No Andrés Manuel López Obrador sino Felipe Calderón fue el peligro para México, demostrada su peligrosidad con los más de cien mil muertos de la guerra fallida contra el narcotráfico que le declaró en diciembre de 2007 para “legitimarse” en la Presidencia de la República luego del fraude electoral de julio. Estigma criminal e histórico que, dicho sea de paso, si avergonzara a su esposa Margarita Zavala no andaría ahora en campaña por la candidatura presidencial del PAN. Perfilado hoy día como un peligro mayor para México, hay que echarle montón al próximo presidente de los Estados Unidos, el copetudo Donald Trump. Riesgo total y latente, ya lo sabe el lector, porque insiste en su amenaza de duplicar el número de indocumentados que expulsó el negrito Barack Obama, dos o tres millones en lugar de uno o millón y medio, y con completar el muro fronterizo del que, iniciado en 1994 por Bill Clinton, ya hay tramos en Baja California, Sonora y Nuevo México. Sumados a las voces de repudio a la política racista de Trump, los gobernadores perredistas de Tabasco, Michoacán, Quintana Roo y Morelos hicieron un pronunciamiento contra Trump. Arturo Núñez, Silvano Aureoles, Carlos Joaquín González y Graco Ramírez, respectivamente, este lunes en la Ciudad de México. Ascendido a partir del viernes a presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores, Graco sintetizó: “las posturas del presidente electo de los Estados Unidos de Norteamérica son una amenaza real al respeto de los derechos humanos de los connacionales que laboran en ese país y las relaciones económicas bilaterales”. Pero también aprovecharon los reflectores de la prensa nacional para, dirían los chavos de la banda, “darle Monterrey” a Miguel Ángel Mancera exigiendo piso parejo rumbo a las elecciones de 2018. O lo que es lo mismo: que la cúpula del PRD no cargue los dados para que el jefe de gobierno del ex Distrito Federal sea su candidato a la Presidencia de la República. Descolón del que Mancera se salió por la tangente, declarando que militante perredista no es aunque no olvida que el partido del sol azteca lo haya llevado a la gubernatura perredista. ¿Quién entonces para candidato presidencial del PRD? Graco hace meses que tiene la mano levantada, Silvano también es mencionado, Núñez se ve cansado y Carlos Joaquín desangelado… EN Cuernavaca el alcoholímetro será por decir lo menos peculiar. Le dirá en el retén el policía de tránsito al conductor pasado de copas: “Lo siento, usted registra un elevado nivel de alcohol. Por su propia seguridad y la de los demás no debe seguir manejando, así que lo mandaremos a casa en un taxi seguro. No lo detendremos, pero su coche se va al corralón y mañana paga la multa y el arrastre”. Qué bonito. No como en el ex De Efe, donde llevan a los manejadores borrachos al “Torito”, sufren un arresto de 20 o 36 horas, apoquinan la muta con dinero o trabajo comunitario y además el jalón de la grúa y la pensión del corralón. ¡Horrible! Pero no aquí, listo por fin el director de la Policía Vial, José Huber Abarca Román, para instaurar la prueba de alcoholemia antes de que fenezca este año luego del ensayo que realizaron sus muchachitos la semana pasada en Teopanzolco. Pero que el “chupímetro” no tenga un propósito recaudatorio para el Ayuntamiento, es mentira: los conductores borrachos no pagarán multas, pero sí por la grúa y el corralón que no son nada baratos. Lo cual será otro cantar, tratándose como se trata de que por fin al alcalde Cuauhtémoc Blanco, su apoderado José Manuel Sanz o alguno de sus asesores se les ocurrió hacer algo bueno. Gratis la prueba no superada de alcoholemia y sin privaciones ilegales de  la libertad excepto para los influyentes que se pasen de listos poniéndose rijosos, no se opondrán los dueños de antros que sólo se llenan los fines de semana, no ahuyentará a los turistas finsemaneros que se ponen como placa de tráiler (¡hasta atrás!) y al “Cuau” le dará publicidad gratis en medios nacionales y locales. Sobre eso versa en el fondo el alcoholímetro que en “Cuerna” lleva años postergado: una estrategia mediática, de popularidad para el ex futbolista profesional que, jure el lector, en 2018 se lanzará para gobernador de Morelos. Por cualquier partido que lo postule, menos el PSD pues con los hermanos Yáñez ni a la esquina; chico, mediano o grande el instituto político, con o sin contrato monetario de por medio, digamos por el PRD si su dirigente estatal, Rodrigo Gallosso, consigue “enamorarlo” porque en este partido la caballada está muy flaca, escuálida, esquelética… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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