No fue la intención del columnista hacer una apología de Hernán Cortés, el martes pasado. Por supuesto que no. Lo cité como el conquistador sanguinario que fue, a propósito del comentario de que, al igual que el conjunto de estatuas del “Zapatita”, Genovevo de la O y las dos “Adelitas” que estaban en la Plaza de Armas, la del extremadureño se halla abandonada en bodegas del Ayuntamiento. Titulada la entrega “Ignorancia que ofende a Cuernavaca”, escribí que el alcalde Cuauhtémoc Blanco no conoce la historia de Cuernavaca y Morelos, ni le interesa conocerla. Si toqué mentalidades susceptibles, lo siento. Dirigido a “Juan” Manuel Pérez Durán, el correo remitido ayer bajo el nombre de José Luis Castillo Estrada ofrece datos interesantes sobre la estatua ecuestre del conquistador español. Aquí, algunas partes del texto. (La sintaxis es del columnista). Dice: ¿Ignorantes los cuernavaquenses por repudiar la estatua de Hernán Cortés? Si existe alguna lista de ellos, le solicito amablemente me inscriba en ella porque yo soy uno de ellos. En el año 1994 ó 1995, la Gerencia Administrativa de los nuevos dueños del Casino de la Selva permitió que personal que laboró en el Casino, y entre otros ellos yo, nos lleváramos lo que quisiéramos del mobiliario existente, debido a que se iba a demoler en su totalidad. Le sugerí al Gerente que le permitiera (al) Lic. Alfonso Sandoval Camuñas, presidente municipal de Cuernavaca, visitar el lugar, ya que él podría utilizar mucho del material que sería demolido, como butacas del teatro, vigas prefabricadas del helipuerto, etc. Se concertó un desayuno en el restaurante Vivaldi, y se pusieron de acuerdo. Entre lo que se podía llevar Alfonso estaba la estatua de Hernán Cortés. Alfonso Sandoval Camuñas le comentó que se lo agradecía, pero que la gente de Morelos no aceptaría ese monumento en ninguna parte de Cuernavaca, que posiblemente en Veracruz le dieran cabida. En cambio, le  solicitó que la compañía adquiriente protegiera y resguardara los murales del restaurante y muchas otras cosas más (…) El Casino fue dado en dación de pago a Hacienda por los dueños, y posteriormente entregado en charola de plata a los de Costco. Demolieron todo, arrasaron con todo, vendieron o regalaron todas las estatuas que existían en el Casino, pero la estatua de Hernán Cortés nadie la quiso y quedó relegada a la intemperie (…) en el predio que ocupa actualmente el Museo del Papalote (…) No concuerdo con ninguno de los adoradores o filo simpatizantes del síndrome de Estocolmo, de aceptar a nuestros verdugos en forma de monumento (…) Ninguno de los pro Cortés  actuales habría sobrevivido a la conquista, porque hubiera sido eliminando por el propio Cortés (…) Por sus soldados o las enfermedades que se  encargaron de propagar por toda la América, de las cuales la población nativa no tenía defensas, se estima murieron 20 millones de nativos entre ejecutados por los genocidas y la viruela (…) No tenemos por qué acogerlo como héroe fundador de Cuernavaca, porque no la fundó para los tlahuicas o  nativos casi extintos de la región; la construyo para él, con los que sobrevivieron y  que  los necesitaba como esclavos. La estatua de Cortés ha rodado de aquí para allá, como dice la canción, sin encontrar paz en ningún lado. Han pasado 8 administraciones municipales desde que quedó a la deriva, (las de) Alfonso Sandoval, Sergio Estrada, José Raúl Hernández, Adrián Rivera, Jesús Giles, Manuel Martínez, Jorge Morales (y) Cuauhtémoc  Blanco que suman 20 años aprox. (…) Deberían los filocorteces  proponerle al Ing. Marco Manuel Suarez que la instale en alguno de sus ranchos o propiedades, entregarlo a la familia del escultor, (a) la embajada española, refundirla dentro del Palacio de Cortés  o fundir la estatua y hacer con su material alguna obra monumental que nos recuerde nuestro origen prehispánico o a nuestros libertadores, ahora que andamos tan escasos de identidad nacional (…) Si los mexicanos somos ignorantes porque no aceptamos una estatua de Cortés, ¿los judíos por no aceptar una (de) Hitler, los japoneses por no aceptar una de Truman, los palestinos por no aceptar una de Roosevelt, Stalin y Churchill;  los disidentes cubanos de Miami por no poner una de Fidel Castro,  a la UNAM por no poner una de Echeverría, ¿también los tacharía de ignorantes?... (La respuesta del columnista es no, contundentemente no. Más aún: coincido totalmente con los conceptos del remitente)... ME LEEN EL DOMINGO.

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