Como los perfumes que vienen en botella chiquita: de lo bueno poco el arroz de Morelos, pequeña su producción comparada con la de otras entidades pero de mucho mejor calidad nuestra gramínea que las de Campeche, Chiapas, Colima, Guerrero, Jalisco, Nayarit, Oaxaca, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y el estado de México. Sembrado por primera vez en tierra morelense hace poco menos de dos siglos, hoy la historia del arroz de nuestra entidad advierte lo que puede convertirse en un parteaguas: el Proyecto Integral del Arroz de Morelos que el viernes anterior fue puesto en marcha por el gobernador Graco Ramírez, dónde si no que en Jojutla, la cuna del arroz tlahuica que hasta la actualidad es cultivado de manera artesanal, y por eso su calidad óptima, en los municipios de Axochiapan, Coatlán del Río, Cuautla, Cuernavaca, Tepalcingo, Tlaltizapán, Tlaquiltenango, Xochitepec, Emiliano Zapata, Jantetelco, Jiutepec, Jojutla, Mazatepec, Puente de Ixtla, Temixco, Zacatepec, Amacuzac, Ciudad Ayala, Jonacatepec, Miacatlán, Tetecala y Yautepec. Con una inversión de 20 millones de pesos, cuyo cheque por esta suma así como una máquina retroexcavadora entregó Graco al presidente del Sistema Producto Arroz, Jesús Solís Alvarado, el plan prefigura una nueva era en la producción, industrialización y comercialización que iniciará con un ciclo de investigación y producción de nuevas semillas de mayor consistencia, calidad y competitividad en un círculo de certificación de semillas del proceso productivo para mantener el precio del Arroz Morelos. Esto y más, digamos, para que, guardadas las proporciones, a nuestro arroz no le suceda lo mismo que al agave tequilero de Jalisco y de cuatro estados más con la denominación de origen (Nayarit, Guanajuato, Tamaulipas y Michoacán). De acuerdo a datos recientes, entre enero y septiembre de 2017 la comercialización del tequila en 120 países registró un nuevo récord de ventas por mil 300 millones de dólares, equivalentes a que cada minuto se vendieron 432 litros. Sin embargo, la producción del tequila no ha sido concordante con la del agave, amagando una crisis en la industria del tequila por falta de acuerdos en la cadena de producción del agave. En este sentido es la alerta del empresario Francisco Beckmann Vidal, propietario de la compañía “Tierra de Agaves”. Señala: “Cada vez se necesitan más áreas de cultivo del agave; hay que recordar que cada planta tiene un ciclo de vida de 7 años para la producción de tequila, no es como otras, que cada año cosechan”. (“El Financiero”, 21 de diciembre de 2017). Coincidente, el líder de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR), Rodrigo Reyes, recordó que en 2006 sólo se plantaron 30 millones de agaves, cifra muy inferior a las necesidades de la industria tequilera. El dirigente de la CNPR informó que la crisis inició en 2000 con una fuerte alza en la producción del maguey que se comercializó hasta en 18 pesos por kilo, lo cual propició en 2002 un inusitado auge (y) “personas ajenas al sector plantaron agaves sin ser agaveros”. Hace cinco años se plantaron 93 millones de plantas, una cifra contrastante con los 35 millones que demandan las 130 fábricas de tequila. Pero para 2004 se bajó ante la sobreproducción nacional que se presentaba, lo que explica que en 2006 sólo se hayan plantado 30 millones de agaves. (“La Jornada”, 21 de octubre de 2017)… Llegado a México el arroz en la Nao de China que atracaba en el muelle de Acapulco, en 1836 fue introducido en Jojutla por Ricardo Sánchez. Dadas las características minerales del solar morelense, el arroz germinó con cualidades diferentes, de grano largo, con una pancita blanca que rinde hasta cuatro veces más y gracias a su correcta cocción que crece en tamaño. En 1900 fue considerado el mejor arroz del mundo, en la Exposición Universal de París, pero fue hasta la administración de Graco Ramírez que el 25 de enero de 2017 el Diario Oficial de la Federación publicó la Norma Oficial Mexicana NOM-080-SCFI-2016 que concedió la Denominación de Origen al arroz del estado de Morelos. Diría el galán del cine mexicano de los setenta, Mauricio Garcés: ¡arroooz! Motivo de orgullo tlahuica, hay que seguir cuidándolo… ME LEEN DESPUÉS.

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]