En apariencia propuesta “para sacar al PRI de la Presidencia de la República”, en el fondo la coalición del PAN y el PRD tiene el objetivo de cerrarle la puerta de Los Pinos a Andrés Manuel López Obrador. Obvio. Pero más aún: convocada el sábado en rueda de prensa con el eufemismo de “un frente amplio opositor” por los presidentes de ambos partidos, Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, la materialización de esta alianza generaría una disputa interna por la candidatura al gobierno de Morelos. En esta hipótesis, ¿cuál de los dos partidos pondría al candidato y quién sería? ¿El panista Javier Bolaños Aguilar, que en el campo del conocimiento del nombre, movilidad y aceptación social lleva meses construyendo su candidatura? ¿O los perredistas Matías Quiroz Medina y José Manuel Agüero Tovar, el secretario de gobierno y el presidente municipal de Jiutepec que apenas comienzan a moverse? Siempre en el teje y maneje de la especulación que en la política suelen convertirse en realidad, una alianza del PRI con el Partido Encuentro Social (PES) podría postular candidato a Cuauhtémoc Blanco Bravo, y no precisamente por su capacidad política y eficiencia administrativa, materias de las que como alcalde de Cuernavaca ha dado muestras sobradas de ignorancia, sino por la ventaja de que el suyo es un nombre afamado y en 2018 podría repetirse el fenómeno de la gente que vota por los famosos, y además, con la desventaja del PRI de que su caballada luce flaca, numerosos los aspirantes, casi todas y todos medrosos o demasiado “institucionales”, excepto el diputado federal Matías Nazario Moreno que hace tiempo está echado para adelante. ¿Y Morena? Aunque la presunta alianza PAN-PRD por la primera magistratura nacional nada tiene que ver con la designación del candidato a gobernador por parte del partido de López Orador, la eventualidad del candidato común negriamarilo-azulado así como de la nominación del “Cuau” por el PES y el PRI, haría de la gubernatura del 18 la contienda acaso históricamente más encarnizada, lo cual obligaría a Morena a presentar un candidato de veras fuerte. ¿Quién? ¿El senador Rabindranath Salazar Solorio, que lleva mano dada su cercanía con Andrés Manuel, o el rector de la UAEM, Alejandro Vera Jiménez, a quien el supuesto o real respaldo de una parte, no toda, de la comunidad universitaria le significaría cierta rentabilidad electoral? Sin embargo, antes deberá aclarar la desviación de recursos por unos setecientos millones de pesos de la que meses atrás es señalado por la Auditoría Superior de la Federación ante la Procuraduría General de la República. Una aclaración que Vera no ha hecho a plenitud, incluido el apoyo presupuestal por el gobierno de Graco Ramírez, de casi seis mil millones de pesos y cuyo gasto no ha detallado peso por peso. También, renunciar al cargo de Rector, reprochado como le es por un sector de la propia comunidad de nuestra máxima casa de estudios el hecho de que utiliza la UAEM como tribuna política para un fin personal, no de los alumnos, maestros y trabajadores administrativos. Pero no, aferrado al puesto, aprovechó la ceremonia del Día del Maestro que organizó el Sindicato Independiente de Académicos para rogar a los aspirantes a sucederlo que “por favor no se muevan” sino hasta que en setiembre el Consejo Universitario lance la convocatoria para el cambio de Rector. ¿Es cuando el miedo no anda en burro?.. DEMANDADA por las bancadas del PRI, PAN y PES una auditoría especial a la mesa directiva del Congreso Estatal, la presidenta de la misma, Beatriz Vicera Alatriste, respondió ¡va!, pero no sólo a las finanzas que le ha tocado manejar; también a la gestión anterior que encabezó Francisco Moreno Merino, advirtió, dándose así los priistas un balazo en el pie. Pues sí… EGOÍSTAS e irresponsables fueron los calificativos que expresó la presidenta del DIF-Morelos, Elena Zepeda, a los concesionarios de rutas que pusieron el grito en el cielo porque autobuses de la empresa Pullman de Morelos transportan gratuitamente a personas discapacitadas, adultos mayores, mujeres embarazadas y niños que son atendidos en hospitales de la Ruta de la Salud. Gente a la que se niegan dar servicio los ruteros, pacientes y acompañantes que no tienen dinero para pagar “dejadas” en taxi de cien pesos a la zona de nosocomios de Emiliano Zapata… y permisionarios a quienes la alusión de Elena se quedó corta, aplicable en ellos el epíteto popular derivado de la palabra “ojo” en el que el lector está pensando… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

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