Tras dos años de trabajos, al menos veinte decesos en unos doscientos accidentes, afectaciones a casas y comercios que quedaron colgando de los muros de contención, tres mil árboles asesinados, según la Dirección de Desarrollo Sustentable del Ayuntamiento, una inversión federal de dos mil doscientos millones de pesos y faltando “detalles complementarios” (señalamientos de entradas y salidas, etc., etc.), por fin este sábado fue abierta la totalidad de la ampliación de carriles del Paso Exprés. Vino el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, para volverlo a cacarear como la vía terrestre que, junto con el segundo piso del viaducto de Tlalpan, permitirá que los capitalinos lleguen a Acapulco “en poco más de tres horas”… ¿en avión o a doscientos kilómetros por hora, como el borracho del BMW que la madrugada del viernes se estrelló en el Paseo de la Reforma y mató a cuatro personas? Se hizo acompañar de su delegado, José Luis Alarcón Ezeta, y su director general de carreteras, Clemente Poon Hung, pero no por gente de Cuernavaca porque lo habríamos puesto como Dios puso al perico. De los veintitantos meses de embotellamientos que colapsaron el tránsito vehicular de la ciudad no se puede hablar en tiempo pasado, pues aunque en menor grado de hecho continúan. La avenida Palmira sigue siendo un desgarriate, puesto el viernes a funcionar el nuevo puente cuya construcción y otros trabajos tardaron dos meses, cerrado el fin de semana un carril por una obra de la Comisión Estatal del Agua que se prolongará hasta Leyva con los consiguientes problemas de tránsito, y todo esto, como ya ha venido sucediendo, sin operativos de los policías de vialidad que parecen sólo ocupados en levantar infracciones y aplicar mordidas. Causa de embotellamientos vehiculares, para los cuernavacenses el ensanchamiento carretero ha sido una larga pesadilla… que no terminará. Infortunadamente el tiempo nos dará la razón. No se necesita ser brujo provisto de bola de cristal para ver que los choques, los alcances y las volcaduras continuarán, con más en los carriles centrales, angostos y sin acotamientos, en donde los automotores rebasan casi rosándose y los choferes de automóviles particulares, de camiones de carga y autobuses de pasajeros suelen manejar como orates. Todo lo cual se pudo evitar si la SCT hubiera hecho menos carriles, o los mismos pero la mitad en un segundo piso, todos anchos y con espacios para acotamientos. Obra visualmente impresionante por la carpeta de concreto de buen grosor y resistente, las bardas altas de contención y las viviendas que parecen precipitarse al fondo del otrora llamado libramiento, a simple vista la obra acusa múltiples defectos. Por ejemplo, los puentes para vehículos y peatones, con banquetas flacas y barandales de hoyos demasiado grandes que no garantizan seguridad, o los carriles del centro, ilógicamente demasiado estrechos, exclusivos para ir a la Ciudad de México o a Acapulco, de modo que los automovilistas que quieren entrar a Cuernavaca y equivocan el carril deben regresar hasta Chamilpa o rodear por las salidas de la Autopista del Sol. Poco tardará el presidente Enrique Peña Nieto para venir a inaugurarlo, la presumirá como una obra de primer mundo pero naturalmente ningún político lambiscón le dirá que la gente de Cuernavaca no estamos de acuerdo… AL LINCHAMIENTO de un presunto secuestrador proveniente de Tepexco (Puebla), la noche del viernes anterior en la comunidad de Marcelino Rodríguez, el alcalde de Axochiapan, Édgar Muñoz Sanabria, reaccionó advirtiendo a los delincuentes:  “Que le piensen a dónde se vienen a meter estos cabrones; aquí no estamos jugando. Tanto los pobladores como su servidor estamos cansados de esas cosas. Estamos del lado de la población. Si yo no tengo respuesta, tengo que buscar la solución”. En efecto, los hombres de ese pueblo perteneciente a la antiguamente llamada la Siberia de Morelos, por apartada del centro del estado, no acostumbran jugar. En los inicios de los noventa fueron noticia de impacto nacional porque liquidaron a cuatro asaltantes. Perseguidos por un grupo de hombres armados de escopetas, pistolas y machetes, los bandidos fueron alcanzados en el campo deportivo de Santa Rita, cerca de Chinameca, donde celebraban libando cervezas que horas antes habían robado una combi. Los cuerpos de dos terminaron cocidos a balazos y escopetazos, y los dos restantes que alcanzaron a huir corrieron la misma suerte, alcanzados por la turba enardecida en la comunidad rural de Huichila, municipio de Tepalcingo… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

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