En la guerra sucia contra Andrés Manuel López Obrador le dicen de todo y no les pega nada. Los presidentes del PRI y el PAN, Enrique Ochoa Reza y Ricardo Anaya, lo retan a debatir con ellos, él les contesta que no debatirá con aprendices de mafiosos sino con el jefe de la mafia política, Carlos Salinas, pero éste le saca al parche. Luego de que la semana pasada en Nueva York uno de los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos le reclamó porque el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, era del PRD y López Obrador del mismo partido, éste contestó que el reclamo debería hacérselo al Ejército. Entonces los “estrategas” de la guerra cochina arreciaron… pero les salió el tiro por la culata. El propio presidente del partido Regeneración Nacional (Morena) aseguró el domingo en San Luis Potosí que cuando sea presidente no usará al Ejército para reprimir a los mexicanos, como sí hizo el panista Felipe Calderón y ha hecho el priista Enrique Peña Nieto. Afirmó que de llegar a la Presidencia de la República decretará un aumento salarial para militares y policías federales, a maestros, médicos, enfermeras y todos los trabajadores. ¿Pero qué tiene que ver con Morelos el hecho de que López Obrador continúe en el primer lugar de las preferencias rumbo a la elección presidencial de 2018? Mucho en las circunstancias actuales hacia la elección de gobernador. Poco tardará aquí para que las encuestas comiencen a menudear. Cada partido traerá las suyas, reales o inventados los resultados con la pregunta sustancial de “si hoy fuera la elección de gobernador, ¿por quién votaría usted?”. Y otras con contestaciones tácitas por obvias, dependiendo de la organización política que las plantee, como cuáles son los principales problemas considerados por la sociedad (inseguridad ciudadana, desempleo, insuficiencia de servicios públicos, etc.). Unas elaboradas para consumo interno, la interrogante central será a quién ven los militantes de partidos mejor posicionado para la candidatura de gobernador. Para las encuestas nombres habrá de chile, dulce y manteca, de tantos aspirantes como no ha habido en proceso semejante alguno, entre otros muchos: Javier Bolaños Aguilar, Cuauhtémoc Blanco Bravo, Rabindranath Salazar Solorio, Alejandro Vera Jiménez, Agustín Alonso Mendoza, Matías Nazario Morales, Juan Salgado Brito, Amado Orihuela Trejo, Jorge Meade Ocaranza, Guillermo del Valle Reyes, Marisela Sánchez Velázquez, Jorge Morales Barud, Rodrigo Gayosso Cepeda, Matías Quiroz Medina, José Manuel Agüero Tovar, Jorge Messeguer Guillén, Jaime Álvarez Cisneros, Víctor Caballero Solano… En el PAN la respuesta de hoy sería Javier Bolaños; sin embargo, la misma pregunta al interior del PRD y el PRI recibiría respuestas discordantes porque por estos días no tiene precandidatos claramente definidos. Lo que sí sucede en Morena con el senador Rabindranath Salazar, la posibilidad del rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Alejandro Vera, pese a que éste no se ha afiliado a Morena, o el dos veces ex alcalde de Yautepec, Agustín Alonso. O la situación del presidente municipal Cuauhtémoc Blanco, perfilado a la candidatura del Partido Encuentro Social, con probabilidades fuertes de triunfar pero siempre y cuando gane el recurso de inconstitucionalidad, que ya ha anunciado, contra la reforma reciente a la Constitución de Morelos que señala doce años de residencia en territorio morelense para el cargo de gobernador que claramente no cumplirá en 2018. Más aún: siendo López Obrador un candidato presidencial que genera votos a candidatos de su partido a otros puestos, por eso los pases a Morena de aspirantes a alcaldes, senadores y diputados federales así como locales, tipo algunos más y el ex candidato a la alcaldía de Jiutepec, Rafael Reyes. Mientras tanto, la visita a Cuernavaca de Andrés Manuel que, prevista desde semanas atrás para el sábado 6 de mayo, su organización es motivo de desacuerdos de grupos e individualidades de Morena, donde, unos amigos por interés salarial del rector Vera y varios afines al senador “Rabín”, adelantan la disputa interna por la candidatura gubernamental de Morena. Y otra: la fecha del mitin del “Peje” coincidirá con la enésima marcha por la paz a la que ha convocado el obispo Ramón Castro Castro, cuyo activismo político el único capaz de frenar es el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, pero no lo hará porque ello sería casi lo mismo que meterle una zancadilla a su nene Cuauhtémoc… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

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