Caluroso aquel mediodía en la comunidad de Huautla, que para 1982 hacía muchos años había visto pasar la época de bonanza por sus minas de plata, Lauro Ortega Martínez andaba ahí de gira rumbo a la gubernatura. El acto de campaña rompió la monotonía de este pueblito enclavado en la sierra de Tlaquiltenango, sorprendidos los pocos lugareños que aún lo habitaban por el acontecimiento inusitado de la visita “desde Cuernavaca” del candidato a gobernador, tanto, que pocos días después la gente de Los Elotes, un pequeño caserío remontado en un vallecito al que sólo era posible llegar por una brecha terregosa, recibía a don Lauro creyendo que el gobernador de Morelos era aún el ingeniero Felipe Rivera Crespo, quien, relevado en 1976 por el doctor Armando León Bejarano, había dejado de serlo seis años atrás. No obstante la promesa de Ortega, que cumpliría rescatando a Huautla del olvido remodelándola, haciéndole el zocalito y el corral de toros que sin embargo no arraigaron a sus hombres y mujeres pues siguieron emigrando a Cuernavaca o yéndose de “mojados” a los Estados Unidos, el evento habría pasado desapercibido en Cuernavaca, a no ser por el incidente del típico pendejo con iniciativa que se trabó en una discusión verbal y de empujones con el joven Jorge Meade Ocaranza, cuyo alias de “El Fraile” le eran conferidos por la cara de “yo no fui” y el corte de pelo al estilo de esos días de pantalones acampanados y el partido en medio de la melena que cubría las orejas. De regreso a la redacción ubicada entonces en la quinta con el jardín de frutales cuadra abajo de la glorieta del Niño Artillero, el columnista pergeñó a vuela tecla el “Atril” y dos notas, la de cajón sobre el acto de campaña y otra reseñando el incidente que apareció en nuestra edición de la mañana con el título de “GUARURAS EN LA CAMPAÑA DE ORTEGA”, grandes y mayúsculas las letras de la de ocho columnas como fueron las portadas del Diario durante tres décadas. Meade venía del sexenio de Bejarano, haciendo sus pinitos en la política como dirigente del sector juvenil del PRI, presidente de la FEUM vía el grupo de “Los Cumacos” (Víctor Saucedo Perdomo, Fernando Pacheco, Humberto Gallegos Enríquez, este último que en paz descansa desde noviembre de 2015…) y líder de la escuela Preparatoria Uno de la UAEM, cargo este último desde el cual participó en un movimiento de protesta contra el alza de tarifas del transporte urbano, a mediados de los setenta, que incluyó la quema autobuses y “el borrego” de que Meade había sido secuestrado por gente del pulpo camionero cuando en realidad andaba “de reventón” en Acapulco. Hipersensible a la prensa pero práctico como era, Ortega cortó por lo sano e hizo diputado local a Jorge, quien así comenzó una carrera política ascendente que lo llevaría a la titularidad de la delegación del Infonavit, la Secretaría de Obras Públicas, a otras posiciones y a un exilio en 2000 cuando postulado por el PAN Sergio Estrada Cajigal ganó la gubernatura. Meade migró a Durango como delegado del PRI nacional, hizo regresos esporádicos y luego el definitivo en febrero de 2013 como delegado de la Sedesol, donde cinco años más tarde, el miércoles pasado, se hizo con la candidatura del PRI a gobernador. Se supo de la reunión que encabezaron el presidente y la secretaria general nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza y Claudia Ruiz Massieu, con el presidente y la secretaria general del tricolor estatal, Alberto Martínez González y Maricela Velázquez; la injerencia de la senadora Lisbeth Hernández Lecona, los diputados Rosalina Mazari Espín, Francisco Moreno Merino y Matías Nazario Morales así como Guillermo del Valle Reyes, José Amado Orihuela Trejo, Víctor Samuel Palma César y Meade. Estos últimos aspirantes a la candidatura de gobernador y eliminado un primer bloque. Matías, Amado y Jorge se jalonearon, llegaron a la recta final, poderoso Nazario por el respaldo del dirigente del SNTE, Juan Díaz de la Torre, entercado Orihuela pero al final acordado “El Fraile” como precandidato de unidad en la geriatría del último tren que se toma ahora o se va para siempre, y asignadas las candidaturas de diputados federales para Jorge Morales Barud y Guillermo del Valle. Una historia que todavía no ha terminado o trascendido otros acuerdos, pendiente la nominación para la alcaldía de Cuernavaca que, flaca la caballada que se baraja en mentideros políticos, solamente engordarían pesos pesados con las fortalezas de contendientes tipo Matías Nazario…
ME LEEN DESPUÉS.

Atril
José Manuel Pérez Durán
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