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Presidente del PRD estatal, Rodrigo Gayosso Cepeda propuso dos cosas este martes, en ocasión del 138 aniversario del natalicio de Emiliano Zapata: Una, llevar la estatua del Caudillo del Sur cuesta abajo, a la glorieta de Tlaltenango, para sacarla de donde está “enterrada”, oculta entre la estructura del distribuidor vial de Buenavista, tapada a los ojos de propios y extraños en el panorama de la entrada norte de la ciudad. Y dos, crear en el parque de la colonia Tlaltenango y la misma avenida un museo dedicado a la memoria del guerrillero suriano. De ser concretados, ambos propósitos serían muy apreciados por la gente de Cuernavaca, particularmente, y por los morelenses en general. Pero sería mejor este museo en el ex hotel Moctezuma, en razón de haber sido el cuartel en Cuernavaca del caudillo revolucionario de Anenecuilco. Y para rescatarlo, convertido hace años en un conjunto grosero de locales y despachos que falta al respeto a la figura histórica universal del general Zapata. De acuerdo a una entrevista del “Siglo de Torreón” a Valentín López Aranda, hijo del extinto historiador Valentín López González, el edificio del antiguo hotel fue construido entre 1899 y 1903 por la familia Hanson y su socio Ramón Oliveros, en la entonces calle Acapulco (hoy avenida Matamoros) número 6 esquina con la calle San Miguel (hoy calle Degollado). Oliveros tenía una fábrica de ladrillos cerca de lo que años más tarde sería el hotel Casino de la Selva y en la actualidad la plaza comercial de la tienda Costco, con los que fueron edificados el Peñalba y El Castillito en la bajada del Calvario al puente Porfirio Díaz. El Peñalba fue construido porque en 1897 el tren México-Cuernavaca empezó a traer turistas y aquí no había suficientes hoteles. Contaba con una arquitectura de terrazas, vigas de madera, petatillo, loza de terrado, ventanas con balcones de celosía, arcos de medio punto aparentes, una fuente central y acabados de mosaico original y mármol. En el primer piso había 17 habitaciones, la planta alta tenía otras 17 y en total eran 34 cuartos. Precisa López Aranda: “Durante la Revolución, la mañana del 26 de mayo de 1911, Emiliano Zapata, después de vencer al Ejército Quinto de Oros (regimiento de federales) de Cuautla, viene a Cuernavaca y entra acompañado por cinco mil hombres de infantería y caballería, estableciéndose en el entonces Hotel Moctezuma, lo cual fue impactante para la ciudad. Ese día todos los hombres hicieron un campamento afuera del hotel en varios terrenos cercanos, sobre la calle Acapulco, donde (también) se ubicaba un cuartel del IV Batallón, el cual para entonces estaba vacío, lo toman, y Zapata por la comodidad se quedó en el Hotel Moctezuma e hizo allí su cuartel. Por invitación de Emiliano Zapata, el 12 de junio de 1911, Francisco I. Madero vino en ferrocarril a Cuernavaca para conocer la situación del estado de Morelos y es recibido con una valla de zapatistas hacia el Palacio de Cortés. Le hacen una comida los hacendados, en el Jardín Borda, a la que hay versiones encontradas de la presencia o no de Zapata en el banquete; después de esa comida, Zapata realiza un desfile con sus tropas por la calle donde estaba Francisco I. Madero, quien pasó revista a las tropas (y) ese mismo día Zapata se tomó la famosa fotografía emblemática al interior del Hotel Moctezuma con su traje de gala”. En 1999 el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) inició una restauración del Moctezuma, debido al mal estado en que se encontraba. Un dato de otra fuente recuerda que en un acto efectuado en febrero de 2010 en el mismo edificio, el diputado local que presidía la Comisión Especial de Apoyo para los Festejos del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, Luis Arturo Cornejo Alatorre, solicitó al a la sazón gobernador Marco Antonio Adame Castillo rescatar el inmueble histórico, pero el asunto no pasó de la petición. Y bueno, hoy Rodrigo Gayosso, el dirigente de los perredistas de Morelos y aspirante a gobernador, podría promover la compra o expropiación por causa de utilidad pública del ex hotel Moctezuma. O por otro lado, que hiciera lo propio el diputado federal priista y también pretendiente a la gubernatura, Matías Nazario Morales, quien, habiendo podido “bajar” recursos federales para la restauración de la Catedral de Cuernavaca y obra pública en municipios del interior, mejor todavía si gestiona dinero suficiente de la federación para comprar el Peñalba y hacerlo museo zapatista… ME LEEN MAÑANA. 

Por José Manuel Pérez Durán

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