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El comercio ambulante interesa a la gente que habita los sitios donde se practica, prácticamente los 33 municipios de Morelos. No por recurrente este reclamo de los cuernavacences deja de ser importante: la invasión de la Plaza de Armas que se redujo en septiembre de 2016, con la inauguración de la remodelación de la propia explanada, el Jardín Juárez, las banquetas de Guerrero, No Reelección, Matamoros, Degollado y otras arterias del corazón de la ciudad. Presidente de la Comisión de Planeación para el Desarrollo y Asentamientos Humanos, en su momento Jaime Álvarez Cisneros metió al Congreso Estatal en un tema que legislaturas anteriores soslayaron irresponsablemente: el de los vendedores ambulantes apoderados del Zócalo y el centro histórico de Cuernavaca. Evidencia del desorden urbano, el ambulantaje es un fenómeno de dos caras: la necesidad de ingresos por parte de familias desempleadas y la corrupción de dirigentes sindicales históricamente coludidos con funcionarios municipales. Ex secretario de Turismo, en diciembre de 2015 Álvarez subrayó la consecuencia de que “muchas ciudades han perdido competitividad turística porque en muchos casos no son gente que se auto emplea, sino gente que trabaja para grupos organizados al cobijo de sindicatos”. Aspirante a la gubernatura y significado por desplegar hace meses una campaña pie a tierra, el exhorto de Álvarez quedó en sólo una buena intención que hasta hoy día comparten las uniones de comerciantes del centro histórico y la calle Guerrero así como la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo. Porque, ¿cómo solucionar este problema que crece y evoluciona? Ideas salieron del debate que propuso Álvarez en el sentido de “trabajar en el diseño de un modelo en el que se cuiden la tradición e idiosincrasia de las plazas públicas y a la vez dotar de herramientas jurídicas a las autoridades locales para combatir la comercialización de productos ilegales, como la piratería”. Sin embargo, el quid sigue siendo cómo sacar de las calles y del Zócalo a los comerciantes que en realidad no son ambulantes ni semifijos, sino permanentes, y muchos de ellos empleados de dueños de puestos ¿Reubicarlos dónde? Se necesitaría construir un pasaje comercial como el Lido y el Degollado, pero más grande pues el número de “fenicios” callejeros es mayor. ¿Dónde? En septiembre de hace dos años, el secretario de Economía del Gobierno Estatal, Juan Carlos Salgado Ponce, aseguró que tres predios estaban siendo revisados para que eligieran uno los vendedores semifijos y ahí se instalasen, que esto debería ocurrir antes de que fuera inaugurada la remodelación de la calle Guerrero. El columnista mencionó el predio de los edificios Chapultepec, abandonados años ha en el costado norte de Clavijero, colindante con la barranca de Amanalco, localizado a una cuadra del también llamado Mercado de la Fayuca y a dos de la Plaza Lido. Asimismo, el ex hotel Palacio, a tiro de piedra del Palacio de Gobierno, y el ex hotel Moctezuma, éste por la idea vieja de hacerlo museo de la revolución zapatista pero tristemente convertido en un conjunto de locales comerciales. Sin embargo, fueron inaugurados los trabajos de la remodelación de la calle más tradicional del comercio de Cuernavaca, nada sucedió y el problema del comercio informal no sólo subsiste, sino crece. La solución significa dinero que, si no lo tienen el Gobierno del Estado ni el Ayuntamiento, solamente con recursos federales habría para la construcción de una gran plaza y meter ahí al ambulantaje. El problema viene desde mediados de los ochenta. “Los fayuqueros”, les decían; vendían chácharas de manufactura nacional y artículos de contrabando, estaban en Guerrero y Tepetates, y  se volvieron tantos que debieron sacarlos de la calle y meterlos en el Pasaje Degollado al que, construido durante el cargo edilicio de Juan Salgado Brito, los cuernavacences bautizaron como “Mercado de la Fayuca”. Pero el monstruo del desempleo siguió vomitando mercaderes, así que a fines de los noventa el primer alcalde surgido del PAN, Sergio Estrada Cajigal, edificó el Pasaje Lido para meter a los que se habían apoderado del centro histórico… ANUNCIADA para la tarde noche de este día la presencia de Enrique Peña Nieto para inaugurar el Auditorio Cultural Estatal Teopanzolco, no vendrá. En su lugar estará el director general del IMSS, Mikel Arriola, designado representante para eventos presidenciales en Morelos “gracias” a la negligencia de la SCT por el monstruo del socavón del Paso Exprés que engulló las vidas de dos morelenses…ME LEEN EL DOMINGO. 

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]