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Socavón, la palabra más escrita y dicha durante el último mes, y Paso Exprés, motivo de quejas ciudadanas y advertencias en medios locales y nacionales que por año y medio desestimó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). Un comentario del 13 de junio de 2016, titulado en este espacio “Paso Mortal”: Director general de la Coordinación Estatal de Protección Civil, Francisco Javier Bermúdez Alarcón hizo una promesa a sabiendas de que no la cumplirá. Alardeó: si la SCT no coloca mayores medidas de seguridad para evitar accidentes en el Paso Exprés, los trabajos de esta obra serán suspendidos de manera temporal o hasta definitiva. Lo declaró el jueves luego de que el miércoles falleciera una persona, arrastrado y prensado por un tráiler el Chevy en el que se desplazaba a la altura de la colonia Antonio Barona. Sólo tres días después, la mañana del sábado otro tráiler proveniente de la Ciudad de México se estampó contra el muro de contención que sostiene la columna de un puente paralelo a Lomas de Cortés. Por fortuna golpeado solamente el trailero, explicó que no pudo maniobrar para evitar el frentazo pues no existe señalamiento alguno que alerte sobre la existencia de la columna o la división de carriles. ¿Qué sucedería si el Paso Exprés fuera cerrado a la circulación de vehículos hasta que terminen los trabajos de la ampliación de carriles? Dejaría de ser el Paso Mortal, los vehículos de servicio particular y público cruzarían la ciudad por las avenidas Domingo Diez, Obregón y Morelos –de suyo densamente transitadas, así que se recrudecería el problema de la movilidad–, pero el cierre del viejo libramiento de la autopista (fue construido en la década de los sesenta) salvaría docenas de vidas. Si al delegado de la SCT, José Luis Alarcón Ezeta, no le importa la seguridad de los cuernavacenses, que desayune, coma y cene en medio del peligro del Paso de la Muerte. O que ahí mismo ordene la colocación de una plataforma con un coche accidentado y el letrero avisando: “en este tramo ha habido dos accidentes esta semana y contando”, como hay o había uno en una curva de la vieja autopista de la época del sátrapa Fulgencio Batista que cruza Matanzas y lleva a Varadero, en Cuba… Y ésta del 22 de febrero anterior, también pergeñada aquí: En Cuernavaca cuando no es Chana, es Juana, pero de cualquier manera nos suele ir muy mal, tanto que es válido decir: de la chingada. Desde meses atrás, los trabajos del pomposamente llamado Paso Exprés, al que no por nada el vulgo pronto bautizó como Paso de la Muerte, causaron accidentes fatales y daños materiales. Desde su inicio, la impericia de conductores, la estrechez de los carriles y los obstáculos de los trabajos colmaron de muertos y heridos la nota roja. De hecho, las desgracias continúan sucediendo. La demolición del puente de Chamilpa acentuó los problemas de vialidad por semanas, obligados los automovilistas a dar rodeos largos, perdiendo tiempo y dinero. Y desde el sábado anterior, sucede lo mismo pero en mayor escala por el derribo del puente de Palmira. Anunciada varias veces y otras tantas aplazada su destrucción, en la víspera de que por fin fuera empezado a ser echado abajo el director de la Policía Vial de Cuernavaca aseguró que implementaría un operativo “con algunos cientos de agentes”, para aminorar el desgarriate vehicular que se avecinaba... Hoy día, tuvieron que pasar dos semanas para que el jueves pasado saliera a la luz pública el resultado del peritaje que confirmó a Aldesa, la empresa española contratada por la SCT, como la presunta responsable del socavón en el Paso Exprés donde cerca del amanecer del 12 de julio cayó un automóvil con dos personas a bordo que murieron. Citados a que comparezcan el 23 de este mes ante senadores y diputados federales, el gobernador Graco Ramírez aceptó inmediatamente pero así no el titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, quien, protegido por el presidente Enrique Peña Nieto, se halla más tranquilo que agua de tanque… AUNQUE “xenófoba” vale la aclaración: el español José Manuel Sanz Rivera no representó a los cuernavacenses en la inauguración del auditorio de Teopanzolco, la noche del viernes. Sí llevó la representación del alcalde chilango Cuauhtémoc Blanco Bravo, de manera que el incidente que le escribió el presidente estatal del PES, José Luis Gómez Borbolla, a la dirigente nacional del PRD, Alejandra Barrales, fue entre el gachupín Sanz y el mexicano Rodrigo Gayosso Cepeda. Elemental, ¿no?.. ME LEEN MAÑANA.

Por José Manuel Pérez Durán

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