Si el todavía alcalde perredista de Jiutepec, José Manuel Agüero, está despidiendo e indemnizando a trabajadores del Ayuntamiento a su cargo, menos mal para los cesados que se irán pero con dinero en los bolsillos; pero muy mal si los está corriendo sin indemnizarlos, porque además de heredarle un problema multimillonario a su sucesor morenista, Rafael Reyes Reyes, llegado el caso recursos rápidos no tendrá éste para saldar la deuda injusta. Y peor aún: nadie hay que impida esta barbaridad financiera. De los diputados la sociedad nada bueno puede, enfrascados como andan en labores que debieron cumplir hace semanas luego de su último mes de holganza, apurados por las designaciones del nuevo fiscal anticorrupción y dos magistrados del Poder Judicial, preocupados porque el siguiente sexenio no tendrán “hueso” para roer, calculando hacer maletas con el proporcional de los aguinaldos incluidos los meses del proceso electoral durante los cuales no todos sesionaron. Ausentados diecisiete de los treinta porque estuvieron en campañas, contado el ex candidato panista a gobernador Víctor Manuel Caballero violaron el acuerdo legislativo de sesionar una vez cada dos semanas, pero cobraron completo, sin descontarse los salarios de los días que dedicaron a la grilla, descarado el colmo del cinismo de unos y otras como la diputada Beatriz Vicera Alatriste que sin mérito alguno pretendió ser reelecta. El caso es tan grave como lo advierte “Rafa” Reyes: la administración de Agüero contrató a personal para su campaña política (“aviadores”, pues) y ahora inició una cascada de despidos con promesa de pago al mes de diciembre que heredará a la siguiente gestión. Delicado por la obviedad de que en diciembre será difícil, por no decir imposible, que en la tesorería de Jiutepec haya la millonada de pesos para liquidar no a trescientos trabajadores que el propio alcalde aún en funciones informa ya han sido despedidos, sino a doscientos más según el dato en poder de Reyes para un total de ochocientos con liquidaciones promedio de cien mil pesos cada uno que Agüero no sacará del aumento de la tarifa arbitraria por la recolección de basura que ha anunciado cobrará. Cosas del Año de Hidalgo, pues... O LO que es lo mismo: actitudes contrarias a la transparencia como la que sí esgrime el secretario estatal de hacienda, Jorge Michel Luna. Precisa que el monto de la deuda pública que dejará el gobierno de Graco Ramírez al de Cuauhtémoc Blanco Bravo es de cinco mil 790 millones de pesos –contratados en diferentes fechas a plazos que van de 15 a 20 años– y no de 15 mil millones, como mencionó anteriormente José Manuel Sanz, cabeza  del equipo de transición del “Cuau”, quien erró el tiro al decir que sus asesores financieros calculaban que la deuda que heredarán es de entre 11 mil y 15 mil millones de pesos… EN LA vox pópuli está el resumen del problema pero la autoridad hace poco o nada para resolverlo. Es el fenómeno viejo de los tianguis de automóviles y los anuncios en la Internet como puntos de compra-venta de vehículos, sin restricciones, sin ley, sin inspecciones de autoridades que aumentan el riesgo del comprador. ¿Se acuerda el lector del Renave (Registro Nacional de Vehículos)? Creado en el gobierno de Ernesto Zedillo, lo canceló la casualidad de la detención de su director, el empresario Ricardo Miguel Cavallo, en Cancún. Resultó ser Miguel Ángel Cavallo alias “Sérpico”, un teniente de la Armada durante la dictadura militar argentina de 1976-1983  acusado de genocidio, tortura y terrorismo. Años atrás había desaparecido el Registro Federal de Vehículos, a propósito de lo cual conocedores del tema advertían que ponerlo a funcionar parecía fácil, simple y rápido. Hoy día, en Morelos un parque vehicular de 400 mil unidades lo hace inaplazable y no requiere de una gran inversión, pues el gasto para la instalación de la estructura es recuperable. El gobierno cobraría un derecho por registrar los automotores, una tarifa razonable no mayor de cien pesos. Ello daría seguridad jurídica a los propietarios de vehículos de uso particular y servicio público. Con altas y bajas, pero persiste el robo de automóviles. En los inicios de 2000 hubo un “boom” de tianguis de coches usados. Cerrados algunos y otros subsistentes, es porque la gente necesita trabajar. A nivel estatal suman docenas, pero no hay una cifra precisa. Cualquier predio baldío es bueno para poner un lote en la zona sur, de Temixco a Jojutla, de Acatilpa a Puente de Ixtla e igual en la región oriente. Operan diariamente, pero registran mayor actividad los domingos… (Me leen después).

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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