No será buscando concretar un proyecto personal, sino para intentar ser gobernador que el rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Alejandro Vera Jiménez, se afilie a un partido político. Eso dijo recién. Lo negaba, digamos que por estrategia en su papel de opositor al gobierno de Graco Ramírez, o para que la comunidad universitaria no pensara que la utilizaba en un plan precisamente personal. Pero sí quería y quiere la gubernatura, a lo cual tiene le asiste el derecho de ciudadano como tantos otros. Reconoció el viernes ante miles de estudiantes de la región oriente, textualmente: “Estoy dispuesto a sumarme a un proyecto que permita rescatar a Morelos de los políticos, quienes nos han robado la paz, tranquilidad, justicia y dignidad, pero por el momento puedo decir que no tengo registro ni afiliación política”. Se ofreció al mejor postor, pero los chavos que no tienen un pelo de tonto no le creyeron cuando tamizó: “sin ninguna mezquindad ni ambición personal de poder”. Así que interpretaron: codicia no, pero propósito sí. Les pasa a los políticos que hablan rebuscado. El punto es: candidato de cuál partido. Especulemos con que si de Morena se trata, la tarde del sábado próximo cuando estará en Cuernavaca Andrés Manuel López Obrador el anuncio de la afiliación del Rector sería una bomba política. Algo que no le gustaría al senador Rabindranath Salazar Solorio, el presunto candidato natural del movimiento del “Peje”, y tampoco a Agustín Alonso Mendoza, visto como el aspirante a gobernador más morelense entre los morelenses y uno de los pocos ex acaldes que no dejó deudas. Y ‘ora sí que por cuanto a los “chapulinazos” se refiere, otra especulación a la cual el ex candidato del PRI a gobernador, Amado Orihuela Trejo, dio lugar el sábado anterior cuando se vistió de amarillo asistiendo a la boda del dirigente estatal del PRD, Rodrigo Gayosso Cepeda. Sin embargo, nada al final que en términos generales cause extrañeza en esta época pre electorera. Los pretendientes a romper la piñata del 18 andan loquitos, hacen su luchita. Se reúnen en restaurantes, se dejan ver  en  fiestas privadas y públicas; a los protagónicos desaforados les encanta salir en los periódicos, algunos son de “oposición”, pero sólo si no tienen un cargo o prebenda alguna en el gobierno en turno; a otros que ya han “hueseado” en la administración pública se les nota desesperados por repetir, y unos más hacen “política” en redes sociales, presuntuosos, asegurando que amigos y conocidos les ruegan que se postulen a un cargo de elección popular pero ellos lo están pensando. ¡Puf! La misma película de cada tres años y cada sexenio, con las mismas actitudes y mañas iguales… Caso del senador ex perredista Fidel Demédesis Hidalgo, quien si se pasó al PT es porque en Morena ya no hay cupo para los aspirantes a la gubernatura. Oportunista, se coló en el contingente de transportistas que desfilaron este uno de mayo, lo que no les agradó a los permisionarios ruteros de la Federación Auténtica del Transporte y Rutas Unidas. Para no variar, rechazaron el Morebús, “rajados” puesto que cuando les autorizaron el aumento de tarifas prometieron “portarse bien”, e inútil su protesta porque de que el también llamado Sistema Integrado de Transporte Masivo (SITM) va, va. Opuestos durante varios meses a la Ley de Tránsito que creó el SITM, interpusieron 400 amparos, pero les fueron sobreseídos todos o casi todos, para ser precisos 387en esos días. Estando en proceso la licitación a empresas y aprobado el financiamiento de 700 millones de pesos por parte de Banobras y el Banco Mundial, poco deberá tardar el inicio de las obras del primer derrotero que irá de la avenida Universidad hasta la Universidad Politécnica del Estado de Morelos (Upemor); hacia el oriente, tendido a lo largo del Paseo Cuauhnáhuac un carril exclusivo para las unidades del Morebús y no así en las cercanías de la UAEM, en Domingo Diez, Teopanzolco y Plan de Ayala que al ser más angostas tendrá carriles compartidos. De modelos anteriores a 2005, carcachas la mayoría de los microbuses del Sistema de Transporte con Itinerario Fijo, en sus 25 mil unidades se desplaza el 75 por ciento de la población morelense. Cuando el gasolinazo de cerca de un dólar disparó la inflación y al Gobierno del Estado no le quedó más que autorizar el tarifazo, fue con la condición de que los concesionarios cambiaran la chatarra por rutas nuevas. Pero no lo hicieron, salieron con que papi gobierno les financie la tal modernización. Quizá, pero ¿a los usuarios quién los financia?.. ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

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