No es la del “Zapatita” la única estatua tratada como basura por el Ayuntamiento de Cuernavaca, arrumbada junto con las de Genovevo de la O y dos adelitas en el patio de las oficinas de la Dirección de Aseo Urbano y Bacheo. También la estatua ecuestre de Hernán Cortés está en condiciones de abandono, humillado su valor histórico en el Rastro de Cuernavaca. Ahí la descubrió el reportero Máximo Cerdio, del periódico “Conurbados”, en septiembre del año pasado. Advirtió: La escultura ecuestre de bronce del fundador de Cuernavaca, Hernán Cortés, hecha por el refugiado español Sebastián Aparicio, única en México, permanece a la intemperie, arrinconada en el patio de un inmueble usado por el Ayuntamiento como depósito de cosas inservibles. De acuerdo al texto de Cerdio –y en efecto así ocurrió–, en 1931 esta estatua fue ordenada y pagada por Manuel Suárez y Suárez, y en 1964, colocada en la glorieta del otrora hotel Casino de la Selva, propiedad del también íbero Suárez. Para su reportaje, “Max” entrevistó al cronista Juan José Landa, quien dio algunos pormenores de la historia de la estatua del conquistador extremadureño: “Es bajada y colocada en un rincón de ese extenso terreno, en lo que después fue el Museo Muros y actualmente es el Papalote Museo del Niño. Ahí estuvo hasta 2009, arrumbada”. Donada en marzo de ese año al Ayuntamiento, el a la sazón alcalde Jesús Giles Sánchez dispuso que fuera instalada en la glorieta de Teopanzolco esquina con Nueva Bélgica, donde fue vandalizada: le quebraron la espuela de la bota derecha y le pintaron de rojo los ojos del conquistador y del caballo. Para repararla, el presidente municipal interino, Roque González Cerezo, contrató a Javier López, hijo del escultor y orfebre Francisco López, quien hizo la escultura de Themis, la diosa de la Justicia que está en la entrada del Tribunal Superior de Justicia en la calle Francisco Leyva. “La pintó de un color verde horroroso y le destruyó algo que la escultura de bronce debe conservar toda la vida: la pátina del tiempo”, criticó Landa, en tanto la articulista del Diario de Morelos, María Helena Noval, señaló que “fue ‘remozada’ con la idea de imitar una pátina inexistente y dar la idea de una restauración artística”. En ese contexto, algunos vecinos pidieron que fuera retirada, lo que sucedió a fines de 2012. Entonces diputado local, el hoy presidente de la Mesa Directiva de la Cámara Federal de Diputados, Javier Bolaños, propuso que este “bien mueble patrimonio de nuestra ciudad y de nuestra historia se ubique en un espacio donde pueda apreciarse desde la perspectiva histórica y estética, en su caso”. Y no fue hasta cuatro años más tarde que de manera accidental, cuando hacía un recorrido tomando fotos, Cerdio la descubrió arrumbada; no dijo exactamente dónde, sólo que “en un lugar en los límites de Cuernavaca y Jiutepec, entre yerbajos, el sol, el aire y la lluvia (que) están deshaciendo una reja de madera que le sirve de “protección”. El Rastro, pues. Por esos días, Landa aseguro que un grupo de cronistas presentaría una solicitud al alcalde Cuauhtémoc Blanco, para que la estatua de Cortés llevada al barrio de Tlaltenango, en donde vivió antes de que habitara su palacio en el centro de Cuernavaca. En julio del mismo 2016, el escultor Víctor Manuel Contreras subrayó que Cuernavaca hace el ridículo al tener tantas nomenclaturas relacionadas con el personaje español y ninguna escultura de él (Paseo del Conquistador, Lomas de Cortés, Rancho Cortés, Hacienda de Cortés y Palacio de Cortés). Cuestionó: “¿Por qué no traer la escultura de Cortés y ponerla frente a su palacio?”. Al final, para que la dicha estatua esté en cualquier lugar público de nuestra ciudad, basta con el hecho de que, decía el historiador Juan Dubernard, Hernán Cortés Pizarro Altamirano fue quien trazó y fundó Cuernavaca. Ello en aras de la historia de la capital morelense, pese a haber sido Cortés el conquistador sanguinario que fue… Todo lo cual le importa un cacahuate a Cuauhtémoc Blanco. No es de aquí, no conoce la historia de Cuernavaca y Morelos y de sobra ha demostrado que no le interesa conocerla; lo único que cursó fue la primaria, y lo poco oyó sobre la conquista española de México y la revolución zapatista le pasó de noche, de modo que el segundo de a bordo de Gobierno Estatal, Matías Quiroz Medina, puede esperar sentado a que el ex futbolista le responda a los cuernavacences por la estatua del “Zapatita” que en octubre del año anterior le fue entregada al Ayuntamiento y éste la arrumbó como fierro viejo… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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