalición PAN-PRD, a Manlio Fabio Beltrones le fue como en feria en las elecciones de gobernadores, el tricolor de Morelos no parece tener remedio. Según Becerril, hace años que Vinicio corre con un pie en el estribo del PRI y el otro en  la silla de CTM, como si ambos especímenes no fueran la misma cosa. Le reprocha estar utilizando al partido para promoverse rumbo a las elecciones de 2018, como si fuera el único de los que también tienen su corazoncito y acarician el sueño de agarrar un “hueso” electoral dentro de dos años. Pero Becerril, que cometió el mismo “pecado” de utilizar al partido que le ha dado todo lo que ha tenido en el proceso interno del 2000 cuando Juan Salgado Brito le ganó la candidatura de gobernador, obtuvo por respuesta el silencio despectivo de Limón. Y al final la persistencia del divisionismo de los priistas, incapaces de la  reunificación que en otros estados medio consiguieron, no como aquí que llevan años culpándose unos a otros de las derrotas de una organización política que por dieciséis años ya no ha logrado levantar cabeza. No porque cada quien jala por su lado y, desatadas las ambiciones, lo cual es normal, faltan dedos para contar a los que ansían ser candidata o candidato del PRI a gobernador(a): Rosalina Mazari, Lizbeth Hernández Lecona , Marisela Velázquez Sánchez, Juan Salgado Brito, Jorge Meade Ocaranza, Matías Nazario Morales, Guillermo del Valle Reyes más los que en los meses por venir se vayan acumulando. Peleados, confrontados, nadie habrá que les arriende las ganancias en 2018… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]