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Una buena, una mala y otra peor. La buena, que el 31 de marzo al fin serán terminadas las obras de la ampliación del libramiento de la autopista. Esto según una declaración del delegado en Morelos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), José Luis Alarcón Ezeta. Para la mala no hay otra palabra: el desmadre vial que poco tardarán en comenzar a padecer miles de automovilistas, locales y foráneos, por la demolición del puente Palmira. Y la peor: que el pomposamente llamado Paso Exprés pero no por nada popularmente “bautizado” como Paso de la Muerte seguirá cobrando vidas, por mal hecho. “A huevo” metieron ocho carriles en donde no se necesita ser experto en este tipo de obras para discernir que sólo cabían seis y hubiesen sido suficientes. Angostos los cuatro carriles centrales, los conductores de vehículos chicos y medianos rebasan a centímetros de los espejos laterales, y casi rosándose los autobuses de pasajeros, camiones “tortons” y tráileres de uno o dos remolques. Ahí los “genios” de la SCT no previeron acotamientos, de modo que en situaciones de fallas mecánicas, choques o volcaduras los alcances vehiculares son punto menos que inevitables, y prolongados por horas los “embotellamientos” hasta en tanto no aparecen las grúas a retirar las unidades descompuestas o siniestradas y llegan las ambulancias a socorrer a las víctimas. La muerte seguirá rondando en los carriles confinados del centro, así que para maldita la cosa servirán las “barreras móviles de emergencia” que presume el delegado Ezeta. Cuestión de lógica, o de pesimismo razonado, ante probablemente la obra pública más mal hecha en la historia de Morelos, y el temor justificado de que una vez terminado no cesen los accidentes vehiculares. Anunciada para junio del año pasado con una inversión de mil 50 millones de pesos la terminación de la ampliación del libramiento por el titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, el 24 de enero de 2015 que vino a inaugurar el Distribuidor Vial Palmira, cuando dentro de 51 días que sea terminado habrá tenido un retraso de diez meses… Otra cosa será el Morebús, un tema que lleva cuatro años en los medios pero cuya realización al fin está próxima, confirmado por el secretario de Movilidad y Transporte, Jorge Messeguer Guillén, que en abril empezaran los trabajos de construcción de los carriles de la primera línea por donde circularán los autobuses del también llamado Sistema Masivo de Transporte Integrado. Gestionados los recursos financieros para este proyecto, su materialización arrancará con la parte que ponga el Gobierno Estatal y, sobreseídos lo amparos interpuestos por transportistas, sucedió lo que desde el inicio del debate se vislumbró ocurriría: que Messeguer le ganaría la partida a Dagoberto Rivera… “Analista social” resultó la secretaria del Trabajo, Gabriela Gómez Orihuela. Descubre el agua tibia al decir, redundante, que las condiciones socio-económicas del país y de Morelos “no parecen las mejores” pero que no obstante ello en materia de inversión y empleo nuestra entidad “parece” estar iniciando positivamente. Enfatiza que, superado el proceso legal con respecto a la ampliación de la autopista La Pera-Cuautla, “los trabajos están por iniciar” mediante una inversión superior a mil millones de pesos. Se refiere al tramo de Tepoztlán, y a que los tepoztecos opuestos a esta obra perdieron amparos y recontra amparos. Pero eso no significa que el problema esté resuelto. Se nota que la declarante no conoce a los tepoztecos y a los tepoztizos. Para defender la tierra son más tercos que una mula. Se enfrentaron al poder presidencial y ganaron, expropiándole un fraccionamiento de ensueño a Guillermo Occelli González, ex cuñado de Carlos Salinas, y en la misma época de los noventa echaron abajo el proyecto del Club de Golf Tepozteco que en vano intentó imponerles el entonces gobernador Jorge Carrillo Olea. Constándole al atrilero cómo se las gastan, puede asegurar que en la tierra tepozteca continúa la resistencia al ensanchamiento de la autopista; que hacen de cuenta que no perdieron amparo alguno de la justicia federal. No digo que esta obra no sea necesaria, peligrosa como ha sido durante medio siglo la mal llamada autopista de solamente dos carriles. Pero sí insisto: en vez de la ampliación horizontal un segundo piso dejaría a la resistencia sin argumentos ecológicos, salvaría miles de árboles y por arriba la vialidad sería tan segura como por abajo...  ME LEEN MAÑANA.

Por: José Manuel Pérez Durán /  [email protected]