Para el dirigente del PRI estatal, Alberto Martínez Martínez, el “destape” de José Antonio Meade Kuribreña como candidato del mismo partido a la Presidencia de la República “provocó un impacto de unidad” entre el priismo de Morelos. ¿Una unidad de pusilánimes ante el otorgamiento de la candidatura por parte del presidente Enrique Peña Nieto a un elemento que no es priista? Eso jamás lo contestaría el declarante. En el PRI, aclara descubriendo el agua tibia, “las líneas vienen de arriba hacia abajo, hay que ser disciplinados e institucionales y si el CEN abrió las puertas a los mejores cuadros, a pesar de que no sean militantes, en nuestra entidad haremos lo propio”. ¿Se refiere a la candidatura para gobernador? Para esta nominación u otras hizo esta frase: “Nadie tiene los espacios comprados, hay que ganárselos con esfuerzo y vocación de servicio”. ¿Piensa que los aspirantes están pintados, que en el caso de la postulación de un candidato externo a la gubernatura exagerarían la institucionalidad su jefe Amado Orihuela Trejo, Matías Nazario Morales, Jorge Meade Ocaranza, Lisbet Arjona y tal y tal? Partidario de la disciplina extrema, a Martínez sólo le faltó fantasear dándole a Alejandro Vera la candidatura del PRI a gobernador, aprovechando que este miércoles el todavía rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos anunció que buscará un cargo de elección popular. Chi lo sá… A FINES de junio anterior, una reunión maratónica del Partido Nueva Alianza (Panal) perfiló la caída de Felipe Castro Valdovinos por sospechas de corrupción. Hablaban de acusaciones reiteradas sobre que les sacaba dinero a alcaldes, regidores y diputados a cambio de pagarés con los que supuestamente saldarían sus cuotas al partido. De ahí que hoy la expulsión de Castro del Panal sea considerada justa pero tardía por miembros clave de este partido, merecida, afirman, habida cuenta su manejo desaseado de las prerrogativas y su participación pública y abierta con personajes de otra organización política. Más aún: quedada la expulsión como un tema de sanción menor, el polémico individuo tendría que responder ante la ley por su presunto enriquecimiento inexplicable. Afirmaban ayer mismo: “de vivir al día, pasó a contar con múltiples bienes e inmuebles”. ¿Y?.. “PRORROGOTIS aguda” esa que padecen los vereficentros, extendido esta vez hasta diciembre el plazo para que los coches sean verificados en los solamente nueve centros que hay en todo el estado. Antes eran cuarenta y dos. Recurrentes, los aplazamientos llevan todo el año, y según se ven a lo mejor continúan en 2018. Secretario de Desarrollo Sustentable, en septiembre pasado Topiltzin Contreras MacBeath pretextaba que el vereficentro de Cantarranas estaba congestionado porque tenía mucha demanda, así que se dio un mes de prórroga a los dueños de automóviles que debían verificar en julio y agosto. Por esos días se pronosticaba: Costará más que antes, casi 500 pesos, y obtenerla será un calvario. La verificación vehicular, suspendida en 2016 cuando las contingencias ambientales de la Ciudad de México que en Morelos darían pretexto al borrón y cuenta nueva, desaparecidos por inanición los cuarenta y dos verificentros propiedad de morelenses y sustituidos por once fijos y dos móviles de empresas foráneas. Un negociazo. Y la pregunta: ¿alcanzarán sólo trece sitios de verificación para revisar a las más de cuatrocientas mil unidades del parque vehicular con placas de Morelos? No será fácil, y sí inevitables a partir de julio las “colas” de automotores para ser revisados en los locales de Cuernavaca, Jiutepec, Temixco, Cuautla, Jojutla, Yautepec, Jantetelco y Mazatepec. Lo bueno, aseguraba la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS), es que no habrá corrupción; trampas, pues, en coches que no deben pasarla, lo que si no fuera mentira significaría el imposible de que cientos de carcachas serían sacadas de la calle. Para llegar al reinicio del programa de verificación vehicular, la SDS estuvo meses como el lobo que venía y no venía, hasta que llegó, y sólo al principio protestando la Asociación de Titulares de Verificentros en Morelos que a la hora de la verdad calló. Cerrados sus establecimientos a fines de junio de 2016, dos meses después los dueños dirigieron una carta a la Comisión de la Megalópolis que integran autoridades de la Ciudad de México, el estado de México, Morelos, Puebla, Hidalgo y Tlaxcala y Morelos, a los Congreso Estatal y de la Unión, a colegios de profesionistas, a la Procuraduría del Medio Ambiente y otras instituciones federales y estatales. No solamente ellos resultaron afectados, también sus 250 empleados que se quedaron sin trabajo... ME LEEN EL DOMINGO.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

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