Enviando a Fernando Charleston Hernández como presidente provisional del PRI, el presidente nacional de este partido, Enrique Ochoa Reza, les dio un bofetada a los priistas de Morelos. Sin embargo dóciles so pretexto de la “institucionalidad”, los aspirantes de la propia organización política a la gubernatura ponen la otra mejilla; protestan pero a sotto voce, quedito para que sus voces apagadas no lleguen a los oídos de Ochoa, medrosos tanto los que tienen chamba de delegados en el gobierno priista de Enrique Peña Nieto como los que llevan años en “la banca”, parodiando al cómico de las manos elocuentes diciendo que “¡la cosa es calmada!”, esperando acertados o erráticos que, tras los desastres priistas en las elecciones de gobernador en el estado de México y en Coahuila, Peña despida al “Clavillazo”. “Paco” Moreno está “out”, se hallan adentro Juan Salgado Brito, Jorge Meade Ocaranza, Lisbeth Arjona Lecona, Marisela Velázquez Sánchez (ésta perfilado al parecer para el relevo Rodolfo Becerril), Amado Orihuela Trejo, David Jiménez González, algún otro y Matías Nazario, el único que dada su cercanía con el líder del SNTE, Juan Díaz de la Torre, puede ponerle una zancadilla a Charleston. Pero qué tal si Peña no corre al “Clavillazo” y la presidencia interina del político con apellido de baile se prolonga hasta el proceso de la selección interna de los candidatos del PRI a gobernador, senadores, diputados federales y locales y presidentes municipales. “Apestado” por su antecedente de haber sido uno de los funcionarios más cercanos al ex gobernador corruptísimo de Veracruz, Javier Duarte Ochoa, el nombramiento de Charleston reconfirma el desdén histórico de la cúpula nacional del PRI a Morelos, da para la sospecha de que la ruptura entre Peña y Duarte no es total sino circunstancial y por eso la señal de confirmar a Charleston ya no como delegado especial y sí como dirigente permanente de los priistas morelenses. Designado para que se haga cargo de la renovación del comité ejecutivo, se supone que Charleston apresurará la convocatoria para el cambio de presidente y secretario general del organismo estatal, pero si antes de esto Peña no le dice adiós a Ochoa, en una de esas el ex secretario de hacienda de Duarte y ex diputado federal por Veracruz se quedaría aquí hasta más allá de las elecciones de 2018. Un pronunciamiento del multicitado personaje negando esta barrabasada serenaría la inconformidad de los priistas de Morelos, “El Clavillazo” puede ordenárselo pero se encuentra demasiado preocupado por mantenerse en el cargo… AL ALCALDE Cuauhtémoc Blanco habría que reconocerle que tuvo agallas para multar a la tienda Walmart de Domingo Diez. Lo hizo, impulsado por su carácter bravucón y la urgencia de allegarle recursos monetarios al Ayuntamiento, atreviéndose a enfrentar el poder económico y político de esta trasnacional a la que ni sucesivas administraciones del gobierno federal ni los sindicatos nacionales han podido obligarla a que les permita sindicalizarse a sus trabajadores. Fundada en 1962, Walmart es una de las marcas más grandes de Estados Unidos que tiene sucursales allende el Bravo y 11 mil tiendas en 27 países como Brasil, Japón, México, Chile, China y Guatemala y más. Actualmente vale unos 132 mil millones de dólares, y de acuerdo a su reporte financiero a la Bolsa Mexicana de Valores, el año pasado registró ventas en México por 433 mil millones de pesos. Pese a ello sus empleados cubren jornadas extenuantes a cambio de salarios de hambre. Apenas en mayo, miles de trabajadores pararon labores en tiendas de Oaxaca, Guerrero, Morelos y en otros estados, repudiando el pago de utilidades de entre 73 centavos y 330 pesos. Su protesta fue noticia nacional y seguramente llegó a los trabajadores de la misma empresa en ambos lados del mundo. Empero después no se supo más, sujetos como están a la amenaza de que callan o los corren. Tal es el tamaño del gigante al que osó tocarle las uñas el gobernante de una ciudad conocida en el planeta por su clima privilegiado. No sólo la multó con 400 mil pesos, también clausuró por dos días la tienda de Domingo Diez. Lo hizo, consciente o ignorante de las influencias políticas y financieras de Walmart en los primeros niveles del gobierno mexicano; pero poco le duró el gusto, sentenciado la semana anterior a que reembolse el dinero de la sanción por el Juzgado Octavo de Distrito que le hizo “el paro” al abogado de la dicha tienda argumentando en la resolución del amparo que la visita de inspección por parte de la Comuna estuvo “viciada de origen”… ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]

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