El 6 de enero de hace un año que vino el presidente Andrés Manuel López Obrador, el tema de la súper transa con el Paso Exprés llevaba meses en los medios. Alguien de la comitiva debió comentarle que tenía un pendiente en Morelos. Presumiblemente “inflado” el costo de las obras de ampliación de lo que hacía poco tiempo había sido el libramiento de la autopista de Cuernavaca, en automático fueron señalados como principales sospechosos el ex secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), Gerardo Díaz Esparza, y el ex presidente Enrique Peña Nieto. Algunos datos se hicieron públicos en noviembre de 2018, entre otros, pagos por trabajos no realizados y gastos inflados, según la revisión de la Cuenta Pública de la Auditoría Superior de la Federación (ASF). También egresos inexistentes por 186 millones de pesos y material que supuestamente compraron en la SCT pero no apareció ni colocado en la obra ni en las bodegas. La AS resaltó más de 491 millones de pesos que debieron ser aclarados, y la obligación de recuperar 108.6 millones más que fueron pagados de manera indebida a través del Centro SCT-Morelos. Estimó que eran “recuperables” 270 millones de pesos por irregularidades detectadas en la obra, y que otros 31.8 millones estaban pendientes de aclarar por parte de la SCT en la revisión de los contratos realizados durante 2015. La revisión que detectó en marzo de 2014 el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, puso al descubierto la asignación al Instituto Nacional de Administración Pública del contrato para la elaboración del estudio y el proyecto de la ampliación de la obra carretera por un total de 26 millones de pesos. En agosto de ese año, fue firmado un convenio “modificatorio” para aumentar a 33 millones más IVA el costo de los servicios y alargar el plazo para entregarlos. La auditoría señaló que la carpeta de concreto hidráulico y, ojo, las bases estabilizadas, eran de mala calidad pues hubo “incumplimiento de espesores”. Esto y más resumió del Paso Exprés la ASF, pero fue hasta dos años después que trascendió una investigación de la Fiscalía General de la República contra el Gerardo Díaz, por malversación de fondos, asignación irregular de candidatos y otros delitos derivados de la construcción del Tren Interurbano México-Toluca, así como de las obras en el Nuevo Aeropuerto Internacional de México. Pero lo que volvió tristemente famoso al Paso Exprés fue el socavón que el 12 de julio de 2017 engulló las vidas de un padre y un hijo, no el mamotreto digno de competir por el título de la obra históricamente peor mal hecha en México. Sospechoso de haber sido “inflado” su costo con al menos mil millones de pesos, en países con un sistema de gobierno diferente al nuestro los responsables habrían caído automáticamente en la cárcel. La reparación del tramo carretero que generó el socavón que mató a dos personas cuando cayeron con su vehículo a cinco metros de profundidad, fue pagada con recursos públicos de la SCT, 101.5 millones de pesos, no por el consorcio Aldesa-Epccor que construyó el Paso Exprés. Pero, largo y tedioso el proceso, es hasta por estos días cuando el pleno del Tribunal Federal de Justicia Administrativa confirmó la resolución del Dirección General del Centro Morelos de la SCT que rescindió el contrato de obra a la empresa Aldesem, S.A. de C.V. Esto porque la negligencia en la construcción provocó daños millonarios a inmuebles y abrió el socavón que cobró la vida de dos personas. ¿Significa que la empresa de marras debe regresarle al gobierno mexicano una millonada de pesos que se embolsó? La respuesta se la llevó a la tumba Gerardo Ruiz Esparza. Medios informaron que murió el 1 de abril de 2020. ¿Pero realmente falleció? Muerto oficialmente el capo Amado Carrillo Fuentes en julio de 1997, hasta hoy día la suspicacia popular duda de su deceso… (Me leen después).

Por JOSÉ MANUEL PÉREZ DURÁN /  jmperezduran@hotmail.com