Focalizada la atención en medios políticos, empresariales y de otras índoles sobre quién puede ser el siguiente gobernador de Morelos, ello ha eclipsado el tema del próximo presidente municipal de Cuernavaca. Sin embargo, eventualmente la contienda por la primera podrá relacionarse con la segunda. Aunque bajo diferentes circunstancias, tiempos y condiciones no sería la primera vez que esto sucediera; incierta por el momento la escena a detalle de 2018 pero de ciertas formas bocetada por las situaciones de los partidos políticos y los aspirantes a la gubernatura. Es el caso del ex futbolista Cuauhtémoc Blanco Bravo y sus dos escenarios posibles: o es postulado para gobernador sólo por el Partido Encuentro Social o coaligado el propio partido de las preferencias del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, con el PRI y los satélites tricolores, el Verde y el Panal; o va por la reelección en la alcaldía pero siempre y cuando no lo saque de la pelea por la gubernatura el requisito constitucional de cinco años de residencia permanente en Morelos que dentro de sólo uno no habrá cumplido. En otras organizaciones políticas los desenlaces de sus nominaciones para gobernador estarían siendo el resultado de negociaciones internas para el gobierno de la capital. PRI: postulado de entre la lista larga solamente uno para gobernador, otros podrán serlo para la presidencia municipal u otros cargos. Ponerlo así es una perogrullada, pero de eso trata a veces la política. Supongamos que, punteando hasta al día de hoy en las menciones tanto adentro como afuera de la parcela priista, Matías Nazario Morales resulta el candidato a gobernador, una serie de negociaciones a niveles nacional y local pondría a Jorge Meade Ocaranza, Guillermo del Valle, otra u otro como el candidato al gobierno de la capital, y que de los demás salgan los nominados para senador, diputados federales o locales de elección directa o plurinominal. PAN, donde Javier Bolaños Aguilar va en caballo de hacienda como el candidato a la gubernatura por medio de la elección interna de los panistas, de modo que una negociación de la Sagrada Familia coloque para alcalde a Víctor Manuel Caballero Solano. PRD: de los pretendientes a la gubernatura, de entre los que no consigan la nominación surgirá su candidato a la alcaldía citadina. Verbigracia, si no para gobernador, Rodrigo Gayosso Cepeda iría por la presidencia municipal, diputado local o federal. Y Morena: “amarrada” por Rabindranath Salazar Solorio la candidatura a gobernador, ¿por qué no pensar en Agustín Alonso Mendoza para diputado federal o incluso alcalde de Yautepec por tercera ocasión? Pero, ¿quién para presidente municipal de Cuernavaca? Morenista de nuevo cuño, Alejandro Mojica Toledo sería un candidato rentable, pero dados los votos que presupone la comunidad de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos también lo sería el rector Alejandro Vera Jiménez, quedándose en el camino más y el ex perredista José Luis Urióstegui quienes, a despecho de los lopezobradoristas que lo han sido por años, le tiran a ser “consolados” con candidaturas a senadurías, diputaciones locales o federales… Entretenido al menos está el panorama rumbo al 2018, y más se irá poniendo en los meses por venir hasta que en las primeras semanas del año que viene lo aclare el sol de nombres y posiciones, oscurecido ahora el horizonte por el divisionismo de priistas, morenistas y perredistas quienes, si no alcanzan acuerdos prontos de unidad, que se olviden de la gubernatura y la alcaldía de “Cuerna” … Posición esta última, dicho sea de paso, en la que los mismos “suspirantes” no saben que desde 1929 hasta estos días han desfilado solamente tres o cuatro féminas (Eloísa Guadarrama, Sara Olivia Parra Téllez,  Norma Alicia Popoca…) y unos cuarenta varones: el primero, Salvador S. Saavedra (1929-1930) y el actual Cuauhtémoc Blanco; uno que repitió en el cargo, Felipe Rivera Crespo (1955- 1957 y 1967-1969), nomás dos que de alcaldes capitalinos ascendieron a gobernador, el propio Rivera (1970-1976) y Sergio Estrada Cajigal (2000-2006); de los sesenta, otros y Lorenzo Jiménez; los setenta, Crisóforo Ocampo; los ochenta, Julio Mitre Goraieb ¡y basta! Difuntos la gran mayoría y vivitos y coleando muy pocos de la guardia ruca, como Juan Salgado y David Jiménez que siguen dando lata, pensando que si a sus ochenta y tantos años Lauro Ortega pudo ser gobernador, por qué no ellos si están más “chavos”… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

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