De cara a la proximidad del inicio de los  trabajos de construcción de las vialidades por las que circulará el Morebús, dan patadas de ahogado los concesionarios de rutas agrupados en otras organizaciones y en la Federación Auténtica del Transporte (FAT) que encabeza  Dagoberto Rivera Jaimes. Opuestos durante varios meses a la Ley de Tránsito que creó el Sistema Integrado de Transporte Masivo (SITM), interpusieron 400 amparos, pero la semana pasada cuando ya cantaban victoria el gozo se les fue al pozo pues 387 les fueron sobreseídos, de manera que sólo subsistieron 13 amparos. Si bien no se descarta la interposición de otros recursos jurídicos por parte de la FAT y ruteros afines, el hecho es que el secretario de Movilidad y Transporte, Jorge Messeguer Guillén, ya anunció que en enero arrancará la construcción de las instalaciones de las cinco líneas por las que se desplazará el Morebús. Antes, en lo poco que resta de este año serán realizados los procesos de licitación a las empresas que llevarán a cabo los trabajos que costarán 700 millones de pesos, aportados por Banobras y el Banco Mundial que por ello supervisarán la licitación. El 75% de la población morelense es transportada diariamente en las 25 mil unidades del sistema de transporte con itinerario fijo (rutas), 17 mil de las cuales son carcachas de modelos anteriores al 2005. Avizorado por los usuarios de combis y microbuses “ruteros” como un medio de movilización rápido, cómodo y seguro, el principal recorrido del Morebús será de la avenida Universidad, en el norte de la ciudad, hasta la Universidad Politécnica del Estado de Morelos (Upemor), hacia el oriente, tendido a lo largo del Paseo Cuauhnáhuac un carril exclusivo para las unidades del Morebús; no así en las cercanías de la Universidad Autónoma de Morelos (UAEM), en Domingo Diez, Teopanzolco y Plan de Ayala que al ser más angostas tendrá carriles compartidos. El STIM cubrirá una gran parte del valle de Cuernavaca, generará un considerable número de empleos (taquilleros, personal administrativo y de mantenimiento, etc.) y, al contario de los choferes de las rutas cuyos permisionarios no les dan ninguna prestación laboral, los operadores del Morebús sí tendrán Seguro Social. Las unidades del SITM serán de dimensiones menores que los camiones de la línea Pullman de Morelos, que estorban el tráfico citadino; excepto en el boulevard Cuauhnáhuac, no tendrá  carriles exclusivos sino compartidos con vehículos de servicio público y privado. Algo de lo que muy poca gente está enterada es que el Morebus incluye una infraestructura de paraderos, taquillas, sistemas de prepago (como los teléfonos celulares), señalamientos, asfaltado de calles, etc.  Es el sistema de autobús de tránsito rápido que hay en la Ciudad de México desde junio de 2005, con una extensión de 125 kilómetros y 208 estaciones. Igualmente en el puerto de Acapulco, echado a rodar el Acabús el uno de mayo pasado; en Guadalajara, Monterrey, Pachuca, Puebla y en otras localidades mexicanas. Son camiones de tres tipos: los articulados de dos vagones con capacidad de 160  pasajeros, los biarticulados de tres para 240 y los de un vagón donde caben 90 usuarios. Unos “camionzotes” que circulan en carriles confinados, como Insurgentes de la Ciudad de México, o la avenida 9 de Julio en Buenos Aires, Argentina, según los porteños, la más ancha del mundo porque en la calzada central tiene 16 carriles y hasta 22 en el tramo de Carlos Pellegrini y Cerrito. Para América Latina este sistema de transporte masivo nació en 1982 en la ciudad brasileña de Curitiba, del estado de Paraná. El Morebús quedará como el sello del gobierno de Graco Ramírez, pero no obstante al avance del proyecto deberán pasar todavía algunos meses para que la población pueda usarlo. Y que quede en el recuerdo colectivo la posición a este sistema de transporte masivo, y tácitamente versus los usuarios por parte de los concesionarios de rutas a los que en algunas manifestaciones acompañó al rector de la Universidad Autónoma de Morelos, Alejandro Vera Jiménez… hasta que se dio cuenta de que su vinculación política con los ruteros le estaba restando “popularidad”. Privilegiados por la Ley de Transporte del Estado para que, organizados como empresas formen parte del Morebús (permisionarios de varias rutas ya lo hicieron), los opuestos al proyecto mismo aún tienen tiempo para arrepentirse y cambiar de negocio… ME LEEN MAÑANA.

 

Por: José Manuel Pérez Durán / [email protected]

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