Pasarán años, lustros, décadas e incluso siglos sin que sea olvidado el terremoto del 19 de septiembre pasado. Está ya en la historia de México y el mundo, junto con el sismo del 19 de septiembre pero de 1985. Sin embargo, el que nos sacudió hace un mes y seis días perdurará en la mente de las actuales generaciones, traumático, con mucho más fuerza que aquel de 32 años atrás. Porque su poder fue atroz, pareció apocalíptico, y su epicentro en Axochiapan a tiro de piedra de Cuernavaca, a sólo unos sesenta kilómetros en línea recta. Los expertos reaccionaron precisos. Arturo Iglesias, investigador del departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM, señaló que la Placa de Cocos en la cual está asentada la mayor parte del territorio nacional se rompió y causó el sismo a cierta profundidad. Detalló que la diferencia entre este sismo y los costeros es la distancia en la que ocurren (caso del de 1985). El movimiento telúrico de 7.1 grados del martes 19 de septiembre anterior sucedió a tan sólo 120 kilómetros en línea recta de la Ciudad de México y a menor distancia de Puebla y Cuernavaca. “¿Placa de cocos?” La gente común no sabe qué es eso, no está obligada saberlo, pero una analogía burda sería que el planeta tierra es plano, se colapsan las columnas que lo sostienen y tiembla. La gente vio que todo se movió, casas, coches y edificios; en los instantes fugaces que se hacen eternos del sismo verdaderamente sintió que el mundo se acababa. El inicio del recuento de daños confirmaría la fuerza del terremoto, referidos a la mañana siguiente por el gobernador Graco Ramírez, quien declaró cinco días de luto, 69 decesos, 119 personas hospitalizadas y 20 mil casas afectadas en veinte de los treinta y tres municipios. Decenas de escuelas hay con afectaciones distintas, y al menos cuarenta que deberán ser vueltas a construir. Acaso más lamentables los daños a monumentos históricos, destaca el Palacio de Cortés. Afortunadamente, las condiciones del patrimonio histórico y arqueológico de Morelos, uno de los cinco estados más afectados, “son críticas pero recuperables”, afirmó Isabel Campos Goenaga, titular del Centro INAH- Morelos. Identificados unos 300 inmuebles dañados, entre ellos los once monasterios de la Ruta de los Conventos que forman parte de la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1994, es el conjunto arquitectónico que compartimos con Puebla e incluye los  edificios de San Mateo Atlatlahucan, La Asunción en Cuernavaca, Santo Domingo Hueyapan, Santo Domingo Oaxtepec, Santiago Apóstol Ocuituco, La Natividad en Tepoztlán, San Juan Bautista en Tetela del Volcán, San Guillermo Totolapan, San Juan Bautista en Yecapixtla, Santo Domingo Tlayacapan y La Inmaculada Concepción en Zacualpan de Amilpas. Penoso el proceso de la reconstrucción, le tocó al gobernador Graco Ramírez, o a simplemente Graco como suele pedir ser llamado, pasar a la historia como el conductor de la reconstrucción. Llegará el día en que nos preguntemos: ¿cuánto tiempo pasó para que hubiera un terremoto como el del 19 de septiembre del año 2017? Considerado “el sismo más grande de México”, fue uno de 8.6 grados en Oaxaca el 28 de marzo de 1787. También se le conoce como “El gran tsunami mexicano” pues se extendió los 450 kilómetros de las costas oaxaqueñas e inundó seis kilómetros tierra adentro, cerca de Pochutla y Puerto Ángel, entre Huatulco y Puerto Escondido, sin grandes pérdidas humanas ya que entonces esta región estaba muy poco poblada. El sismo del Ángel, de magnitud 7.8 el 27 de junio de 1957, cuando en el otrora Distrito Federal se cayó el Ángel de la Independencia que hacía cuarenta y siete años había inaugurado Porfirio Díaz. El epicentro fue en el sureste de Acapulco, donde se derrumbó el hotel Papagayo que era una de las hospederías emblemáticas del puerto dorado. O el terremoto del 19 de septiembre de 1985, de magnitud 8.1 y epicentro en la costa de Michoacán, cerquita de Guerrero, que a pesar de ocurrir a más de 350 kilómetros de la Ciudad de México fue ahí donde causó la mayoría de las afectaciones y pérdidas humanas. Las cifras oficiales señalaron 5,000 personas muertas, pero otras estimaciones arrojaron más de 10,000 decesos, cerca de 50,000 heridos, al menos unas 250,000 personas sin hogar, más de 770 edificios colapsados o severamente dañados y pérdidas económicas que representaron el 2.1% del Producto Interno Bruto y el 9.9% de la Ciudad de México. Coinciden los testimonios actuales de capitalinos: más letal que el terremoto de septiembre pasado, pero sintieron menos fuerte. Igual que aquí…ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]